Fitbit Ionic, análisis y opinión

Lo mejor

  • Autonomía excepcional
  • Sensor frecuencia cardíaca y GPS
  • NFC para pagos móviles
  • Pantalla vibrante y muy luminosa
  • Seguimiento físico completo

Lo peor

  • Precio muy elevado
  • Demasiado grande para algunas muñecas
  • Pocas apps disponibles
  • Software por pulir

Nota de análisis

85
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Características y Ficha Técnica

Marca:
Fitbit
Modelo:
Ionic
Tipo:
Smartwatch
Precio de lanzamiento:
€ 349.00
Salto al universo del smartwatch

El sedentarismo es un problema de salud pública mundial según la Organización Mundial de la Salud (OMS), que advierte de los peligros directos que suponen los altos niveles de inactividad física que existen hoy en todos los países desarrollados y en desarrollo. Una cuestión que va mucho más allá del peso -el 25% de la población española tiene problemas relacionados con la obesidad o el sobrepeso- y que afecta a todos los grupos de edad. 

La fuerza de voluntad es esencial para atajar este problema a nivel personal, pero la tecnología también puede poner su grano de arena como vamos a intentar comprobar en este análisis del Fitbit Ionic, un completo smartwatch deportivo que se perfila como una de las alternativas más interesantes al reloj inteligente de Apple.

El universo de los wearables no podría entenderse sin Fitbit. La compañía estadounidense, fundada hace solo una década por James Park y Eric Friedman se ha convertido en uno de los grandes referentes del sector, consecuencia directa tanto de sus cifras de ventas como de su grado de innovación.

Fitbit ha vendido más de 67 millones de dispositivos en todo el mundo, una cifra inalcanzable para el resto de sus rivales aunque también es cierto que ese dominio ha comenzado a verse amenazado en los últimos meses por el empuje de Xiaomi, que ha inundado el segmento de productos muy baratos, y de Apple, que seduce de la mano de sus smartphones.

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Probablemente para evitar entrar en la guerra de precios con los fabricantes chinos Fitbit ha presentado este año Ionic, un smartwatch capaz de medirse sin complejos al Apple Watch por toda la tecnología que incorpora, amén de contar con un diseño que se aleja de la estética deportiva que caracterizaban a las primeras pulseras de la compañía.

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A lo largo de este análisis del Fitbit Ionic vamos a intentar descifrar si estamos ante un smartwatch de garantías, tanto por su diseño como -sobre todo- por las capacidades que trae ya que es capaz de medir toda nuestra actividad física y, además, podemos consultar las últimas notificaciones recibidas en el móvil, tiene almacenamiento interno para guardar música e incluso se puede utilizar para realizar pagos contactless.

Un diseño mucho más versátil

La compra de un reloj siempre ha sido una cuestión muy personal en la que entran en juego múltiples factores, pero a nadie se le escapa que el diseño es uno de los más elementales. Eso, evidentemente, también sucede en el universo de los smartwatches.

Hasta hace muy poco la estética de estos relojes inteligentes no era lo suficientemente atractiva desde el punto de vista del usuario, primero porque los dispositivos eran excesivamente grandes para llevarlos en la muñeca todo el día y, segundo, porque no destacaban precisamente por su elegancia.

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La situación cambió, sin duda, con la entrada en juego de Apple y ese camino se ha acentuado por la llegada de marcas como Fossil, Michael Kors, Hugo Boss o Tag Heuer, que han lanzado sus propios relojes "inteligentes". Fitbit tampoco ha perdido el tiempo en sus últimos dispositivos y especialmente en el Ionic, su primer smartwatch.

Pasa el ratón por encima de la imagen para ver las diferencias entre el Fitbit Ionic y el Apple Watch Series 3

A primera vista el Fitbit Ionic parece un cruce entre el Apple Watch Series 3 y el Fitbit Blaze. Lo primero que llama la atención es la esfera, que no es circular como en los relojes convencionales sino rectangular.

La pantalla tiene una diagonal de 1,42 pulgadas y está rodeada por un marco negro que es bastante más grueso en la parte inferior -probablemente demasiado- que en los costados y la parte superior.

Al contrario de lo que sucedía en el Fitbit Blaze la pantalla está incrustada en el cuerpo del dispositivo. No es posible retirarla para cambiar las correas puesto que estamos ante un diseño estanco que garantiza su resistencia al agua como veremos más adelante. 

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Las correas son intercambiables y se desenganchan fácilmente a través de un mecanismo en uno de sus extremos. La versatilidad es uno de los grandes puntos fuertes del Fitbit Ionic a nivel de diseño, ya que podemos cambiar fácilmente de correa incluso durante el día para adaptar la estética de nuestro reloj a nuestras necesidades.

Para realizar este análisis del Fitbit Ionic hemos tenido la oportunidad de probar tanto la correa que viene por defecto como la de estética más deportiva. Ambas son de goma, pero si preferimos un toque más elegante también tenemos disponible una correa de cuero marrón con una estética bastante moderna.

En la caja de venta tenemos la correa clásica, en dos tamaños diferentes para ajustarla cómodamente a nuestra muñeca, que presenta un patrón texturizado para darle un toque bastante neutro al dispositivo, lo que permite combinarlo fácilmente a la hora de vestir.

La versión deportiva tiene un diseño transpirable y una hebilla doble para una mayor seguridad. Además de en coral y gris azulado (la versión que puedes ver en las fotos) también está disponible en cobalto y lima o en negro y gris carbón.

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Volviendo al reloj en sí encontramos un botón en la parte izquierda, mientras que en el lado derecho hay dos: todos tienen en su superficie una textura especial por lo que son fáciles de reconocer y están pensados para que podamos utilizarlos en cualquier momento incluso en la oscuridad. Y parecen bastante sólidos, algo también fundamental si vamos a salir a hacer deporte con él.

Muy bien pero, ¿cómo de cómodo es el smartwatch? Para realizar el análisis del Fitbit Ionic hemos utilizado el reloj durante alrededor de tres semanas tanto de día como de noche y, para ser una persona acostumbrada a no llevar nada en las muñecas, personalmente se me ha hecho bastante cómodo. Incluso para dormir, aunque aquí habrá más de uno que prefiera quitárselo, algo desaconsejable porque perderemos los datos del sueño.

Claro que por otro lado las dimensiones del Fitbit Ionic (29,232 x 21 mm con un grosor de 12 mm y un peso de 46 gramos) son relativamente grandes si lo comparamos con un reloj clásico . De hecho aunque contamos con dos tamaños de correa incluidas en la caja la esfera parece demasiado grande para las muñecas pequeñas y, quizás, para las mujeres que prefieran llevar relojes más bien pequeños.

Con todo estamos ante un smartwatch atractivo a nivel de diseño, que presume además de resistencia al agua por lo que no debemos tener miedo ni a meternos en la piscina con él ni por supuesto a llevarlo encima bajo la ducha. Si lo utilizamos a todas horas podremos descubrir todo su potencial y, una vez acostumbrados a su tamaño, la verdad es que no se hace excesivamente pesado de llevar.

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Una pantalla táctil vibrante y muy luminosa

La pantalla táctil del Fitbit Ionic se perfila como uno de los grandes puntos a favor de este smartwatch. El panel cuenta con una diagonal de 1,42 pulgadas y una resolución de 348x250 píxeles. Esto ofrece una densidad media de unos 285 píxeles por pulgada, lo que para un dispositivo de este tipo es como mínimo notable.

En el lado positivo encontramos varios elementos. Para empezar destaca por su altísimo nivel de contraste, ofreciendo unos colores siempre vibrantes y que llaman bastante la atención. Digno de mención también su alto nivel de brillo, gracias al cual no hemos tenido ningún problema para usarlo en exteriores durante el análisis del Fitbit Ionic.

Aunque pueda parecer lo contrario la pantalla no es completamente plana sino que tiene una ligera curvatura que, según la compañía, incide positivamente en la visualización del panel independientemente de los ángulos de visión. Y la verdad es que no hemos tenido ningún problema a este respecto.

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Si nos ponemos muy quisquilloso podemos subrayar la ausencia de un modo always-on para mostrar en todo momento la hora en la pantalla, pero para activar el panel no hace falta tocar nada: basta con girar la muñeca. Si queremos estirar más la autonomía podemos retirar esta función, de manera que la pantalla del Ionic solo se activará al pulsar un botón. 

El panel se mantiene activo durante unos diez segundos si no interactuamos con el reloj. El nivel de brillo se puede modificar a través del menú de ajustes, pero solo contamos con: automático, atenuar, normal, máximo.

Ya hemos dicho que el Fitbit Ionic es resistente al agua pero, eso sí, la pantalla queda inutilizada cuando tenemos el reloj debajo del agua: solo podemos interactuar con el reloj con los botones, algo que de cualquier manera es bastante lógico. Además resiste a los arañazos gracias a la capa Corning Gorilla Glass 3.

Hardware: ¿cómo mide el ritmo cardíaco?

¿Qué se esconde en el interior del Fitbit Ionic? La compañía no ha revelado con qué procesador funciona el smartwatch, aunque según algunas imágenes parecer ser que se trata de un TZ1201XBG fabricado por Toshiba.

En cualquier caso es lo suficientemente potente para mover las apps del reloj con fluidez en la mayoría de los casos y destaca por su eficiencia como veremos más adelante.

Si le damos la vuelta al smartwatch vamos a ver un cambio significativo respecto a anteriores dispositivos de la compañía y, al mismo tiempo, una ventana al futuro. En la parte trasera del Fitbit Ionic tenemos un sistema tricolor LED formado por dos luces rojas, una infrarroja y el sensor óptico de luz verde.

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¿Para qué sirve cada uno? La mayoría de wearables con sensor de ritmo cardíaco miden nuestro pulso con la ayuda de una luz de color verde (o varias) que penetra en nuestra piel para medir la cantidad de sangre que fluye por la muñeca, unos datos con los que es fácil calcular los latidos por minuto como puedes comprobar aquí

La luz verde, sin embargo, tiene algunos problemas. El principal es que nuestro cuerpo la absorbe bastante bien, lo que reduce bastante la cantidad de luz que atraviesa nuestro tejido para realizar las mediciones, lo que debilita el resultado final. El problema, por ejemplo, es bastante evidente para las personas que tienen tatuajes en la muñeca ya que no pueden tener mediciones fiables con estos dispositivos.

Por eso muchos expertos apuestan a que en el futuro veremos más sensores de luz roja, que de hecho son ampliamente utilizados en procedimientos médicos en hospitales. Su mayor ventaja es que nuestro cuerpo tiene muchos problemas para absorberla, de manera que pasa fácilmente al interior de la muñeca y penetra de una manera mucho más profunda, lo que sirve para realizar mediciones no solo más certeras sino mucho más completas al poder medir otros valores como la saturación muscular o los niveles de hemoglobina. Y además, ni las pecas ni los tatuajes son un problema para la luz roja.

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Decíamos antes que el Fitbit Ionic tiene tres luces LED más el sensor óptico de luz verde, que mide nuestra frecuencia cardíaca en combinación con la luz infrarroja durante todo el día en todo momento, no de manera intermitente como hace por ejemplo el Apple Watch, de manera que tenemos unos datos mucho más fiables sobre nuestro estado de salud.

¿Para qué sirven entonces las luces rojas? Para mejorar la fiabilidad de las mediciones y, a medio plazo, para poder medir algunos otros valores interesantes. Fitbit por ejemplo ya ha adelantado que el Ionic será capaz de medir el SpO2,  cantidad de oxígeno en la sangre. Todavía no está claro cuándo ni cómo lo podrá consultar el usuario, pero esos datos pueden servir -por ejemplo- para detectar la apnea del sueño, un problema de salud que muchos padecen sin saberlo.

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El smartwatch incluye en su interior una antena GPS (compatible con A-GPS y GLONASS), un altímetro que monitoriza los cambios de altitud, un acelerómetro de tres ejes, un motor de vibración (para las alarmas, recordatorios y objetivos), un sensor de luz ambiental, otro de temperatura, un receptor de radio Bluetooth 4.0 y un chip NFC para pagos contactless del que hablaremos más adelante.

Un sistema operativo propio recién nacido

El Fitbit Ionic viene a confirmar el ocaso de Android Wear. Y es que a lo largo de los últimos meses apenas hemos visto productos de primer nivel lanzados por fabricantes reconocidos con este sistema operativo de Google, que recibió su última actualización en mayo de 2016.

A nadie le puede sorprender, en cualquier caso, que Fitbit haya apostado por incorporar en su primer smartwatch un sistema operativo propio. Máxime con la compra de Pebble hace unos meses, que se ha cristalizado en Fitbit OS, cuyos primeros pasos son prometedores, aunque no exentos de contratiempos.

La interfaz del smartwatch es bastante cómoda e intuitiva de utilizar. La pantalla táctil nos permite navegar por los diferentes menús a dos niveles: podemos deslizar hacia la izquierda o la derecha -también arriba o abajo en ciertos submenús- para ver más opciones y, al mismo tiempo, si realizamos una pulsación en la pantalla en algunos casos podremos cambiar la información que muestra el reloj para, por ejemplo, pasar de los pasos realizados a las calorías quemadas o el ritmo cardíaco en un determinado momento.

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El botón del costado izquierdo nos permite ir hacia atrás en cualquier menú, mientras que los del lado derecho realizan varias acciones en función del menú en el que nos encontremos. Si pulsamos el superior derecho en el menú principal veremos un pequeño resumen de nuestra actividad física de ese día y el derecho lanza directamente los modos de ejercicio del reloj.

La estética es bastante atractiva pero seguramente no tan elegante como la de watchOS 4 de Apple. El sistema operativo de Fitbit tiene su propia tienda de aplicaciones, que podremos instalar a través del smartphone. La clave aquí radica en convencer a los desarrolladores de la necesidad de crear versiones de sus apps para Fitbit OS, porque a día de hoy el ecosistema acaba de nacer.

A día de hoy existen muy pocas apps y esferas en el ecosistema de Fitbit

El equipo de Fitbit subraya que la creación de estas apps (o la personalización de esferas, por ejemplo) es extremadamente sencilla y, para ello, ha lanzado una plataforma de código abierto: no hay que tener grandes conocimientos de programación ni un ordenador potente; basta con entrar a Fitbit Studio para comenzar a escribir el código. Veremos si a medio plazo esto fructifica en nuevas apps para el smartwatch.

El Fitbit Ionic trae por defecto instaladas las aplicaciones de Coach (el método de entrenamiento personalizado de la propia compañía antes conocido como FitStar), Música, El Tiempo (con datos sacados de AccuWeather a través del smartphone) y Strava, algo muy importante para los más deportistas ya que permite una integración muy funcional con esta aplicación.

En España vienen desactivadas por defecto tanto Starbucks como Pandora, por su falta de compatibilidad. Además tenemos todo el software nativo propio del reloj:

  • Hoy, con los datos de actividad física registrados durante el día.
  • Ejercicio para lanzar los diferentes modos de deporte.
  • Alarma para programar avisos directamente desde el reloj.
  • Temporizador: tanto cronómetro como cuenta atrás.
  • Relax, un modo de respiración guiada.
  • Wallet, para pagos móviles vía NFC.

El Fitbit Ionic no está pensado para ser utilizado como un smartwatch completamente independiente, o al menos, no en todo momento. Podemos consultar en su pantalla notificaciones recibidas en el teléfono móvil. 

Eso incluye tanto llamadas perdidas como de mensajes recibidos, correos electrónicos o incluso los últimos WhatsApp, ya que podemos configurar a través de la aplicación que notificaciones queremos recibir en el smartwatch.

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Eso sí no se pueden responder a estas notificaciones y además no contamos con conectividad LTE, de manera que tendremos que tener el teléfono relativamente a mano. Además necesitaremos el smartphone para realizar la configuración inicial para sincronizar los datos periódicamente personalizar las esferas y para cambiar las preferencias.

Saliendo a hacer deporte con el Fitbit Ionic

Para realizar este análisis de la Fitbit Ionic la compañía nos invitó a una sesión multideporte en la que pudimos comprobar algunas de las capacidades del reloj. Lo primero que pudimos constantar es que es un smartwatch totalmente resistente al agua (hasta 50 metros, mucho más que lo que ofrece la certififcación IP68 de algunos móviles) y que nuestro estado de forma física es francamente mejorable.

Claro que ahí nace precisamente la fortaleza de este smartwatch: no estamos ante un dispositivo enfocado exclusivamente al ámbito deportivo (otras marcas apuntan directamente al segmento de los atletas semiprofesionales) sino ante un reloj que podemos llevar todo el día encima y, además de medirnos cuando hagamos deporte, nos invitará a movernos más.

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¿Cómo puede un smartwatch o una pulsera deportiva ayudarnos a hacer más deporte? Antes que nada hay que superar el sedentarismo, algo que se intenta conseguir a través de los recordatorios. Si el dispositivo detecta que llevamos una hora sentados en el mismo sitio (y no hemos llegado al mínimo de pasos) lanzará un aviso a modo de vibración para que nos levantemos.

Estos avisos se pueden activar, desactivar o programar en ciertos horarios (por defecto no funcionan durante la noche) fácilmente a través de la app en nuestro smartphone. Todo gira en torno al objetivo de llegar al mínimo de pasos diarios, establecido por defecto en los 10.000 tal y como recomienda la OMS.

Fitbit saca pecho porque los datos de sus usuarios demuestran que la táctica funciona: 7 de cada 10 personas sedentarias se movieron más de lo habitual después de activar estos avisos.

También presumen de que con el objetivo de los 10.000 pasos han conseguido "empujar" a miles de usuarios a superar esa cifra a diario. Y el mérito no es solo para sus wearables: el 70% de los usuarios de su báscula inteligente Aria -que acaba de ser renovada- consiguieron perder pesos en el semestre posterior a la compra.

El Fitbit Ionic incorpora siete modos de ejercicio (correr, ciclismo, natación, carrera en cinta, pesas, temporizador de intervalos y entrenamiento) con algunas funcionalidades interesantes. Si practicamos deporte al aire libre el reloj automáticamente activará el sensor GPS, algo que se hace especialmente interesante para aquellos que salen a correr o montan en bici.

La precisión del Fitbit Ionic es alta tanto en el podómetro como en el GPS y la frecuencia cardíaca. Se nota que la compañía ha actualizado su sensor PurePulse en este smartwatch, aunque a lo largo de nuestras pruebas hemos detectado que en momentos puntuales de uso muy intensivo hay algunas lecturas que se desvían ligeramente de los datos motrados por pulsómetros profesionales. Nada grave en cualquier caso.

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El modo de natación está pensado para utilizar el smartwatch en la piscina: registra los largos en tiempo real y podemos modificar los metros que mide la piscina directamente desde el reloj. Eso sí, bajo el agua el modo táctil de la pantalla se desactiva por lo que tendremos que interactuar con el reloj por medio de los botones.

Una función muy interesante que funciona tanto en el agua como en el resto de modos es que podemos establecer avisos automáticos para que el reloj vibre según la distancia, el tiempo, calorías quemadas o largos realizados, por ejemplo, lo que puede ser tremendamente útil en la piscina.

Antes de empezar nuestra sesión de deporte podemos configurar algunas opciones a través de la pantalla del reloj. Tenemos la posibilidad de activar o desactivar el GPS a nuestra elección, seleccionar qué estadísticas queremos que el smartwatch muestre durante nuestr rutina y, activar las pausas automáticas para que detecte si nos paramos -por ejemplo- en un semáforo y, sobre todo, tenemos la opción de activar un modo de pantalla siempre activa, una opción esencial para muchos que lógicamente incidirá directamente en batería.

deporte fitbit ionicEn la app de Fitbit podremos ver información detallada de nuestras rutinas

Al finalizar nuestro entrenamiento veremos un pequeño resumen en la pantalla de nuestro reloj, pero para ver todos los datos registrados deberemos acudir a la app de Fitbit instalada en nuestro smartphone -indispensable para activar el dispositivo- donde tendremos además el histórico con toda nuestra actividad física.

En la app también podemos comprobar nuestro nivel de forma física a través de un baremo que pone a examen nuestra capacidad anaeróbica: los datos se muestran en una gráfica de colores en la que podemos ir subiendo de nivel a medida que dejamos atrás los malos hábitos y nos volvemos más activos.

Con la actividad física de cardio averiguaremos nuestro nivel de capacidad aeróbica

Uno de los puntos fuertes de Fitbit tiene que ver con el componente social, ya que la aplicación cuenta con más de 50 millones de usuarios registrados y, si tenemos amigos y familiares dentro de la comunidad, podremos competir contra ellos en retos y desafíos, además de encontrar guías y grupos enfocados a la salud y bienestar.

Medición de las fases del sueño

El Fitbit Ionic no descansa durante la noche ya que es capaz de medir el tiempo que pasamos en cada fase de sueño, discriminando entre sueño ligero, profundo y la fase REM.  

De la misma manera que podemos establecer objetivos personalizados para hacer más deporte también podemos crear un objetivo de sueño para intentar dormir más, lo que también es fundamental para la salud

Tenemos la posibilidad de activar un recordatorio para que la pulsera nos invite a irnos a la cama y, por ejemplo, tampoco está de más realizar una sesión de respiración guiada (relax) para acostarnos en un estado de relajación.

Para algunos usuarios puede ser un poco incómodo dormir con el Fitbit Ionic por su tamaño, aunque para ser justos es relativamente pequeño si tenemos en cuenta todo el hardware que incorpora en el interior.

Los datos de las fases del sueño son bastante más completos que en otros fabricantes

Además se ha arreglado un problema que detectamos en la review del Fitbit Charge 2: debido al nuevo diseño la luz óptica verde intermitente no nos molestará ni desvelará en medio de la madrugada, según hemos podido comprobar tras dormir con ella durante varias semanas.

Fitbit Flyer, unos auriculares para acompañar al Ionic

Si sales a correr o acostumbras a hacer deporte seguramente lo hagas escuchando música. Fitbit se ha propuesto cerrar el círculo con los Fitbit Flyer, unos auriculares inalámbricos que hemos podido poner a prueba a lo largo de este análisis del Fitbit Ionic con resultados bastante satisfactorios.

Estos Fibit Flyer se venden por separado a un precio de 129,95 euros, una cifra que los sitúa en un rango de precios bastante elevado. A cambio disfrutamos de unos cascos resistentes a la lluvia, las salpicaduras de agua y el sudor propio de la práctica deportiva.

Los auriculares están disponibles en dos colores, azul noche o gris lunar, con una estética bastante moderna y atractiva. En la caja de venta encontramos varias almohadillas y las piezas de sujeción en forma de aleta para conseguir ajustarlos perfectamente a nuestra fisionomía.

Los Fibit Flyer son intrauriculares de aluminio con almohadillas de gel que proporcionan aislamiento pasivo del ruido para evitar distracciones, aunque podemos seguir percibiendo los sonidos más nítidos que nos rodean, algo que no sucede en los cascos con cancelación activa del ruido que no parecen del todo recomendables para salir a correr o montar en bici.

Los mejores cascos y auriculares inalámbricos

El sonido de los cascos sorprende para bien por su calidad, aunque si leemos la letra pequeña lo entenderemos porque en ellos se incorpora tecnología de la prestigiosa Waves. Una de los elementos más llamativos de los cascos es que cuentan con dos modos de sonido: un perfil denominado Signature convencional y otro llamado Power Boost que potencia los bajos y muchos lo encontrarán ideal para los momentos de alta actividad física.

Los cascos disponen de controles de música y llamada junto con un micrófono doble que filtra el ruido para que la experiencia sea mejor en manos libres. Su autonomía estimada es de 6 horas de reproducción, una cifra a la que nosotros no hemos conseguido llegar, aunque sí se benefician de la tecnología de carga rápida. Y además son compatibles con Siri, Cortana y el asistente de Google.

La transferencia de música exige utilizar Fitbit Connect en el ordenador

Por otro lado se pueden conectar a dos dispositivos a la vez a través de Bluetooth (4.2) así que podemos tenerlos siempre vinculados tanto al smartphone como al reloj, que incorpora 2.5 GB de almacenamiento para guardar más de 300 canciones en el smartwatch.

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De esta manera no vamos a necesitar para nada el móvil cuando salimos a correr, aunque el proceso es algo tedioso: deberemos pasar la música a través de listas de reproducción de canciones guardadas en el ordenador mediante Fitbit Connect.

Batería, conectividad y pagos móviles

Fitbit asegura que la batería del Ionic dura más de cuatro días, una cifra que sorprende para bien aunque siempre la ponemos en cuarentena porque los fabricantes acostumbran a redondear al alza estos números al realizar pruebas en entornos muy controlados. Sin embargo la batería del Fitbit Ionic cumple con creces las expectativas para llegar al sobresaliente. 

La autonomía depende de lo activos que seamos (sobre todo si utilizamos modos de ejercicio con el GPS encendido) pero es bastante factible superar los tres días sin cargar el dispositivos. Si tenemos unos hábitos de vida más sedentarios y lo que buscamos precisamente es un smartwatch que nos incite a ser un poco más activos vamos a disfrutar de una autonomía de unos 5 días (y noches), lo que es digno de alabar.

Por si fuera poco contamos con un proceso de carga muy rápido. Con solo 15 minutos tendremos autonomía de una hora de ejercicio o varias horas en reposo y, con poco más de una hora conseguiremos cargar completamente el reloj.

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Aunque es difícil encontrar soluciones en un dispositivo de este tamaño el cargador por pines magnéticos nos obligará a guardarlo a buen recaudo y no olvidarnos de meterlo en la maleta si nos vamos de viaje. La buena noticia es que se puede conectar a cualquier adaptador de corriente (no viene incluido en la caja) por USB.

A nivel de conectividad hemos encontrado luces y sombras a lo largo de esta review. En el lado positivo, sin duda, la incorporación de un chip NFC para pagos móviles: basta con acercar el smartwatch a un terminal de pago como haríamos con una tarjeta contactless.

¿Cuál es el problema? Primero que Fitbit debe negociar con nuevos socios (como bancos) para poder asociar tarjetas de crédito al reloj. De momento en Fitbit Pay solo contaremos inicialmente con Banco Santander y Carrefour PASS. Además solo podemos tener asociada una tarjeta al smartwatch y el proceso es un poco farragoso.

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Una vez vinculado todo es muy útil ya que podemos pagar con el reloj sin llevar la cartera ni el móvil encima. Como medida de seguridad al asociar una tarjeta deberemos introducir un PIN de cuatro dígitos (más seguro pero un poco más difícil de introducir que un patrón) que el propio smartwatch pedirá cada vez que nos lo quitemos de la muñeca. 

La sincronización de datos entre el móvil y el smartwatch (el Ionic guarda los datos de los movimientos durante una semana) es relativamente rápida, pero a lo largo de esta review del Fitbit Ionic nos hemos encontrado con varios problemas: el setup inicial es mucho más lento que en otros dispositivos, alguna vez se nos ha desvinculado por completo, hemos encontrado algunos fallos a la hora de cambiar las esferas y, sobre todo, la actualización del firmware del reloj es muy pesada.

Precio y conclusión

Llegamos al final de este análisis del Fitbit Ionic con sensaciones bastante positivas. Y es que el primer smartwatch de la compañía estadounidense quizás no sea perfecto, pero sí que abre una vía bastante interesante de cara al futuro para intentar convertirse en líder -también- de este segmento.

El Fitbit Ionic destaca para bien por su extraordinaria batería, su llamativa pantalla táctil a color y las posibilidades que incorpora al integrar un sensor de GPS o un chip NFC para pagos contactless.

La app de Fitbit para smartphones (aquí para Android y en este enlace para iOS) es de las más completas del mercado, muestra muchísima más información de la que vemos en el reloj y si tenemos amigos o familiares con la pulsera instalada va ser sencillo que nos movamos más con los retos y desafíos.

 Fitbit IonicApple Watch Series 3 (Sin LTE)

Pantalla

LCD (1,000 nits) de 1,42 pulgadas

OLED (1,000 nits) de 1,3-1,65 pulgadas

Resolución348x250 píxeles
38mm:340x272 pixeles;
42mm 390x312 pixeles
Dimensiones29,23 x 21 x 12 mm

38mm: 38.6x33.3x11.65mm;

42mm: 42.5x36.4x11.65mm 

ProtecciónPantalla con Corning Gorilla Glass 3
Cristal de zafiro (cajas de acero inoxidable y cerámica), vidrio Ion-X (cajas de aluminio)
Procesador¿TZ1201XBG?Apple S3
Sistema operativoFitbit OSWatchOS 4
Memoria RAM¿?512 MB
Almacenamiento2.5 GB8 GB
ConectividadWi-Fi (802.11 b/g/n a 2,4 GHz), Bluetooth 4.0, NFCWi-Fi (802.11 b/g/n a 2,4 GHz), Bluetooth 4.0, NFC

Sensores

 

 

 

Sensor GPS

Acelerómetro

Giroscopio

Monitor óptico de ritmo cardiaco

Altímetro

Sensor de luz ambiental

Motor de vibración
 
Chip NFC para pagos móviles

Sensor GPS

Acelerómetro

Giroscopio

Monitor óptico de ritmo cardiaco

Altímetro

Sensor de luz ambiental

Motor de vibración

Chip NFC para pagos móviles

Resistencia al aguaHasta 50 metros. Puede sumergirse y se puede nadar con él. Incluye modo natación.Hasta 50 metros. Puede sumergirse y se puede nadar con él.
BateríaPolímero de litio más de 4 días y, si se utiliza el GPS, hasta 10 horas. Carga rápida.
Litio-ion hasta 18 horas según uso.

La incorporación de un nuevo sistema operativo desarrollado por la propia compañía es un punto a favor, aunque por ahora todo el ecosistema está aún en sus albores. Desafortunadamente no podemos utilizar el reloj para interactuar con las notificaciones de nuestro teléfono (aunque las podemos leer), algo en lo que pierde respecto al Apple Watch.

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La fiabilidad del GPS y del sensor de ritmo cardíaco es alta para un dispositivo fitness, aunque en el cuerpo a cuerpo probablemente pierda ante relojes más orientados al ámbito deportivo. Y a pesar de que hemos sufrido algunos problemas de conectividad la experiencia global ha sido bastante positiva.

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En definitiva el Fitbit Ionic es un smartwatch con estilo propio que supone un salto evidente de la compañía hacia un terreno lógico (pelear contra fabricantes chinos en el terreno de las smartbands baratas tiene poco sentido) y presume de algunas armas muy interesantes para batallar contra el reloj de Apple. 

El precio del Fitbit Ionic se sitúa en los 349,95 euros, una cifra a tener en cuenta ya que solo es 20 euros más barato que el nuevo Apple Watch Series 3, que a pesar de no contar con conectividad LTE en España ofrece un diseño seguramente más versátil y una mejor conectividad para los usuarios de Apple. La batalla está servida.

Diseño
8
Pantalla
9
Rendimiento y fluidez
8
Software
7
Precisión GPS y pulsómetro
8
Batería
9
Precio
7