Nueva generación de apps te diría si sufres de depresión

Nueva generación de apps ayudará a personas y doctores

Muchos smartphones utilizan sensores de movimiento para ofrecer retroalimentación a los usuarios acerca de su condición física y salud, pero una nueva generación de aplicaciones actualmente en desarrollo en los EE.UU. también podría diagnosticar problemas de salud mental mediante el análisis de los patrones del habla de los individuos y de la actividad social.

Una investigación publicada la semana pasada por los científicos de la Universidad de Maryland encontró que los patrones vocales de los pacientes cambian a medida que los síntomas de depresión empeoran, y que el software podría ser utilizado para llevar a cabo un diagnóstico parcial, en lugar de confiar únicamente en los problemas comunicados por el individuo.

La especialista en acústica Carol Espy-Wilson y su equipo analizaron datos de un estudio realizado en 2007 y encontraron que los pacientes en su punto más bajo tendían a tener voz entrecortada y más lenta, con un aumento de variaciones de tono y volumen.

Según Espy-Wilson, una aplicación de teléfono que analiza estas señales podría apelar a los adolescentes y adultos jóvenes, un grupo particularmente vulnerable cuando se trata de la salud mental.

Depression Quest, el juego que ayuda a entender la depresión.

Una aplicación con objetivos similares ya ha sido desarrollada y probada en estudiantes de la Universidad de Dartmouth en los EE.UU., aunque el programa -llamado StudentLife- se basa en el registro de datos en lugar del análisis del discurso.

La aplicación recoge la información de los sensores de movimiento, micrófono, llamada y registros de texto del smartphone para crear un perfil de actividad física, la calidad del sueño y los patrones de comunicación de los usuarios.

Una prueba de funcionamiento de la aplicación por 48 estudiantes durante más de 10 semanas encontró que los cambios en estos datos -tales como una reducción en la cantidad de sueño o aumento de las conversaciones cara a cara- estaban correlacionados con los niveles de estrés, la soledad, la depresión e incluso calificaciones de los estudiantes.