La espuma de embalaje tiene un nuevo uso: baterías recargables

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La espuma de embalaje sólo tiene un uso conocido: estorbar. Hay veces que es un buen estorbo, como cuando se mete entre un producto frágil y las paredes de su embalaje, pero la mayoría de las veces sólo está ocupando espacio, moviéndose en patrones desconocidos por la electricidad estática y, básicamente, no sirviendo para nada.

Eso podría cambiar ahora que un grupo de científicos de la Universidad de Purdue en Indiana han dado con una forma de utilizar este molesto material. La idea es bastante prometedora, aunque un poco técnica: no perdáis detalle.

En primer lugar, probablemente no sepáis que estos pequeños fragmentos de espuma son un elemento poco reciclable, y sólo a nivel empresarial. El usuario medio, cuando recibe un paquete, no guarda las protecciones para volver a usarlas. En su lugar, y ante la duda del contenedor de reciclaje (¿Van al azul o al amarillo? ¿Son orgánicos?) simplemente los tira. 

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De hecho, los mismos investigadores recibieron un montón de bolitas de espuma mientras preparaban su laboratorio. Por ello decidiron investigar, y dieron con "un proceso barato, ecológico y práctico para reciclarlos a gran escala. Los análisis microscópicos y espectroscópicos han provado que las microestructuras y morfologías responsables de un mejor rendimiento electroquímico se conservan después de muchos ciclos de carga y descarga". Os traducimos estas palabras de Vinodkumar Etacheri, uno de los coautores del estudio: No sólo pueden desempeñar otra labor, sino que pueden hacerlo muy bien. 

La espuma se utilizaría para fabricar electrodos de carbono de alto rendimiento, y se ha comprobado que ofrece un rendimiento muy superior a otros materiales como el grafito, que ya se estaban utilizando con este fin. 

La única trampa es que sería caro (y bastante poco práctico) fabricar la espuma exclusivamente para las baterías. El proceso añadiría un coste extra que no merece la pena. Sin embargo, precisamente esa es la parte buena de este estudio: no habría que fabricarlos, porque de hecho ya están aquí.