Material conductivo y flexible para hacer piel electrónica

piel artificial electronica

Un equipo de investigadores de la Escuela Politécnica Federal de Lausana en Suiza ha desarrollado un material conductivo flexible para fabricar circuitos y piel electrónica que tiene la capacidad de estirarse hasta cuatro veces su tamaño original en todas direcciones.

Lo novedoso de esta investigación es el formato del material, que es un híbrido de metal líquido y aleaciones sólidas fabricado mediante técnicas de deposición y estructuración diseñadas por estos científicos. Gracias a ellas, el compuesto es extremadamente fino, con un grosor de unas centésimas de nanómetro, y muy estable.

El elemento se compone de una aleación de oro y galio aplicados sobre una película delgada de polímero, unos ingredientes que le confieren unas interesantes propiedades eléctricas. Además, tiene un punto de fusión muy bajo, lo que le aporta la flexibilidad y le permite adoptar un estado semi líquido a temperatura ambiente.

Además, destaca especialmente por su durabilidad, y mantiene sus propiedades conductivas incluso después de millones de ciclos de estiramiento y reposo.

Gracias a este nuevo compuesto, es posible fabricar circuitos electrónicos maleables que se pueden utilizar para infinidad de aplicaciones. Resulta especialmente atractivo para producir piel artificial conductiva que, integrada en las prótesis inteligentes, podría reproducir funciones similares a las de la piel de verdad. 

Otra aplicación interesante de este material consiste en mezclarlo con fibras textiles para crear ropa conductiva y conectada que ofrezca integración con dispositivos móviles, ordenadores y otros aparatos. 

Esta piel artificial puede enviar señales al cerebro para sentir de verdad

El compuesto es muy versátil. También podría aplicarse el elemento para el desarrollo de sensores wearables con los que monitorizar la salud o para la construcción de controladores táctiles.

"Podemos determinar todo tipo de usos y darle al material formas complejas, que se muevan o que cambien con el tiempo", asegura Michaud Hadrien, miembro de la investigación.