El Internet de las cosas: ¿sueño o pesadilla?

El Internet de las cosas: ¿sueño o pesadilla?

Quizá muchos todavía no sepais identificar qué es el Internet de las cosas, a qué se refiere este término. Pues no es más que la interconexión de los objetos cotidianos; lavadoras, frigoríficos, televisiones, cafeteras, y cualquier otro tipo de objeto capaz de conectarse a internet o intercomunicarse, por ejemplo con tu smartphone.

Es el nuevo mundo, el que está por llegar, el que llegará mañana. Para muchos estas conexiones permiten mejorar nuestro día a día, pero otros las ven como una amenaza real. ¿Quién tiene razón?, ¿sueño o realidad?

Aquí tienes la opinión de algunos de nuestros redactores, pero nos interesa, como siempre, la tuya. Los mejores comentarios, tanto aquí como en nuestras redes sociales, serán publicados en el próximo número de nuestras revistas.

Carlos Gombau

He de reconocer que soy adicto a todo tipo de gadgets y cachivaches. No es nada nuevo.

Desde que tengo uso de razón me recuerdo detrás de dispositivos tecnológicos adelantados a su tiempo que, todo sea dicho, más pronto que tarde he terminado regalando.

En todos estos años poco he cambiado. Y aunque los fabricantes se empeñan en vendernos la necesidad de todo tipo de artilugios y, a día de hoy, mejor si están conectados entre sí y a Internet, lo cierto es que si algo tienen en común todos ellos es el tiempo que nos quitan para otros quehaceres diarios. Y eso pese a sus virtudes y el tiempo que nos van a hacer ganar según los fabricantes.

No sé, lo mismo el problema es mío, pero lo cierto es que día sí, día también, me siento esclavo de la tecnología. Y aunque la conectividad total me llama mucho, sigo sin ver la necesidad de tener una lavadora con conexión a Internet, o una cafetera que me deja 'lanzar' un caffè macchiato desde mi lugar de trabajo para tenerlo preparado cuando llegue a casa.

 

ivan muñoz

El Internet de las cosas es claramente un sueño, un sueño que como cualquier otro puede convertirse fácilmente en una pesadilla.

Pensar que el frigorífico se encargue de hacerte la compra es, sobre el papel, una idea fantástica.

Aunque la realidad es tras esa estupenda idea se esconde un laberinto de protocolos de seguridad, sistemas de comunicación o medios de pago, muy confuso, lejos de cualquier tipo de estandarización.

En el Internet de las cosas, al menos de momento, cada fabricante hace la guerra por su lado, con miles de conceptos e ideas de kickstarter, lo que pone pone en entredicho aspectos tan importantes como la seguridad.

Además ya estamos sometidos a un estrés constante en nuestro día a día, como para tener que aguantar el ‘acoso’ de la nevera diciéndote que tienes que pedir más leche, o que los yogures ya han caducado

Tomás González

En principio, yo firmo donde haga falta para que pueda calentar las pantuflas desde mi smartphone o descongelar la caballa de mi nevera inteligente sin que me huelan las manos.

Sobre el papel, cualquier avance tecnológico destinado a facilitarnos la vida diaria es extraordinario, ningún reproche. Pero sí preocupación.

Tendemos hacia un Internet de las cosas, no de las personas, y al final estaremos bajo el control de éstas.

Dependeremos de que a nuestra cerradura inteligente le de por funcionar y no nos deje en la calle, que nuestro sistema de iluminación no se vuelva loco por un malware o que, uno cualquiera de los doscientos drones que sobrevolarán nuestro vecindario empeñados en mil tareas no se pongan tontos y nos abran la cabeza.

Y, francamente, algo de miedito sí que da.

Bajo mi punto de vista, y tal como dice mi compañero Tomás, todo avance tecnologógico encaminado a facilitarnos nuestro día a día será bien recibido por mi parte.

Pensar que el día de mañana podré preparme el café mientras desde la cama mientras me despierto, o que el frigorífico me avise de que tengo que hacer la compra y que me diga qué día hacerla para ahorrar en la factura de esta, o incluso que el coche me mande un aviso de que me quedan 5 minutos para cambiar el ticket del parking de la hora me hace pensar en un futuro mucho más cómodo. 

Y es que vivimos en un mundo ajetreado, estresante, donde tenemos miles de preocupaciones diarias, y oye, poder olvidarme de ciertas tareas sabiendo que mis electrodomésticos y demás gadgets me avisarán de sus propios fallos, me darán recomendaciones de uso y me recordarán mi tareas pendientes de cada día es todo un sueño.

Para nosotros, los usuarios, se trata de una manera de tener un mayor y mejor control de nuestras vidas, mientras que para las empresas, las ventajas son innegables, y el solo hecho de poder tener un seguimiento en tiempo real de la vida de un producto supondrá unos grandes beneficios.

Además, si no me convence la idea, nadie me va a obligar a cambiar mi vieja lavadora por una inteligente, ¿no? Aunque quizá lo que deberíamos empezar a pensar es en cambiar nuestros routers... porque el mío -el que viene por defecto con la operadora- no da para mucho más. Quizá sea hora de hacerse con uno de esos Fritz!Box de los que tan bien hablan mis compañeros.

Susana Herreros

En principio da algo de vértigo. Ya vivimos en una sociedad hiperconectada. Incluso se ha creado un término, namofobia, para definir la angustia que provoca dejarte el móvil olvidado y no poder estar consultándolo cada poco tiempo.

Internet en todas partes ¿es realmente necesario?... pues como todo, habrá cosas que faciliten el día a día como mejorar la conducción en los coches, o la posibilidad de que tu nevera te avise de que tienes que comprar leche, que se está acabando.

Pero, sinceramente, no veo la necesidad, por ejemplo, de estar recibiendo constantemente mensajes en tu reloj sobre si tienes un mensaje o un correo.

 

Fuencisla Mira

La tecnología avanza a un ritmo muy rápido. Hoy en día ya no nos resulta extraño la idea de relojes inteligentes que nos avisan puntualmente con notificaciones y que se mantienen sincronizados con nuestro teléfono móvil; frigoríficos de última generación que nos informan de la fecha de caducidad de los alimentos o robots de cocina que nos ofrecen todo tipo de recetas actualizadas.

El denominado "Internet de las cosas" es un concepto ya muy extendido. Muchos de estos avances tecnológicos surgen para facilitarnos y mejorar determinados aspectos de la vida cotidiana.

Sin embargo, algunas de estas cosas no siempre las necesitamos, se pueden tratar únicamente de una moda. Además, la idea de tenerlo siempre "todo conectado" y de no perdernos nada puede ser algo no tan positivo.

En cualquier caso, siempre habría que buscar el equilibrio óptimo, para que las ventajas de los avances tecnológicos nos aporten siempre efectos positivos y útiles para el desempeño de nuestra actividad.

Y tú, ¿qué opinas al respecto?