Lenovo Thinkpad X1 Carbon (2017), análisis y opinión

Lo mejor

  • Batería de larga duración
  • Pantalla antirreflejos
  • Rendimiento muy elevado
  • Tamaño y peso
  • Teclado

Lo peor

  • Touchpad
  • Gestión de temperatura
  • Se ensucia enseguida

 

Nota de análisis

82
Amazondesde 1.557,09VER OFERTAS

Características y Ficha Técnica

Marca:
Lenovo
Modelo:
Thinkpad Carbon X1 5th (2017)
Tipo:
Ultrabook
Dimensiones:
323,5 x 217,1 x 15,95 mm
Peso:
1,13 Kg
Sistema operativo:
Windows 10
Tamaño pantalla:
14''
Resolución de pantalla:
1920 x 1080
Tipo de pantalla:
IPS
Procesador:
Intel Core i7 7600U
Memoria RAM:
8 GB LPDDR3 1866 MHz
Cámara frontal:
Webcam HD 720p
Tarjeta gráfica:
Intel Graphics HD 620
Disco duro:
SSD Samsung MZVLW256HEHP-000L7 256 GB
Batería:
57 Wh
Conectividad inalámbrica / redes:
802.11ac, Bluetooth 4.1, LTE
Conectores de datos / A/V:
1x jack audio / 2x USB 3.0 / 2x Thunderbolt 3 / RJ45 / 1x HDMI / 1x RJ45 / Micro SD / Micro SIM
Tarjeta de red / inalámbrica:
Intel Dual Band Wireless-AC 8265
Precio de lanzamiento:
€ 2082.00
Un Ultrabook con Windows 10 y pocos sacrificios

Tras pasar unas semanas con el último ultrabook de Lenovo, os traemos el análisis del Thinkpad X1 Carbon de quinta generación. Se trata de un ultra-portátil con Windows 10 que demuestra que, por fin, las compañías que fabrican portátiles con el sistema operativo de Microsoft empiezan a fijarse en aspectos que Apple domina desde hace años, como la portabilidad sin perder potencia y, sobre todo, la gestión de la batería.

La familia Carbon de Lenovo lleva unos años con nosotros y llegó para ofrecer portátiles atractivos visualmente, pero también muy manejables, resistentes y con un hardware capaz de soportar largas jornadas de trabajo. La nueva familia de Thinkpad Carbon mantiene una estética muy similar a la versión anterior y añade nuevos elementos, como la posibilidad de insertar una tarjeta SIM para tener conexión a internet allá donde queramos, de los anteriores.

Diseño Lenovo ThinkPad X1

Sin embargo, también equipa una serie de mejoras para pulir aún más algo que ya era muy notable y lo hace manteniendo una estética de portátil de 12 pulgadas, pero con una gran pantalla de 14 pulgadas gracias a unos bordes minúsculos y un grosor que lo hace muy manejable.

Eso sí, la portabilidad, el rendimiento y características como el lector de huellas dactilares es algo que tiene un precio y el Lenovo Thinkpad X1 Carbon de quinta generación parte de los 1.739€, un precio bastante alto si tenemos en cuenta que hay bastante competencia en el mercado. De hecho, es el mismo precio que el de uno de los modelos básicos de la nueva gama MacBook Pro, algo de lo que hablaremos más adelante.

Los mejores Ultrabook de 2017 por menos de 1.500€

Si necesitáis un Ultrabook, no os perdáis nuestro análisis del Lenovo Thinkpad X1 Carbon 2017. Ya sea porque Mac Os no os resulta atractivo, porque preferís trabajar en Windows 10 o porque, simplemente, queréis un equipo prácticamente para todo, seguid leyendo, porque la era de los ultraportátiles poco eficientes terminó con la llegada de los nuevos procesadores de Intel. 

Diseño conservador y atractivo

La familia Thinkpad se ha caracterizado por ser pionera en cuanto a ordenadores portátiles se refiere. Además, siempre han realizado un ejercicio muy interesante en materia de innovación, desde el Trackpoint (ese puntero rojo en mitad del teclado que hace las funciones de ratón), hasta elementos modulares y un teclado abatible (el del mítico IBM Thinkpad 701c).

Con la gama Thinkpad Carbon mantuvieron elementos del pasado y los llevaron varios pasos por delante de la competencia (con ordenadores Windows). Los Thinkpad X1 de 2011 fueron atractivos, pero la gama 'Carbon' de 2012 nos pareció un milagro gracias a un grosor impensable para un portátil que no fuera de Apple.

Año a año, los Thinkpad X1 Carbon han ido adelgazando mientras mantenían características como el rendimiento del equipo y una batería de gran duración. Además, en 2012 se adoptó el uso de la fibra de carbono como material base para esta familia, de ahí su nombre, algo que convierte esta gama de Lenovo en portátiles increíblemente ligeros, pero muy resistentes.

El Lenovo Thinkpad X1 Carbon de quinta generación sigue esa línea, con un perfil que apenas supera los 15 milímetros de grosor y un peso de poco más de 1 Kg. Es un portátil que no se nota prácticamente en la mochila y que resulta muy fácil de transportar en la mano en una reunión, por ejemplo, y que está creado para ir a todos lados con él.

Galería de fotosPerfil de Lenovo Thinkpad X1 Carbonver las 6 fotos

Es muy manejable y, por eso, el tamaño de la pantalla sorprende cada vez que nos sentamos frente a él. Cuenta con un panel IPS de 14 pulgadas prácticamente sin bordes que llama la atención por estar incrustada en el chasis de un portátil con dimensiones de 12 pulgadas.

Sus medidas de 323,5 mm de ancho, 217,1 mm de fondo y 15,95 mm de grosor lo sitúan a medio camino entre el MacBook de 12" y el MacBook Air de 13", algo impresionante teniendo en cuenta que la diagonal del X1 Carbon es mayor que la de los dos portátiles de Apple.

Consejos a la hora de comprar un portátil

Si hablamos del cuerpo del X1 Carbon de quinta generación tenemos que referirnos a una superficie de fibra de carbono y textura aterciopelada que es igual tanto por fuera como en la parte interior (reposamuñecas).

El tacto es realmente agradable, pero tiene dos problemas. El primero es que se mancha con una facilidad pasmosa y es bastante complicado de limpiar, por lo que, excepto el teclado, que cuenta con una superficie que se mantiene limpia con facilidad, el resto del portátil enseguida se llenará de marcas dactilares.

Lenovo ThinkPad Carbon X1 2017

El otro problema de este acabado es que, si bien es resistente a golpes (no se abolla con la pasmosa facilidad de los portátiles de aluminio) se marca enseguida. Si lo transportamos en una mochila habrá que tener cuidado con los bordes dentados de la cremallera, por ejemplo.

Pese a que no afecta al chasis del portátil que tiene clase militar y es resistente a condiciones tan desfavorables como un descuido con líquidos (cosa que no hemos puesto a prueba), sí es un detalle a mejorar en futuras revisiones, ya que no gusta comprarse un equipo de 1.700€ como mínimo que sintamos ''delicado'', aunque no lo sea en la práctica.

Por último al hablar del diseño, encontramos unas pequeñas bandas antideslizantes que hacen bien su trabajo y unas bisagras para abrir la pantalla que permiten una amplitud de 180º. Un detalle, necesitaremos ambas manos para abrir la pantalla ya que, de no apoyarnos en el reposamuñecas a la hora de abrirlo, el portátil se levantará unos centímetros de la superficie de apoyo.

En las fotos que acompañan esta review del Lenovo Thinkpad X1 Carbon podréis comprobar que, a nivel de diseño, es un Ultrabook muy competente y una alternativa al MacBook Pro (unos optando por fibra de carbono y otros por aluminio). 

Pantalla infinita

Uno de los aspectos que más he disfrutado durante el análisis del Thinkpad X1 Carbon es, sin duda, la pantalla IPS. Ya se ha mencionado que cuenta con 14" de diagonal y una resolución de 1920 x 1080 (los clásicos FullHD).

La configuración que hemos probado tiene resolución 1080p, pero hay otra configuración con pantalla de 14" QWHD (una resolución de 2560 x 1440). Sin embargo, por el uso que se va a hacer de un Ultrabook probablemente una resolución Full HD sea más que suficiente e, incluso, ideal. 

El consumo de batería con un panel así es menor que con el panel QWHD y, además, es una resolución que, de forma predeterminada, permite que haya un buen número de elementos en pantalla sin tener que optar por agrandar o reducir la interfaz de Windows o el navegador de internet, por ejemplo. Todos los menús tienen un tamaño óptimo para ser legibles. A nivel de resolución y calidad de imagen, estamos ante una gran pantalla que tiene varias luces, pero también alguna sombra.

Por un lado tenemos una brillante pantalla de 300 nits con acabado mate y antirreflejos. Puede que el brillo en interiores no parezca nada demasiado exagerado, llegando a causar la impresión que es un nivel de brillo bastante contenido, pero en exteriores y a plena luz solar, la pantalla brilla con luz propia, permitiendo trabajar sin tener que buscar un ángulo adecuado para hacerlo.

Por otro lado, el tratamiento de color es correcto, con un buen nivel de contraste que permite negros profundos y colores cálidos muy atractivos. Además, es bastante resistente a huellas dactilares y polvo, algo muy positivo.

Sin embargo, el punto flaco de la pantalla son los ángulos de visión. El nivel de calidad a partir de los 45º empieza a decrecer de manera bastante notable. No perderemos la imagen de vista en ningún momento y los textos serán legibles, pero la tonalidad de los colores cambiará drásticamente.

Es un detalle que puede parecer menor, ya que un Ultrabook es para utilizarlo de frente, pero el rango de precio en el que estamos debería acarrear un mayor cuidado en detalles como el del ángulo de visión.

En definitiva, la pantalla del Lenovo Thinkpad X1 Carbon es brillante (literal y figuradamente), con unos ángulos de visión que dejan que desear, pero con un gran rendimiento en general. Por último, la pantalla no es táctil (en ninguna de las dos configuraciones) y el consumo de batería con el brillo al máximo es muy contenido. Por último, la pantalla es compatible con el modo noche de Windows 10 para reducir los colores azules y disminuir la fatiga visual.

Batería para toda la jornada

Hemos alabado bastante la batería en este análisis del Lenovo Thinkpad X1 Carbon y toca hablar de ella en profundidad. Este aspecto es uno de los puntos fuertes de Lenovo (e IBM) a lo largo de la historia y en la familia Carbon es algo que siempre ha destacado. Según el fabricante, este Thinkpad X1 Carbon 2017 ofrece más de 15 horas de autonomía, algo que, evidentemente, es una situación ideal bajo ciertas circunstancias. Nosotros lo hemos puesto a prueba y, aunque el rendimiento es bastante inferior, sigue siendo impresionante. 

Ni cortos ni perezosos, nos hemos ido con el X1 Carbon a una Lan Party para ver cuánto podíamos trabajar con el portátil sin necesidad de buscar un enchufe. El resultado es sorprendente ya que, trabajando con Google Chrome (con el gasto energético que conlleva en varias pestañas y llegando a consumir vídeo 4K), con varias aplicaciones abiertas (WhatsApp, Slack y Spotify), algún retoque puntual en Photoshop, conectados a la red por WiFi y con el brillo automático, la jornada de 7 horas siempre la cumplió con solvencia.

Si somos algo menos exigentes, cerramos aplicaciones, no vemos vídeos a 4K, trabajamos con Edge y con el brillo al medio sin regulación automática, hemos superado las 12 horas de autonomía, una cifra impresionante si tenemos en cuenta el tamaño del portátil y su batería de 3 celdas de 57w (algo menor que la de otro Ultrabook que hemos analizado recientemente, el Dell XPS 13).

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Este punto, sin duda alguna, es el mejor que tiene este portátil que, por fin, demuestra que los fabricantes se están poniendo las pilas para igualar a Apple en un terreno que siempre ha sido favorable a los de Cupertino, el de la autonomía. Hablando del XPS 13 y los MacBook, se echa de menos el indicador de carga en un lateral del ordenador para no tener que encenderlo para saber, a la hora de llevarnos el portátil de viaje, qué nivel de carga tiene la batería. Y, hablando de esto, gracias a su puerto Thunderbolt 3 conseguimos una carga del 80% en sólo una hora. 

Esta combinación de carga rápida y una batería que parece inagotable convierten al Thinkpad X1 Carbon en un Ultrabook para trabajar muy interesante si somos usuarios que, por necesidades laborales o estudiantiles, necesitamos un equipo ligero, pero también que aguante una jornada entera de trabajo.

Además, si vemos las especificaciones, por el precio del Lenovo Thinkpad X1 Carbon podemos pensar que una batería de 3 celdas y 57w es escasa, pero con el Ultrabook en las manos, vemos que es más que satisfactoria en términos de rendimiento.

Rendimiento óptimo para trabajar

Arquitectura Kaby Lake de séptima generación. Esa es la clave del rendimiento de este Lenovo Thinkpad X1 Carbon que monta procesadores que van desde el i5 7200U hasta el i7 7600U. El equipo que hemos tenido entre manos es el que cuenta con el procesador i7 7600U a 2,8GHz con turbo hasta los 3,9GHz, 8GB de memoria RAM LPDDR3 a 1866MHz (por el precio del Lenovo Thinkpad X1 Carbon se podría haber optado por RAM a una mayor frecuencia, o directamente DDR4) y la tarjeta gráfica integrada Intel HD 620. El conjunto lo completa un SSD M.2 de Samsung que nos ha dejado muy buen sabor de boca.

Llegan los Intel Core de octava generación

A la hora de configurar el equipo hay que prestar atención a nuestros requisitos y qué uso le vamos a dar al equipo. El motivo es simple: no podremos actualizar la memoria RAM (de hecho, sólo podremos actualizar el SSD M.2) en un futuro si así lo necesitamos. Los 8 GB de memoria RAM que tiene el equipo analizado son más que suficientes para tareas de trabajo de oficina con varias pestañas de Google Chrome abiertas, trabajo ligero con Photoshop y otro tipo de programas poco pesados abiertos de fondo, pero puede quedarse corto en un futuro y, además, la RAM es algo que nunca está de más.

Galería de fotosRendimiento del Lenovo Thinkpad X1 Carbonver las 10 fotos

El procesador Intel i7 7600U de doble núcleo, cuatro hilos y frecuencia máxima de 3,9GHz está construido en 14nm y tiene un TDP de 15W (en su frecuencia base). El Thinkpad X1 Carbon de quinta generación tampoco incluye una tarjeta gráfica dedicada (ninguna de sus configuraciones) y nos encontramos con la integrada Intel HD 620 que es perfecta para reproducir vídeos a 4K sin inmutarse, pero que no lo es tanto para tareas que demanden mucha gráfica, como juegos y aplicaciones muy pesadas que ''tiren''de GPU.

Si sois usuarios que queréis echar una partida de vez en cuando a algunos juegos, títulos de PC bien optimizados como StarCraft II, League of Legends o Heroes of the Storm son jugables con gráficos en niveles medios y resolución 1080p. Juegos más exigentes, como Overwatch, directamente costará que arranquen y tendréis que bajar la resolución a 720p. S

i queréis jugar de forma habitual a los títulos comentados, es recomendable optar por un modelo con 16GB de RAM, ya que la gráfica de la GPU integrada es compartida con la general, por lo que no está de más tener esos 16GB de RAM, pero sólo si queréis jugar.

BenchmarksResultados
Cinebench R15 (CPU / GPU)300 cb / 46,37 fps
PCMark 83.834
3DMark 111.670
Geekbench (openCL)21.090
Geekbench (Single-Core 7 Multi-Core)4176 / 7743
CrystalDiskMark (lectura/escritura)3.118 MB/s / 1.212 MB/s

La GPU no es el punto fuerte de este portátil, tampoco lo pretende Intel, pero el SSD M.2 que incorpora sí es una grata sorpresa. Se trata de un SSD suministrado por Samsung que tiene un rendimiento acorde a su conexión PCI-e, con tasas de escritura que rondan los 1.200MB/s y lectura por encima de los 3.000MB/s. En un Ultrabook para trabajar como el que tenemos entre manos, estas cifras garantizan que todo será prácticamente inmediato.

La apertura de aplicaciones no supone un problema y la escritura es realmente rápida. Si lo combinamos con transferencia de archivos entre dispositivos USB-C o USB 3.0, significa que tendremos que esperar poco a que los datos se muevan de un sitio a otro. Además, por el precio del Lenovo Thinkpad X1 Carbon, se agradece que la compañía no haya ahorrado costes y haya incluido este SSD Samsung.

SSD, SSHD o HDD, ¿qué es mejor?

Por último, hay que hablar de la gestión de temperatura del portátil. En este campo no suele llover a gusto de todos y el nuevo X1 Carbon sorprende. Cuenta con un ventilador activo que recoge aire frío por la parte inferior del portátil y suelta el aire caliente por el lateral derecho. Da la sensación de estar apagado en todo momento, o a unas revoluciones muy bajas, porque no se siente calor ni ruido. En cuanto empezamos a ver un vídeo 4K de Youtube desde Chrome (que come bastantes recursos), empezamos a notar el aire caliente que se expulsa del Ultrabook, pero nada excesivo.

En un modo de trabajo en Chrome con aplicaciones como Spotify, Thunderbird o Slack abiertas, la temperatura y el ruido se mantienen a raya, lo que convierte este Lenovo Thinkpad X1 Carbon en un Ultrabook para trabajar o estudiar muy competente.

Sin embargo, cuando empezamos a realizar tareas pesadas, descargar archivos mientras reproducimos vídeo y no nos privamos de tener pestañas abiertas en el navegador o automatizar procesos en Photoshop con muchas imágenes grandes, comenzamos a notar un exceso de aire caliente expulsado y la temperatura comienza a subir.

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Afortunadamente, es algo que no se nota en el touchpad, pero sí en las teclas del lado derecho (bajo ellas tenemos el chip i7 de Intel). No es nada que moleste al tacto, eso sí. Lo que sí llega a molestar es el aire caliente si utilizamos un ratón externo.

A lo mejor me pongo demasiado quisquilloso en este análisis del Lenovo Thinkpad X1 Carbon, pero que la salida de aire esté en el lado derecho provoca que nos esté dando el calor en la mano si utilizamos un ratón, algo que no es muy agradable. Se podría haber optado por una salida trasera, aunque el diseño del portátil habría variado. La batería, que está situada bajo el touchpad, se comporta a la perfección.

Con juegos y aplicaciones pesadas, el ruido sí llegará a ser molesto, pero es algo normal al revolucionar en exceso el ventilador y también lo encontramos en portátiles de la competencia Windows o en los MacBook Pro de Apple. Dicho esto, en términos de rendimiento estamos ante una de las mejores alternativas al MacBook por la eficiencia del portátil (en términos de energía y RAM) a la hora de trabajar con Chrome, algo que se le suele atragantar a los portátiles de Apple.

Teclado brillante y touchpad que debe mejorar

Uno de los puntos más importantes de cualquier portátil es la manera en la que interactuamos con él. Son productos pensados para la productividad y, por tanto, el teclado y el touchpad deben ser lo más cómodos posible para no agotarnos muscularmente. El Thinkpad X1 Carbon de quinta generación ofrece un teclado excelente, sin medias tintas.

Tiene retroiluminación de color azulado de dos niveles de intensidad que es fácilmente activable a través de una combinación de la ''tecla función'' y el ''espacio'', o a través de software con el programa propietario de Lenovo. Se trata de una iluminación con una instensidad regular en todas las teclas y muy agradable.

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Las teclas tienen una pequeña elevación que permite que la retroiluminación salga a través del caracter de cada tecla, pero también por los bordes. Esto, además de ser atractivo, permite que las teclas tengan algo más de recorrido y sea de lo más cómodo trabajar durante largas jornadas gracias a una sensación de rebote dactilar que es muy agradable.

En este sentido, y siempre comparando con el espejo en el que se miran muchas compañías, supera, por bastante, al nuevo mecanismo de los últimos MacBook Pro, ya que es muy complicado que nos cansemos de escribir en este X1 Carbon. Eso sí, no habrían estado de más teclas o funciones para poder pausar un audio, avanzar al siguiente o retroceder.

Ahora bien, si el teclado es espectacular, no podemos decir lo mismo del touchpad. Sí, tiene un buen tamaño y, por fin, los fabricantes están ofreciendo soluciones que se adaptan bien a los gestos multitouch de Windows 10, pero la gran pega es que es demasiado sensible y hace cosas incomprensibles. Y, lamentablemente, hay dos ejemplos prácticos que me han hecho perder más tiempo de la cuenta.

Uno de ellos es que, cuando estás seleccionando carpetas o archivos, es frecuente que, de forma automática, el touchpad decida que hay que arrastrar dicho objeto, soltándolo en el sitio que sea en cuanto dejas de acariciar el touchpad. Esto es algo que debería ocurrir si pulsas de forma mecánica o si realizas dos golpecitos en el panel. Sin embargo, pasa porque sí.

Relacionado con esto, más de una y dos veces me ha pasado que escribo, paso sin querer el pulgar por el touchpad, se realiza esa función de ''seleccionar y arrastrar'' y, al seguir escribiendo, borro un párrafo entero sin querer. Es algo que molesta, y mucho, y no debería ocurrir a estas alturas de la película.

Sí, como comentaba, los gestos multitáctiles están bien implementados, incluso la función de click derecho al presionar el panel con dos dedos a la vez, pero es complicado dirigir el puntero de forma precisa (aunque a todo te acostumbras) y están las dos situaciones comentadas en el párrafo anterior que molestan.

El touchpad tiene un tacto agradable muy similar al resto del chasis, pero no estaría de más romper un poco la homogeneidad de los materiales y optar por la fibra de vidrio que podemos encontrar en el excepcional touchpad que los MacBook llevan ofreciendo desde su paso a la construcción unibody. El teclado es fantástico, pero una alternativa al MacBook Pro de Apple debe cuidar, y mucho, el touchpad.

Y, como no podía ser de otro modo al estar frente a un Lenovo, nos encontramos el mítico Trackpoint, ese puntero rojo que hace las funciones de ratón. Es imagen de marca y, por eso, hay que mantenerlo, pero es algo que lastra el diseño del propio portátil. De no estar el Trackpoint, tampoco estarían los botones que hacen las funciones de rueda, click derecho y click izquierdo, lo que permitiría aumentar la superficie del touchpad.

Puertos y conectividad

En una época en la que los fabricantes reducen puertos incluso en portátiles que no son Ultrabooks, llega Lenovo para demostrar que aún hay esperanza en este campo y ofrecerle al usuario todas las facilidades posibles. Y lo hacen manteniendo un diseño compacto.

En el lateral derecho nos encontramos un conector Jack 3.5 para el audio y un USB 3.0. En el izquierdo encontramos dos Thunderbolt 3 (por ambos podemos cargar el portátil y uno de ellos es capaz de dar corriente a otro dispositivo compatible con USB Tipo C), otro USB 3.0, un HDMI de tamaño completo y un adaptador de RJ45. Es decir, tenemos diferentes puertos bien situados para conectar varios dispositivos y, además, la posibilidad de conectarnos a la red vía cable Ethernet aunque, eso sí, mediante adaptador. 

La distribución es bastante coherente para poder conectar dos pen-drive al mismo tiempo (algo que en otros portátiles no se puede hacer) y, además, ofrece posibilidad de expansión a almacenamiento externo de gran velocidad o la posibilidad de ampliar las capacidades del portátil con una tarjeta gráfica externa mediante Thunderbolt 3, así como conectar hasta dos pantallas externas con resolución 4K. Toda la distribución está bastante bien pensada.

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Si hablamos de otro tipo de conexiones, el Thinkpad X1 Carbon cuenta con Bluetooth 4.1, WiFi de banda 2,4GHz o 5GHz con un alcance bastante competente. Teniendo en cuenta que es un ultrabook para trabajar, son las conexiones idóneas. Además, está equipado con una ranura para insertar una tarjeta Micro SIM que nos permita acceder a redes 4G.

En este apartado, no hay nada que objetar, estamos ante uno de los mejores Ultrabook en este sentido. Sí, el precio del Lenovo Thinkpad X1 Carbon es elevado, pero el fabricante no se priva a la hora de incorporar puertos y conexiones.

Mirando al futuro y arrastrando el pasado

Hardware y software, dos elementos que deben trabajar unidos para garantizar una experiencia de usuario lo mejor posible. Thinkpad tiene tablas en este aspecto y en el X1 Carbon, al igual que en modelos anteriores, ofrece la posibilidad de incorporar una tarjeta SIM para garantizarnos conexión a la red en cualquier momento. Sí, es muy sencillo conectar el móvil en modo router, pero es más sencillo si no tenemos que andar con cables o gastando batería del teléfono.

En un mismo puerto trasero, Lenovo nos da la posibilidad de insertar una tarjeta Micro SD y otra Micro SIM para aumentar la capacidad del equipo y permitir conectarnos a internet en mitad de un viaje. Debido a la filosofía de estos equipos, este puerto ayuda a que el Lenovo X1 Carbon sea uno de los mejores Ultrabooks para pasar largas jornadas fuera de casa.

Países con mejor conexión LTE

Además, el modelo utilizado para el análisis del Thinkpad X1 Carbon dispone de Lector de huellas dactilares y Windows Hello, dos características que nos permiten desbloquear el ordenador, o realizar otro tipo de acciones, de una forma más fácil, segura y rápida. Estas soluciones por hardware son muy interesantes y, definitivamente, nos facilitan la vida. Sin embargo, contrasta que el fabricante haya tomado ciertas decisiones a nivel de software.

Nos referimos a las aplicaciones preinstaladas por Lenovo. Hoy día, los equipos suelen venir con software propio para realizar diferentes acciones de forma sencilla. En un portátil gaming esto tiene todo el sentido del mundo, al permitirnos subir el voltaje o realizar overclock de manera sencilla. En un Ultrabook para trabajar y estudiar, estas decisiones se entienden algo menos y, si encima son una capa para Windows, se entienden menos aún.

Las diferentes aplicaciones de Lenovo nos permiten regular diferentes elementos del equipo, como la iluminación, la retroiluminación del teclado (es más sencillo hacerlo con la combinación del teclado) o los modos de rendimiento, así como las actualizaciones del equipo. Sin embargo, al final da la sensación de ser más un centro de noticias de Lenovo (aparecen noticias del fabricante en diferentes apartados de estas aplicaciones) que algo realmente útil. 

Todas las acciones las podemos realizar desde el centro de configuración de Windows 10, algo que es nativo y no consume absolutamente nada. Por otro lado, hay diferentes acciones de estas aplicaciones que abren el panel nativo de Windows 10, por lo que se llega a entender menos aún la existencia de este software propietario.

Si algo bueno tiene Windows 10 es, precisamente, que es bastante claro a nivel de configuración, por lo que estos centros de ayuda y atajos no son demasiado útiles a día de hoy. El lector de huellas es bastante útil, pero los programas de Lenovo es lo que menos nos ha gustado en este prueba del Thinkpad X1 Carbon.

Mantenimiento y ampliación

Es el punto del que menos se puede hablar. El X1 Carbon de quinta generación sólo tiene un elemento ampliable dentro del chasis: el disco M.2. Al quitar los 5 tornillos (cuentan con sistema de seguridad para que no se pierdan) accederemos a los componentes internos del Thinkpad X1 Carbon 2017 y, como podéis ver en la imagen, lo único que no está tapado por cintas térmicas y de seguridad es el disco Samsung.

Quitando un tornillo podremos intercambiarlo por uno de mayor capacidad, aunque es algo prácticamente innecesario gracias al puerto de tarjetas SD incorporado y a los puertos USB C y los USB 3.0. 

Galería de fotosInterior del Lenovo Thinkpad X1 Carbonver las 6 fotos

Por lo demás, nos encontramos un equipo cuyo mantenimiento es muy sencillo. Cuenta con un solo ventilador que chupará aire frío por la parte inferior y lo expulsará por un lateral. Por tanto, si no lo apoyamos en superficies llenas de polvo, no debería acumularse suciedad en el interior.

Cómo limpiar un portátil paso a paso

Eso sí, cada cierto tiempo es recomendable abrir el equipo y echarle un ojo al ventilador para asegurar que no tiene polvo que pueda obstruir las palas y disminuir la eficiencia. Las tripas de este X1 Carbon no tienen demasiado misterio, algo que parece tencencia en los Ultrabooks de 2017.

Sonido

Otro apartado en el que tampoco hay mucho que rascar en esta review del Lenovo Thinkpad X1 Carbon es el sonoro. Los Ultrabook tienen altavoces casi por compromiso que ofrecen un sonido que no está mal de volumen, pero que deja bastante que desear a nivel de calidad (pecando de graves poco potentes).

En el caso del X1 Carbon, los dos altavoces colocados en la parte frontal cumplen, pero poco más. Ofrecen un sonido claro que no se distorsiona y vale para poder disfrutar en ambientes que no sean ruidosos.

Como punto positivo, no sé si será intencionado o por casualidad, los altavoces están situados de forma bastante inteligente. El portátil hace una especie de curva en la parte frontal, lo que permite que los altavoces estén a unos 45º de la superficie de apoyo y propiciando, así, que el sonido rebote contra dicha superficie y se amplifique.

Se nota hasta tal punto que es algo de lo que os daréis cuenta cuando esteis escuchando música y cojáis el portátil, ya que parecerá que el volumen disminuye. 

Conclusión

El nuevo Ultrabook Thinkpad X1 Carbon cumple con crecer las funciones de un Ultrabook para trabajar y estudiar. No sólo ofrece un rendimiento muy solvente en situaciones de trabajo normal y momento de estrés sin que la temperatura o el sonido molesten demasiado, sino que es un portátil muy agradable a varios sentidos.

El teclado es fabuloso, con una respuesta táctil que no solemos ver en equipos de estas características, los cuales suelen optar por mecanismos con poco recorrido. Es comodísimo teclear en este portátil y, además, me encantan los bordes redondeados de las teclas, sello Thinkpad. El touchpad, eso sí, debe seguir mejorando bastante para ponerse a la par con lo que podemos ver en los portátiles de Apple para ser, realmente, una alternativa al MacBook Pro.

A nivel de rendimiento, en esta prueba del Thinkpad X1 Carbon hemos comprobado que nos permitirá trabajar durante muchísimas horas sin necesidad de racanear pestañas del navegador o aplicaciones como Spotify, WhatsApp o el correo.

El video a 4K es pan comido para la Intel HD 620 y las temperaturas, a no ser que estemos realizando un trabajo en Photoshop con varias imágenes mientras tenemos muchas pestañas de Chrome y otras aplicaciones abiertas, están a raya gracias al disipador activo incorporado.

Eso sí, hay que tener en cuenta que es una gráfica para consumo de vídeos y algunos trabajos profesionales sin demasiadas florituras, así como alguna partida ocasional a juegos de PC que consuman poco y estén bien optimizados.

Revitaliza el portátil con una tarjeta gráfica externa

A nivel de diseño, y siendo un Ultrabook de gama alta, nos alegra tener un peso y unas medidas muy ajustadas sin tener que renunciar a puertos de expansión. También es agradable contar con Windows Hello o un sensor de huellas para mejorar la seguridad. Sin embargo, aunque seamos muy escrupulosos, el portátil se ensuciará con un montón de huellas. Esto es inevitable.

Donde de verdad brilla el Thinkpad X1 Carbon es en su pantalla de 14" y, sobre todo, una batería que ofrece una autonomía espectacular. Ahora bien, el tema del precio. Estamos ante un Ultrabook espectacular y con el que da gusto trabajar. Realmente es muy cómodo gracias a un diseño inteligente y su gran batería, pero está en un rango de precios tan premium como las propias características del portátil.

Sí, es muy bueno, pero el precio del Lenovo Thinkpad X1 Carbon parte de los 1.739€ (algo más de 2.000€ el equipo que hemos podido probar nosotros) y en todo momento parece que estás pagando un sobreprecio por tener una batería comparable a la de los MacBook, pero en un portátil Windows.

Si miramos a la competencia directa, nos encontramos una de las configuraciones base del nuevo MacBook Pro que cuenta con un procesador idéntico al que tiene el Thinkpad de 1.739€, pero una memoria más rápida y una mejor tarjeta gráfica, además de elementos como el touchpad de fibra de vidrio y la posibilidad de contar tanto con Mac Os como con Windows 10.

Como hemos comprobado en el análisis del Thinkpad X1 Carbon de quinta generación es un producto de muy alta gama que cumplirá vuestros requisitos a la perfección, pero quizá Lenovo debería plantearse bajar el precio para que su dispositivo sea más atractivo a la vista de los clientes. Eso sí, actualmente, es la mejor alternativa al MacBook Pro gracias a sus materiales y, sobre todo, rendimiento del equipo y la batería.

Pese a esta consideración, estamos ante uno de los mejores Ultrabook que han pasado por nuestras manos y es perfecto tanto para estudiar como para trabajar. Además, cuenta con la garantía Thinkpad, por lo que tendréis portátil para años.

Diseño y acabados
9
Pantalla
8
Software
6
Hardware
9
Rendimiento
9
Conectividad
8
Sonido
8
Batería
9
Calidad / Precio
7