¡Socorro! ¡Mis estanterías de apps se están hundiendo!

Descargo, descargo, descargo apps... y ya no sé qué hacer con tantas

Señores de Apple, amigos de Google: espero que, al recibo de la presente, se encuentren bien. Yo, ya saben, como siempre, con mis cosillas. Ya sé que están muy ocupados, pero no les escribiría si no fuera importante. Tengo mi Google Play y mi App Store hechas unos zorros. Compro, descargo, vuelvo a comprar y... he perdido la cuenta de todo lo que tengo en mis nutridas bibliotecas. Francamente, no tengo idea.  

El problema empieza con la limitada capacidad de tablets y smartphones. Por pocas que sean mis inquietudes y amplio el escritorio de mi dispositivo, antes o después tengo que hacer limpieza. No cabe todo, y tal vez la app del metro de Estambul no sea algo que necesite estar tan a mano si vivo en Madrid. Así que cierto día me arremango, pincho el “O Fortuna” a todo volumen para aplicar cierta épica a una tarea tan ingrata y me lío a borrar apps y juegos como si no hubiera un mañana.

Una vez tengo mi pantalla de inicio como la patena, no tarda mucho en atragantárseme la experiencia de usuario: descubro dos días más tarde que me apetece, pongamos por ejemplo, un juego de Mahjong para mi iPad. Entre mis pequeñas y gastadas neuronas se pasea una de ellas susurrándome que le suena que yo ya tenía un Mahjong comprado. Ahá. El problema es que mi biblioteca en la App Store data de 2006 y el número de apps descargadas desde entonces supera, con mucho, el millar.

No tengo ni la más remota idea de las apps y juegos que me he descargado

Tal vez algún ocurrente lector piense: “teclea Mahjong en la búsqueda y a ver qué sale, cenutrio”. Vale, pero ¿Y si no se llama Mahjong el que me he comprado? ¿Y si, tras este ejemplo, me da por buscar un juego de cuatro pingüinos beodos buscando una taberna que ni se llama pingüinos, ni taberna, ni recuerdo nada que no sea lo mucho que me gustó?

Necesito ser más selecto El problema parte, lo sé, de un servidor. Google Play como App Store son para mi tan tentadoras como el escaparate de una pastelería. Las campañas de rebajas en una u otra me vuelven loco, las apps que me alertan a diario de que algunos de sus congéneres pasan a ser gratuitas me cautivan... mis bibliotecas se llenan hasta que el peso de centenares de aplicaciones comban las baldas pero, llegado el momento, no dispongo de un modo rápido y eficaz de saber qué tengo en mis colecciones.

Señores de Google, amigos de Apple: ¿han oído ustedes hablar de las carpetas y las subcarpetas para organizar nuestro historial como es debido? ¿Las etiquetas? ¿Los filtros de búsqueda que van más allá de Título y Género? ¿Algún otro modo, en definitiva, de consultar mis compras sin tener que recorrer una por una centenares (y centenarias) páginas de historial? Ya que uno consume de forma indiscriminada y compulsiva, piensen algo para facilitármelo un poquito, hombre. Queda suyo,