¿Merecen la pena los nuevos TV con pantallas curvas?

TV curva

Con el Mundial de Brasil a la vuelta de la esquina, la gente se vuelve loca intentando encontrar el mejor televisor posible para ver los partidos con la mayor calidad que ofrece el mercado. Teles 4K y pantallas curvas son la última tendencia, para el que puede pagarlas, claro, porque los precios parecen, por ahora, prohibitivos.

Eso sí, puestos a gastarnos un buen dinero... ¿Merecen la pena los televisores curvos? Es la pregunta que intentamos responder hoy, aunque lo que nos interesa es tu opinión. Las mejores respuestas saldrán publicadas en nuestra revista.

Noelia Hernández

Cuando aparece una tecnología nueva siempre es preferible esperar por dos razones: con el tiempo baja de precio y, además, los fabricante suelen mejorar algunas características tras recibir el veredicto inicial del público. 

Los televisores curvos no creo que sean una opción que muchos usuarios tengan en cuenta ahora mismo, no sólo por los elevados precios que tienen, sino porque para sacarle partido a este tipo de pantallas lo interesante es partir de tamaños a partir de 80" y… ¿quién se puede permitir un salón con las dimensiones adecuadas?

Carlos Gombau

He de reconocer que, cuando vi los primeros prototipos de televisor curvo de un reconocido fabricante coreano, lo primero que pensé fue en que era una estrategia de marketing más con la que cambiar nuestra percepción respecto a los flamantes televisores FullHD Flat LED de la anterior generación. De golpe, se convertían en 'viejunos'. O visto de otra forma, se intentaba acelerar el proceso de obsolenscencia (programada) de estos.

Sin embargo, en los últimos meses he tenido la oportunidad de probar y analizar distintos modelos en prestaciones y tamaños y, he de decir, que mi percepción ha cambiado por completo. La sensación de inmersión es mayor con estas pantallas (sin perjudicar a la calidad de imagen) y, dada su curvatura, generan menos reflejos directos, por lo que la fatiga visual a la hora de utilizarlas es menor. Inconvenientes, pues también los hay, pero lo cierto es que a mi me han convencido. ¡Larga vida a los TV curvos!

Fuencisla Mira

De momento no tengo pensado renovar mi televisión. La opción de adquirir una televisión con pantalla curva me la plantearía sólo en el caso de necesitar una nueva y, en principio, creo que esta posibilidad no entraría dentro de mis previsiones. El punto que, en mi caso, más valoraría sería la sensación envolvente que esta tecnología es capaz de otorgar, y que permite adentrarte más en lo que estás viendo. 

Sin embargo, su precio algo más elevado y el que estén pensadas para dispositivos con un tamaño mayor al que tengo ahora, no la sitúan ahora entre mis preferencias. En cualquier caso, tendría que ponerme antes delante de una de estas pantallas, para poder valorar si realmente me gustaría tener una de ellas en el salón de mi casa.

 

Difícil respuesta esta. Si me lo hubieran preguntado hace un año, cuando comenzaron a salir al mercado los primeros televisores curvos, mi respuesta sería rotundamente no. Más que nada por los precios prohibitivos de estos, pero como todo, y sobre todo en el mundo tecnológico, con el paso del tiempo, el precio se reduce drásticamente y ahora tienen un costo mucho más ajustado. Pero obviando el precio y analizando sus características, creo que sí, que tienen algunas ventajas, pero nada del otro mundo.

La primera ventaja de los televisores curvos es la sensación de inmersión, sensación de 3D sin gafas. Vale, lo compro, pero hasta cierto punto. La diferencia existe, pero es mínima, y además hay que tener en cuenta que para que sea lo más notable posible, tienes que estar situado a una distancia X del TV y en un determinado ángulo. Es decir, no verás adecuadamente el televisor desde una posición lateral. 

Quizá la mayor ventaja de las TV curvas con respecto a las planas radique en que tienen menos reflejos; lo que implica en primer lugar que la fatifa ocular es mucho menor, y en segundo lugar, que no necesitan de tanto brillo como las TV planas, lo que se traduce en un menor consumo eléctrico.

Entoces, ¿tienen más ventajas?, sí, ¿merecen la pena?, no. Las mejoras que ofrecen son, desde mi punto de vista, más un estrategia de márketing que un realidad palpable y determinante a la hora de comprar tu nuevo televisor. Quizá los fabricantes deberían apostar por el contenido más que por el conteninente, viendo que en el hardware poco más se puede mejorar, al menos de momento.