El fundador de Amazon encuentra los motores del Apollo XI

El fundador de Amazon encuentra un motor del Apollo XI

Un 20 de julio de hace 44 años, cuando Neil Armstrong asomó su traje de astronauta por el modulo lunar del Apollo XI y se dispuso a pisar por primera vez la Luna, el mundo contuvo la respiración. Tras pronunciar la inolvidable frase: "Es un pequeño paso para un hombre, pero un gran paso para la Humanidad", la definición de ser humano cambió para siempre. Ya no eramos una especie asociada a un planeta. Ahora también pisábamos otros cuerpos celestes. Por aquel entonces Jeff Bezos, fundador y presidente de Amazon, apenas tenía 5 años. Nos lo imaginamos mirando, absorto, una pequeña televisión en blanco y negro sin saber muy bien qué es lo que estaba pasando. 44 años después, Bezos cumple el sueño de recuperar los motores que impulsaron el Apollo XI a la Luna, perdidos en el océano Atlántico a casi 5.000 metros de profundidad. El círculo se cierra.

Para llegar a la Luna, el Apollo XI fue impulsado por el cohete Saturn V, equipado con cinco motores RocketDyne F1 que sacaron el módulo espacial de la atmósfera y lo encaminaron rumbo al satélite. Después cayeron por su propio peso, atravesando la atmósfera a 5000 kilómetros por hora para terminar en el fondo del océano, donde se dieron por perdidos durante décadas, dada la dificultad de extraer unos motores de varias toneladas enterrados a 5000 metros de profundidad.

Motores F1 del Apollo XI. Wikipedia.

Pocos podían imaginar que un multimillonario fundador de la tienda online más grande del mundo dispondría del dinero y la tecnología necesaria para recuperar esos cohetes. Jeff Bezos, a través de su empresa filantrópica Bezos Expeditions, financia proyectos aventureros y culturales, desde el Reloj de los 10.000 Años al Museo de Historia e Industria de Seattle. ¿Su último objetivo? Recuperar los motores del Apollo XI.

Bezos Expeditions no lo tuvo nada fácil, porque aunque se sabía más o menos dónde habían caído, se hallaban enterrados en las profundidades marinas, a 5000 metros de profundidad. El pasado 20 de marzo, utilizando los robots móviles submarinos (ROVs) más avanzados del mundo, consiguieron controlarlos remotamente a través de un cable de fibra óptica que transmitía los datos de la cámara y 4000 voltios de electricidad para mover los robots. Así pudieron excavar a su alrededor y extraer dos motores F1. Pero aún no sabían si pertenecían al Apollo XI o a algún otro módulo espacial lanzado posteriormente. La corrosión del mar había borrado casi todas las marcas.

 Tras cuatro meses de restauración, los ingenieros consiguieron limpiar un número de serie en uno de los motores: 2044. Es la numeración del fabricante RocketDyne que se corresponde con el número de serie 6044 de la NASA, otorgado al motor F-1 número 5 del Apollo XI. El sueño de Jeff Bezos se había cumplido.

Testimonios del mayor hito de la Humanidad, los cohetes se exhibirán en dos museos americanos. Pero Jeff Bezos no descansa y sus miras están puestas en un proyecto mucho mayor: los viajes espaciales comerciales. Su empresa Blue Origin, con participación de la NASA, ya ha realizado varias pruebas exitosas con un cohete New Sheppard de despegue vertical, capaz de salir de la atmósfera y aterrizar por el mismo procedimiento. Sin embargo, uno de los enyasos terminó con la explosión del vehículo espacial, hace un par de años.

Jeff Bezos sabía que el futuro tenía que esperar, por eso decidió fijar sus miras en el pasado, rescatándolo del abismo. El mejor regalo de cumpleaños para Buzz Aldrin y demás supervivientes de las misiones Apollo, en este 44 aniversario. ¡Felicidades!