Discos SATA, SAS o SSD: ¿cuál es mejor para un servidor?

Discos SATA, SAS o SSD: ¿cuál es mejor para un servidor?

Un servidor es, en esencia, un ordenador como otro cualquiera, por lo que es importante prestar atención a las tareas que va a realizar para elegir los componentes adecuados para montar tu servidor, procurando que el presupuesto no se dispare más de lo previsto.

Dentro de los distintos tipos de componentes específicamente diseñados para servidores, cabe destacar el apartado de almacenamiento.

El sistema de almacenamiento es uno de los pilares básicos para un servidor, ya que una de las funciones principales de cualquier servidor será almacenar los datos que recibe de otros equipos o que los usuarios guardan en él. En función del tipo de datos que se almacenen y de las necesidades del tráfico que soportará ese servidor, convendrá elegir un determinado tipo de discos u otro.

Obviamente no necesitará la misma capacidad y velocidad de acceso a los datos un servidor doméstico en el que guardes los archivos familiares o tu servidor de correo privado, que el rendimiento necesario en el servidor de una empresa con 500 usuarios conectándose de forma simultánea.

¿Qué significan las siglas SATA, SAS o SSD?

Siglas, malditas siglas que ocultan el verdadero significado de las cosas y hacen que todo parezca más complicado de lo que realmente es. ¡Desenmascaremos qué significan las siglas SATA, SAS y SSD!

Unidad SSD (Solid State Drive)

Como a estas alturas ya sabrás, SSD es una tecnología de almacenamiento de datos que se basa en chips de memoria no volátil similares a los de las memorias RAM o los pendrives, en el que mediante impulsos eléctricos se almacenan datos, en lugar de hacerlo sobre un disco magnético como en los tradicionales discos duros o HDD (Hard Disk Drive).

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Al carecer de piezas móviles o cabezales de escritura, la capacidad de respuesta de los SSD es inmediata. Por ese motivo, los SSD ofrecen un rendimiento muy superior a los discos duros tradicionales.

Por otro lado, nos encontramos con las siglas SATA y SAS, que a diferencia de los SSD no se trata de un soporte de almacenamiento como el SSD, sino de una interfaz de conexión que permite enviar distintas capacidades de datos a distintas velocidades de transferencia.

Los discos SAS y SATA son muy parecidos y se diferencian por su conector.

Por lo tanto, conviene diferenciar entre el sistema de almacenamiento (SSD o HDD) y la interfaz de conexión para esos sistemas de almacenamiento (SAS o SATA)

Interfaz SATA (Serial Advanced Technology Attachment)

Es una de las interfaces de conexión para el almacenamiento más conocidas por ser la más utilizada en los sistemas de almacenamiento doméstico y es la más habitual en las placas bases de los ordenadores personales y portátiles ya que ofrece un rendimiento muy equilibrado para este tipo de plataformas.

La interfaz SATA vino a sustituir a la ya obsoleta Parallel ATA o IDE (Integrated Drive Electronics) superando sus tasas de transferencia, que pasaron de los poco más de 133 MB/s a los 150 MB/s de la primera versión de SATA. En la actualidad se usa la tercera versión (SATA 3) con la que se alcanzan hasta 600 MB/s.

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Sin embargo, tal y como veremos más adelante, tal vez la interfaz SATA no sea la más adecuada para un servidor de altas prestaciones.

La interfaz SAS (Serial Attached SCSI)

Esta interfaz es probablemente la más desconocida para el gran público ya que su uso se ha extendido de forma casi exclusiva en el ámbito del almacenamiento empresarial y de servidores masivos, a pesar de tener un desarrollo muy parecido y cercano al SATA.

Tal y como sucedió en el caso de SATA, la interfaz SAS vino a sustituir al estándar SCSI (Small Computer System Interface) presente en la mayoría de servidores de la época, pero insuficiente para el enorme flujo que requería la proliferación de servicios en red y el aumento de dispositivos conectados a los servidores.

Conector SAS

La llegada de la interfaz SAS permitió mayores tasas de transferencia de datos y conectar un mayor número de dispositivos simultáneamente.

La interfaz SAS también se encuentra en su tercera versión y ha pasado de un ancho de banda de 3 Gbit/s de la primera versión (SAS-1) a los 12 Gbit/s de la versión actual (SAS-3) o los 22,5 Gbit/s que se esperan para su próxima versión (SAS-4).

Diferencias entre SATA y SAS

Cabe recordar que, tanto SATA como SAS son interfaces de conexión que se integran en un sistema de almacenamiento (habitualmente HDD). No obstante, el simple hecho de incorporar una de las dos interfaces ya condiciona las características y el rendimiento de esa unidad de almacenamiento.

Las unidades SATA son más habituales y asequibles.

Si la interfaz SAS cuenta con un mayor ancho de banda por el que transportar un mayor número de datos en el mismo tiempo, sería un desperdicio no aprovecharla con unos sistemas de almacenamiento capaces de funcionar a mayor velocidad. ¡Dicho y hecho!

Una de las principales diferencias entre los discos duros que utilizan una interfaz SAS y SATA es que, mientras en el caso de los SATA, acostumbran a girar a una velocidad de entre 5.400 y 7.200 rpm (revoluciones por minuto), en los discos que usan la interfaz SAS lo hacen a velocidades de entre 10.000 y 15.000 rpm, mejorando sustancialmente el rendimiento final.

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Otra de las principales diferencias que encontramos entre las unidades SAS y SATA es la elevada relación de precio por gigabyte de capacidad ya que un disco SAS de 15.000 rpm y 900 GB puede costar en torno a los 420 euros (0,466 €/GB), mientras que un disco SATA de 7.200 rpm y 1 TB (1024 GB) ronda los 45 euros (0,044 €/GB) actualmente.

Sin tener en cuenta la enorme diferencia de precio, ambos sistemas están muy igualados en cuanto a capacidades ya que, como ya hemos dicho, la tecnología de almacenamiento utilizada para ambas interfaces se levanta sobre la misma base, pudiendo encontrar discos de hasta 12 TB con interfaz SATA o SAS.

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Al contar con una mayor tasa de transferencia, los discos SAS duplican la memoria caché de los discos SATA, pasando de ser de 64 MB a 128 MB. De ese modo el buffer siempre está listo para enviar información y en ocasiones se utilizan sistemas híbridos de caché en los que, además de los chips de memoria para caché tradicionales, también se utiliza memoria NAND para acelerar el envío de los datos.

En las unidades SAS los datos son lo más importante, por lo que estos discos SAS cuentan con mejores sistemas de protección frente a la pérdida de datos haciéndolos más seguros y fiables.

Los conectores de las unidades SAS y SATA son muy parecidos físicamente, aunque existen algunas diferencias entre ellos para que no den lugar a equivocaciones al conectarlos de forma que, podrás conectar un disco SATA en un conector SAS, pero nunca podrás conectar un SAS en un SATA.

Los conectores de SATA y SAS son ligeramente diferentes.

La compatibilidad de SAS con SATA y la incompatibilidad inversa tiene una explicación muy sencilla: permitir a las empresas amortizar las unidades y sistemas de almacenamiento SATA que ya tenían—cuya inversión puede suponer cientos de miles de euros dependiendo del tamaño de la empresa—, aunque ello suponga un menor rendimiento, mientras que no tiene sentido conectar una unidad SAS de altas prestaciones a un conector SATA que limita su rendimiento a una cuarta parte de su capacidad.

¿SATA o SAS qué interfaz es mejor?

Hablar en términos de mejor o peor no es lo más adecuado al hablar de interfaces de conexión, ya que sería como comparar un Formula Uno con un vehículo todoterreno. El Fórmula 1 no tiene rival en los circuitos, pero no tiene sentido fuera de ellos, mientras que el todoterreno no tendrá un buen resultado en circuitos, pero puedes usarlo sobre cualquier terreno. Dependiendo del uso que se le vaya a dar será más adecuado usar una interfaz SAS o SATA.

Si lo que tienes en mente es montar un servidor doméstico o para una pequeña empresa, tal vez un sistema de almacenamiento basado en SATA sea la mejor opción.

Con un servidor todos tus documentos permanecen disponibles desde otros equipos.

La interfaz SATA te permite una tasa de transferencia más que suficiente y podrás conectar varias unidades de disco en tu servidor para conseguir una cantidad de espacio de almacenamiento considerable.

Una de las grandes ventajas de la interfaz SATA es que está muy extendida en el ámbito doméstico, por lo que es fácil encontrar placas bases, discos duros y unidades SSD que utilicen este conector a un precio muy asequible para cualquier usuario o pequeña empresa.

Placa bae con conectores SAS y SATA

De ese modo, montarte un pequeño servidor en casa o en la oficina te resultará muy sencillo e incluso podrás utilizar componentes que ya tenías y, si necesitas un extra de rendimiento, puedes optar por añadir una unidad SSD a tu servidor, o una unidad especialmente diseñada para servidores si lo que necesitas es mayor fiabilidad para tus datos.

Dado que la interfaz SAS ofrece mayor escalabilidad, mayor seguridad para los datos y un mayor rendimiento, son ideales para servidores de empresa donde deben estar operativos 24/7 los 365 días del año, ya que son los únicos capaces de soportar esa carga de trabajo de forma eficiente y con un reducido índice de fallos.

SSD con interfaz SAS, la tecnología del futuro

El avance de la tecnología SSD es imparable y mientras en el terreno del consumo doméstico los fabricantes optimizan los procesos de producción para ofrecer mayor capacidad de almacenamiento a un menor precio, en el ámbito profesional los fabricantes se esfuerzan por llevar el mayor rendimiento que ofrecen los SSD y unirlo a las virtudes de la interfaz SAS.

Ya se pueden encontrar en el mercado las primeras unidades SSD con interfaz SAS, pero todavía le queda un largo camino que recorrer hasta poder sustituir por completo a las unidades HDD que, hasta ahora, monopolizan este ámbito, algo que ya prácticamente han conseguido en los sistemas de almacenamiento domésticos.

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No obstante, al ritmo que avanzan los desarrollos de los fabricantes, no pasarán muchos años hasta que los SSD con interfaz SAS sean más asequibles, algo que supondrá el despegue definitivo del estándar SAS-4 que actualmente se encuentra en fase de estandarización y que duplicará las tasas de transferencia que ofrece la interfaz SAS.

Este nuevo aumento en la tasa de transferencia resulta bastante lógico teniendo en cuenta los retos para el intercambio de información que supone la llegada del 5G y la estandarización de las conexiones de fibra óptica en los hogares.