Emojis ayudan a transmitir el significado del mensaje, según la ciencia

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Si eres de los que en WhatsApp saludan con un "Holaaaaaaa", de los que usan cientos de emojis o de los que ponen muchos signos de admiración, que no cunda el pánico porque no eres el único y lo tuyo tiene una explicación.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Binghamton (Estados Unidos) ha llevado a cabo un estudio que analiza cómo escribimos en WhatsApp, Telegram, SMS o cualquier otra aplicación de mensajería instantánea, que revela que la tendencia a utilizar "textismos", es decir, emojis o de ortografía irregular, así como a abusar de los signos de exclamación o pregunta, tiene una explicación científica. 

Un estudio previo de 2016 descubrió que los mensajes que finalizan con un punto se consideran menos sinceros que los que no lo utilizan. Desde entonces, estos científicos han seguido realizando experimentos relacionados para evaluar cómo entienden las personas el uso del lenguaje en los mensajes digitales, concluyendo que lo que los usuarios hacen al usar textismos es transmitir el significado y la intención del mensaje en ausencia de una conversación oral.

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"En contraste con la conversación cara a cara, los usuarios de mensajería no pueden confiar en pistas extra lingüísticas como el tono de voz y las pausas, o pistas no lingüísticas como las expresiones faciales o los gestos de las manos", explica Celia Klin, profesora de psicología de la Universidad de Binghamton. 

Cuando estamos hablando, todo el significado que el oyente extrae del contexto se pierde, y se trata de una información crítica que puede cambiar radicalmente lo que estamos diciendo. Por este motivo utilizamos los recursos anteriormente citados con la finalidad de enriquecer la comunicación y transmitir el significado de los que estamos diciendo.

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Debido a ello, la profesora Klin no considera los emoticonos, ciertas faltas de ortografía o puntuación incorrecta como signos de descuido, sino que son herramientas que nos ayudan a proporcionar información crítica que normalmente se encuentra en las conversaciones frente a frente.

"Lo que estamos viendo con la comunicación electrónica es que, como sucede con cualquier necesidad del idioma no satisfecha, surgen nuevas construcciones lingüísticas que llenan la brecha entre lo que las personas quieren expresar y lo que pueden expresar con las herramientas disponibles", afirma la autora principal del estudio. "Nuestros hallazgos indican que nuestra comprensión del lenguaje escrito varía en cada contexto. Leemos la mensajería instantánea de manera ligeramente diferente a como leemos una novela o un ensayo". 

[Fuente y vídeo: Universidad de Binghamton]