Consejos para comprar un proyector

Consejos para comprar un proyector

Los proyectores son dispositivos muy versátiles. Para algunos son una herramienta de trabajo más, para otros son los artefactos que reproducen presentaciones PowerPoint en clase, y para los más visionarios son 100 pulgadas de cine y fútbol en casa. El primer consejo es concretar cuál será su uso: recreativo, para películas y uso doméstico; o profesional, para ponencias y diapositivas con textos y gráficos.

De los proyectores de oficina se espera que puedan funcionar a plena luz del día, esto es, necesitan una potencia lumínica determinada. Esta característica se cuantifica en lúmenes, que es la unidad para medir la capacidad de la bombilla. Los fabricantes tienden a exagerar esta cifra, por lo que solo debemos fiarnos de los lúmenes ANSI (American National Standads Institute), el verdadero estándar en este asunto.

Proyector para ámbitos profesionales.

Obviamente, a más lúmenes mayor será el precio. Un proyector para los negocios debe contar, al menos, con 1.500 lúmenes ANSI. Para el uso doméstico este límite es menos estricto porque en casa podemos bajar las persianas, apagar luces y todo lo que sea necesario para relajarnos tranquilamente con una peli: 1.000 lúmenes ANSI es suficiente para un proyector recreativo.

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El contraste es la siguiente característica a tener en cuenta al comprar un proyector. Cuanta más diferencia haya entre el blanco más claro y el negro más oscuro mejor será el rango del contraste. Debe estar en sintonía con la potencia de la bombilla, demasiados lúmenes y un contraste bajo, por ejemplo, darán como resultado blancos quemados y negros muy pálidos.

Es recomendable buscar entre las especificaciones del fabricante el contraste nativo del proyector. Hay marcas que lo “falsean” con filtros, software u otros trucos que pretenden mejorar la experiencia del usuario, no obstante, es importante conocer el contraste nativo. Para un uso doméstico el rango recomendable es de 1.500:1 y para oficina algo más (2000:1) porque el contraste es fundamental para leer textos cómodamente.

Ejemplo imagen poco contrastada.Diferencia entre bajo y alto contraste.

El tipo de lámpara es una de las decisiones más importantes que tomar a la hora de comprar un proyector. La bombilla incandescente ha sido la triunfadora durante mucho tiempo, pero en los últimos años se han popularizado también los proyectores con lámparas LED.

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La tecnología LED presenta ventajas importantes: el precio es menor, la vida útil de la bombilla es muy superior, consume menos energía y la calidad es prácticamente igual a las lámparas incandescentes tradicionales. La desventaja es su potencia lumínica, sin embargo, hay proyectores LED en el mercado que tienen 1.000 lúmenes ANSI y cumplen perfectamente su función. Son una opción muy interesante para el uso doméstico, sobre todo por el precio y por la vida de la bombilla.

Más allá de la lámpara, predominan dos tipos de tecnología en el mercado: LCD y DLP, cada cual con sus virtudes. Los paneles LCD destacan por ofrecer resultados más luminosos, colores más vivos y mejor saturación pero, como contrapartida, requieren un mantenimiento periódico, a veces pixelan las imágenes y la vida útil de las bombillas es menor. Es la opción más barata y rinde correctamente, pero exige cuidados y puede tener problemas al representar los colores.

Proyectores para montar un cine en casa.

El DLP, la otra cara de la moneda, es la tecnología más común en los proyectores de oficina. Son los idóneos para los contextos laborales por su excelente nivel nativo de contraste. Su vida útil es mucho mayor que la de los LCD y no requiere ningún tipo de mantenimiento. La desventaja es el precio, son más caros que cualquier otra alternativa.

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La resolución del proyector es un aspecto importante también, aunque debe ir en sintonía con el resto de componentes del dispositivo. Buena resolución, bastantes lúmenes, mejor contraste. En este apartado funciona la misma lógica que con cualquier otro aparato: FullHD (1920x1080 px) es la resolución de presente; HD (1280x720 px) es suficiente pero hay riesgo de que el proyector se quede pronto obsoleto.  

Consejos para comprar un proyector

Por último, a la hora de comprar un proyector influyen otras características que pueden no parecer tan esenciales como los lúmenes y la resolución, pero lo son. ¿Vamos a conectarlo a una TV o a un ordenador? ¿Lo colgaremos del techo o lo apoyaremos sobre una superficie plana? ¿Necesitaremos corregir la distorsión trapezoidal?

Debemos fijarnos en que las características del proyector se adapten a nuestras necesidades: conexiones HDMI, WiFI o USB, mando a distancia, tamaño de la imagen proyectada, soporte incluído o no, garantías, sistema de audio incluído o no… Comprar un proyector puede suponer un desembolso grande, por eso es importante atender hasta a los detalles más pequeños. Así, conseguir la mejor experiencia audiovisual es posible