Intel lidera la evolución de los ultrabooks

Intel lidera la evolución de los Ultrabooks

El pasado 21 de agosto, Intel anunció su nueva generación de procesadores. A muchos les pilló por sorpresa la llegada de la familia Intel Core de octava generación debido a que los últimos procesadores anunciados, los i9, aún no se habían desplegado por completo.

Sin embargo, era algo lógico. Los Intel Core X responden a la evolución de la séptima generación, una generación que lleva con nosotros ya un año y que tocaba renovar, sobre todo en el campo de los ultrabook.

El salto de los procesadores de séptima generación (arquitectura Kaby Lake) respecto a los de sexta generación (arquitectura Skylake) fue de un 12%. Por eso, basándonos en los fríos números, la llegada de la octava generación de Intel está más que justificada.

Así son los primeros Intel Core de octava generación

El fabricante asegura que estos chips de octava generación (Coffee Lake) son un 40% más potentes que los de séptima generación, lo que supone un salto mucho mayor que el visto con los Kaby Lake respecto a los Skylake. Además, Intel también promete que estos nuevos procesadores son el doble de rápidos que los de hace 5 años.

De momento, los chips disponibles son los dos i7 (i7-8650U e i7-8550U) y dos i5 (i5-8350U e i5-8250U) que cuentan con una renovada arquitectura Kaby Lake y que hemos empezado a ver en nuevos dispositivos como los Asus ZenBook Flip S, los últimos portátiles de Acer o el Yoga 920 de Lenovo, con el que ya hemos tenido un primer contacto. Ahora bien, ¿por qué primero llegan a este tipo de dispositivos? 

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Los ultrabooks lideran el salto tecnológico

La potencia se demuestra con el tope de gama y a todos nos habría gustado ver las innovaciones y la diferencia respecto a la generación anterior en equipos de sobremesa o portátiles más potentes con procesadores Intel Core de octava generación.

Sin embargo, el motivo (o uno de los motivos) por el que Intel ha optado por lanzar primero su octava generación para dispositivos ultraportátiles como ultrabooks, convertibles o equipos 2 en 1 es que el salto tecnológico es realmente más apreciable en este tipo de equipos.

¿Qué significan los números y letras de los procesadores?

En otras palabras: estos equipos lo necesitaban más que unos portátiles o sobremesa que pueden optar por procesadores de la familia 7000 o 6000 (además de los Intel Core X en sobremesa).

A día de hoy muchos ultrabooks equipan CPU's Intel Core M, unos chips que no son capaces de soportar algunas de las exigentes cargas de trabajo a las que personas con necesidades de movilidad extrema los someten. Sí, también hay procesadores Intel Core i7 e i5 de séptima generación, pero la frecuencia es baja para consumir menos energía y, así, potenciar la movilidad.

Tablet o portátil... ¿por qué elegir?

Ahí es donde entran en juego los Intel Core de octava generación. No sólo son más potentes que los de la generación anterior, sino que -según el fabricante- son más eficientes a nivel energético con hasta 10 horas de autonomía y, además, más frescos que los procesadores de la generación anterior.

¿Para qué sirve un ultrabook potente?

Lo que prima en un ultrabook es la movilidad, pero, cada vez más, los usuarios ponen bajo mucho estrés este tipo de dispositivos. No sólo con navegadores que no escatiman a la hora de consumir recursos, sino por las nuevas pantallas con resolución 4K que necesitan potencia para mover el contenido o programas habituales para retoques o trabajo con imágenes como Photoshop.

Además, cada vez es más sencillo manejar herramientas de edición de vídeo e Intel ha puesto empeño en crear unos procesadores que sean capaces de gestionar este tipo de uso de forma sencilla y sin "derretir" el ultrabook. En IFA 2017 pudimos ver demostraciones sobre la facilidad que tienen estos chips para manejar la edición de vídeo en equipos que no cuentan con tarjeta gráfica dedicada.

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En definitiva, cuando tengamos los primeros equipos con microprocesadores de octava generación podremos comprobar qué tan lejos ha ido Intel con sus nuevos procesadores, pero a priori, la compañía ha creado unos procesadores que llevarán a los dispositivos 2 en 1, ultrabooks y convertibles a otro nivel en cuanto a rendimiento multinucleo se refiere.

No solo potencia la portabilidad

Además de portátiles y dispositivos que permiten movilidad extrema, los chips Coffee Lake de octava generación servirán para potenciar PC's de escritorio todo en uno. Más potencia, más rendimiento, menos calor y menos espacio necesario.

Todo lo presentado en IFA 2017

Una muestra de esto es el Acer Aspire 24 S, un ordenador de sobremesa todo en uno que monta un Intel Core de octava generación de la familia "U" y que nos permitirá trabajar de forma normal aprovechando las posibilidades de estos nuevos procesadores.

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Ahora bien, aunque estos nuevos procesadores "U" son muy interesantes, tenemos muchas ganas de ver los Core S, la familia gaming de los Intel de octava generación. Y es que, las gráficas de estos nuevos Intel no han avanzado.

La GPU integrada sigue sin ser llamativa

Los Intel de octava generación que llegarán próximamente instalados en ultrabooks seguirán teniendo gráficas integradas Intel HD 620, una gráfica heredada de la pasada generación. Es una de las consecuencias de ser procesadores con arquitectura Kaby Lake mejorada, ya que no es una ruptura total con la anterior generación.

Esta gráfica se monta en este tipo de dispositivos debido a su bajo TPD (de sólo 15W), pero no es suficiente para realizar diferentes acciones. Aunque Intel quiere que montemos y rendericemos vídeos en sus dispositivos con los procesadores ''U'', cuando sometamos a los ordenadores a tareas como vídeos multipista (y a 4K, algo que las nuevas consolas y PCs ya soportan), echaremos de menos una gráfica dedicada o una mejor gráfica integrada.

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Y la tarjeta gráfica no sólo se nota a la hora de renderizar vídeos. Jugar es algo que no podremos hacer en este tipo de dispositivos, al menos de forma decente (y menos en los portátiles con pantallas 4K) y cada vez más hay aplicaciones exigentes con la tarjeta gráfica. Es algo que puede no notarse demasiado en un ultrabook que está creado para llevarlo a todas partes, pero en un todo en uno como el Aspire S 24, la potencia gráfica es algo que echaremos de menos.

¿Habrá una respuesta por parte de AMD?

El mercado de procesadores de alto rendimiento y bajo consumo estaba monopolizado por Intel. Hasta este año. AMD, tras muchos años sin variar la arquitectura, lanzó los AMD Ryzen para plantarle cara a Intel en el mercado de procesadores de sobremesa, pero también hemos visto portátiles con esta familia de microprocesadores.

La potencia y el consumo ya no son un problema para AMD y, tras asaltar el mercado profesional con sus Threadripper, que AMD se metiera en el terreno de los ultraportátiles sería una buena noticia. Más competencia, mejores precios para los usuarios. Y es que, ese es una de las barreras de entrada que tienen los ultrabooks respecto a otro tipo de portátiles. 

Comparativa entre AMD Ryzen y los Intel i7

Sí, son dispositivos ideales para llevar en la mochila sin ocupar mucho espacio, pero los nuevos portátiles con tarjetas NVIDIA tienen un precio similar al de los ultrabooks y, aunque son más grandes, el rendimiento también es mucho mayor. La entrada de AMD en el segmento de los ultraportátiles sería una buena noticia para todos.

Sin embargo, de momento, nos quedamos con que los primeros ultrabooks verán la luz a partir de este mes y pronto podremos echarle el guante para ver cómo se comportan realmente estos nuevos procesadores.