Un corazón impreso en 3D ayuda a salvar la vida de un bebé

Un corazón impreso en 3D ayuda a salvar la vida de un bebé

Un corazón sintético impreso en 3D ha servido a un equipo médico del Morgan Stanley Hospital de Manhattan para salvar la vida de un bebé de dos semanas de edad. Este corazón es una réplica exacta de un corazón humano de ese tiempo de vida.

El corazón del niño enfermo sufría una serie de anomalías que amenazaban su vida. Una fundación sin ánimo de lucro llamada “Matthew’s Hearts of Hope” ha sido quien ha costeado la fabricación de este corazón que ha servido a los cirujanos para ensayar antes de intervenir al pequeño. 

La intervención era tan complicada que ensayar antes sobre un corazón sintético era esencial para tratar con total seguridad al bebé. 

El dron Razer, de uso militar, fabricado con impresora 3D

De acuerdo con el Doctor Emile Bacha, cirujano que le salvó la vida del niño "el corazón del bebé tenía agujeros, que no son comunes en las enfermedades del corazón. Antes tendríamos que haber parado el corazón para mirar dentro y saber qué hacer. Con esta técnica, era como si estuviéramos en una hoja de rutacon la que guiarnos. Hemos sido capaces de reparar el corazón del bebé con una sola operación"

corazón impreso en 3D

De acuerdo con un post en CT Blog que recoge el medio The Daily Dot cada vez más hospitales tendrán acceso a la impresión en 3D. Con la ayuda de esta técnica, las probabilidades de éxito en cirugías del corazón mejorarán y serán más sencillas

No es la primera vez que la medicina se vale de impresoras 3D para mejorar en los tratamientos e intervenciones de pacientes con diferentes problemas. Hace pocos días supimos que la Universidad de Pekín había implantado la primera vértebra impresa en 3D en un niño de 12 años de edad que tenía un tumor maligno en su médula espinal.

También conocimos el año pasado que gracias a un implante impreso en 3D se consiguió reemplazar el 75 % del cráneo de un paciente y que hace un mes la FDA dio el visto bueno al dispositivo facial OsteoFab, de Oxford.