Liberator, la primera pistola creada con impresora en 3D

Pistola 3D

Nadie duda a estas alturas que la impresión en 3D se abre camino a una velocidad imparable. Utilizada para reproducir casi cualquier objeto con volumen, empleado hasta en la industria de la moda, la última noticia relacionada con la impresión tridimensional es que, con estas nuevas impresoras, se puede llegar a fabricar incluso armas de fuego.

Y es que el ser humano no tiene límites en lo que a creatividad se refiere, aunque en ocasiones no se utilice con los fines más apropiados. Esta vez la idea ha venido directamente de Estados Unidos y su artífice, un abogado de la Universidad de Texas, Cody Wilson que, según informó el domingo Forbes, ha sido el primero en conseguir una réplica de un revolver gracias, únicamente, a la tecnología 3D.

El arma ya ha sido bautizada con el nombre de “Liberator” y cuenta con dieciséis piezas de plástico creadas con una impresora 3D Stratasys, que adquirió en eBay. Para su ensamblaje se ha utilizado sólo y exclusivamente un único clavo. Su funcionamiento es exáctamente igual al de cualquier arma de fuego convencional. Cuenta incluso con cañones intercambiables y se puede utilizar distintos tipos de munición.

Su creador comenzó a trabajar en el proyecto hace ocho meses y aunque en un primer momento tuvo el apoyo y la colaboración de Markerbot, importante empresa que fabrica impresoras en 3D, ésta abandonó rápidamente el proyecto al conocer las intenciones de Wilson. El deseo de Cody es que cualquiera pueda fabricarse su propia pistola en casa, con sólo una impresora capaz de imprimir en 3D, de hecho, y para facilitar la tarea, los diseños de su primera creación ya están disponibles en su organización sin ánimo de lucro.

Sin embargo y dejando atrás el hecho de que alguien pueda tener la idea de fabricar un arma de fuego real en su propia casa, hay que tener en cuenta los requerimientos legales. En Estados Unidos, un país con unas leyes considerablemente laxas en lo que al tema de las armas se refiere, es obligatorio que cualquier arma pueda ser localizado a través de  un detector de metales.

Pero, ¿Qué puede ocurrir en otros países, con normativas más estrictas en la materia si adquirir una impresora de características similares no supone en muchos casos un desembolso que no supera los mil euros? ¿Es posible que con casos como este las normas tengan que ser revisadas?