Bitcoin es un caos: robos, hackers, y un japonés abrumado

La crisis de Bitcoin: robos, hackers, falsos satoshi nakamoto

Comienza la operación de acoso y derribo de las instituciones políticas y financieras contra las criptomonedas en general, y el Bitcoin en particular.

El Bitcoin molesta y asusta, porque los políticos y los banqueros no pueden controlarlo. Y eso no está permitido en la sociedad moderna. Si una microeconomía no puede ser controlada por los políticos o los banqueros, debe ser destruida o ilegalizada.

El problema es que están ocurriendo cosas en el universo de Bitcoin que dan la razón a los políticos y banqueros.

El problema es que para el ciudadano de a pie, para los internautas que ven con curiosidad pero no entienden muy bien qué es esa cosa de las criptomonedas, o incluso que han comprado un puñado para probar, no saben lo que es verdad, y lo que es mentira.

Bitcoin es un caos

Qué es y cómo funciona Bitcoin

¿Qué reacción provocaría si el Presidente del BBVA o del Banco de Santander es acusado de robar todo el dinero del banco? ¿Y si unos hackers publican todas las transacciones del banco para demostrar que la acusación es cierta?

Algo similar está ocurriendo en el caótico universo de Bitcoin.

Hace unos días ya te contamos la quiebra de Mt. Gox, una de las entidades de cambio de Bitcoin más importantes del mundo. Esta entidad se dedicaba a cambiar Bitcoins por moneda real. De repente, Mt. Gox dejó de funcionar, y anunció un robo masivo de 951.000 Bitcoins. Teniendo en cuenta que un sólo Bitcoin vale 450 €, hablamos de una cantidad muy importante.

Ahora, según publica el periódico The Guardian, unos hackers han colgado en Internet todas las transacciones de Mt. Gox desde 2011, y según ellos, demuestran que el mismísimo CEO (Presidente) de Mt. Gox, Mark Karpeles, es el autor del robo masivo de Bitcoins.

Bitcoin es un caos

Algunas víctimas del robo han reconocido sus transacciones en la lista, así que parece ser real. Una anotación indica que, en el momento del colapso, Mt. Gox estaba en posesión de los 951.000 Bitcoins que faltan (en lugar de sus respectivos dueños), de ahí la acusación al CEO de la entidad.

Bitcoin no es una moneda, es una mercancía, según Japón

En otro orden de cosas, el prestigioso economista Nouriel Roubini acusa en Twitter a Bitcoin de ser la base de actividades criminales, además de "un juego de Ponzi", e insegura, como demuestra el robo de Mt. Gox.

En economía se llama Juego de Ponzi o Piramidal a un esquema monetario que consiste en usar el dinero de los nuevos miembros para pagar los intereses de los miembros más antiguos, incrementándose artificialmente el valor del producto. Según él, así opera Bitcoin, al ser una mercancia finita que debe comprarse a alguien que ya la tiene, a un precio más alto del que se pagó.

Las estafas piramidales de Bernie Madoff provocaron la crisis financiera en los bancos americanos, que a la postre dió lugar a la actual crisis económica (multiplicada en España por la burbuja inmobiliaria). Las prácticas piramidades están prohibidas en muchos países.

Por último, seguro que recuerdas el reportaje de la revista Newsweek que revelaba la identidad del creador de Bitcoin.

El supuesto Satoshi Nakamoto negó que él hubiese inventado el algoritmo que rige el funcionamiento de la moneda, porque si tuviese 400 millones de dólares no viviría en una casa pobre ni cuidaría él mismo de su madre de 93 años.

La revista Forbes ha realizado un análisis lingüistico de los emails del verdadero Satoshi Nakamoto, y la entrevista al supuesto personaje real, y concluye que ese señor japonés de mirada asombrada no es el verdadero inventor de Bitcoin.

Según cuentan en The Telegraph, conmovida por su triste historia, la comunidad de Bitcoin ha recaudado más de 16.000 libras para que pueda cuidar adecuadamente a su madre.

Así están las cosas en el universo Bitcoin. Robos, hackers, acusaciones de estafa, falsos inventores...

La falta de control y el anónimato es, al mismo tiempo, la gran virtud y el gran peligro de Bitcoin. Las dos caras de una misma moneda, cuyo futuro está en el aire. Nadie sabe de qué lado caerá...