¿Quieres saber cuáles son las mejores tarjetas microSD?

comparación tarjetas microSD

El mercado de las tarjetas microSD es muy amplio, tan grande que es realmente complicado saber elegir adecuadamente qué tipo de tarjeta nos viene bien para nuestro terminal, y encima acertando en el precio. Un reciente test nos deja bien claro qué tarjeta guarda mejor relación calidad-precio.

Las microSD han ganado en importancia durante los últimos años gracias a la aparición de los ordenadores portátiles de bajo coste, de la masificación de los smarpthones y tabletas y sobre todo a la moda de la Raspberry Pi. Este último terminal se ampara en este tipo de tarjetas para existir, dado que carece de disco duro y de unidad de estado sólido.

Tabla comparativa de las tarjetas microSD llevadas a estudio

Es por ello que los poseedores de cualquiera de los anteriores dispositivos siempre precisan de comprar la pertinente microSD para tareas de almacenamiento, una decisión a veces sólo basada en el numerito del precio.

Un reciente test ha puesto a examen hasta una docena de tarjetas microSD midiendo su velocidad de lectura y escritura, dando a entender que a veces la diferencia de precio puede ser totalmente justificada a la hora de comprar una u otra si lo que buscamos es mayor calidad de transmisión de datos.

Siguiendo los parámetros del mencionado test, la tarjeta microSD Evo+ de 32GB de Samsung es la que cumple mejor con su función y suele estar a un precio de aproximadamente unos 10 dólares. Por si no te convence la de Samsung siempre podrás echar un vistazo a la siguiente tarjeta recomendada en la figura de la SanDisk Extreme.

Acelera tu microSD para exprimir al máximo tu móvil Android

El encargado del estudio ha sido Jeff Geerling, arquitecto técnico, que ha estado probando multitud de tarjetas microSD durante todo un año para ejecutar esta prueba. Al final ha concluido que “existen diferencias razonables entre la mayoría de las tarjetas baratas y las que son algo más caras”.

Con lo anterior, quizás nos sea más rentable a largo plazo gastarnos un par de euros más en una tarjeta que, en definitiva, va a contribuir de manera más eficiente a la experiencia de usuario.

[Fuente: Midwestern]