Los cables submarinos de Google, atacados por tiburones

Los cables submarinos de Google, atacados por tiburones. Planea recubrilos con kevlar

La próxima vez que te quejes de que los vídeos de YouTube se cortan, antes de culpar a Google o a tu operadora, piénsatelo dos veces. La culpa podría ser de un tiburón...

¿Te has parado a pensar cómo Internet consigue conectar a ordenadores de todo el mundo?

Puesto que Internet inalámbrico aún está comenzando a desarrollarse, y es lento, y puesto que la mayoría del planeta Tierra está cubierto por los mares, resulta que la mayor parte de los cables que llevar Internet a todo el mundo son cables submarinos sumergidos en el fondo de los océanos.

Desde que se utiliza la fibra óptica, en sustitución del popular cable de cobre, las operadoras han comenzado a detectar un incremento preocupante en los ataques de tiburones a los cables submarinos:

Tutorial: Cómo medir la distancia entre dos lugares con Google Maps

La fibra óptica trasmite información por medio de la luz, a una velocidad 100 veces mayor que el cobre, en torno a 1 Gbps.

Sin embargo, requiere que por el cable también circule electricidad, para alimentar los repetidores de señal, situados cada 100 Kilómetros. Estos repetidores amplifican la señal, para que se no pierda cuando se retransmite miles de kilómetros bajo el mar.

Por supuesto, los cables están herméticamente aislados, pero transmiten señales electromagnéticas que, según los científicos, podrían confundir a los tiburones, haciéndolos creer que el cable submarino es una pez, por eso se detectan tantos ataques de escualos.

Cada año, los cables submarinos se reparar más de 50 veces, debido a los mencionados ataques, así como a las redes de arrastre, anclas, terremotos, y otros accidentes.

Google está preocupada por el elevado número de roturas ocasionadas por los mordiscos de tiburones, así que ha comunicado que planea recubrir sus cables submarinos con kevlar, un material fino, pero ultrarresistente, que se utiliza para fabricar neumáticos y chalecos antibalas.

Una medida que supone un alto coste, pero que se verá compensado a largo plazo con la reducción del gasto en reparaciones.

[Fuente: The Guardian]