Skype permite que el gobierno vigile y escuche sus llamadas

Skype permite que el gobierno vigile y escuche sus llamadas

Según reportes hechos por el New York Times, ha existido durante los últimos cinco años un pequeño equipo dentro de Skype con una única tarea: Encontrar maneras técnicamente realizables y legales para que el gobierno pueda tener fácil  acceso a las llamadas que se hagan utilizando el servicio.

El proyecto, con nombre clave "Chess" nunca ha involucrado a más de doce personas al interior de la compañía, para mantener en lo posible el secreto. Su origen se remonta a discusiones de Skype con el gobierno norteamericano en torno a las posibilidades existentes para monitorear las comunicaciones y el tráfico en Skype. La fecha de origen se ubica en el 2.008, tres años antes de que Skype se uniera oficialmente al Proyecto PRISM, a principios de 2.011. En ese momento, Skype era propiedad de eBay, de manera que cuando Microsoft compró la compañía por 8.5 billones de dólares en mayo de 2.011 el proyecto estaba bien en marcha. 

A ojos de muchos, modificaciones que la compañía hizo el año pasado, ostensiblemente para mejorar la calidad de las llamadas, fueron en realidad hechas para facilitar la implementación de métodos de escucha a petición del gobierno. A pesar de que Skype negó esos rumores de manera enfática, causa curiosidad que los ejecutivos de Microsoft no estén dispuestos a afirmar, como era el caso en años anteriores, que las llamadas hechas utilizando el sistema son seguras y no pueden ser escuchadas ni grabadas por terceros.

La única respuesta oficial que ha podido obtenerse de la compañía a ese respecto va por la línea de: "Nuestra posición ha sido siempre que cuando una entidad defensora de la ley sigue los procedimientos adecuados, nosotros respondemos cuando sea legalmente requerido y técnicamente realizable". La declaración es precisa, y puede ser correcta, pero si duda deja espacio para la duda de hasta dónde están seguros los usuarios cada vez que utilizan el servicio.

Estas noticias se suman a todas las que recientemente han salido a la luz en torno al proyecto PRISM y la vinculación de compañías como Google, y generan preocupación a pesar de la enfática defensa de PRISM por parte de la NSA.