Ticketmaster y los Rolling Stones, la odisea tecnológica

rolling stones ticketmaster

Que vienen los Rolling Stones y no hay tecnología suficiente en el mundo para organizar una venta de entradas decente y que no desespere al español medio, oigan. No la hay. Podemos abrir la nevera desde el smartphone y que la pizza empiece a hornear 20 minutos antes de llegar a casa, pero no podemos comprar entradas para un concierto de magnitud sin que se monte el 'pifostio' del siglo.

Desde las 10 de la mañana están las entradas a la venta en Ticketmaster, la web encargada de organizar el cotarro. Un caos en el que se han visto atrapados miles de españoles hoy, deseosos de comer arroz blanco durante un mes con tal de acudir al que puede ser, como lo vienen siendo todos desde los años 80, el último concierto de los Rolling Stones en España.

Que si ya de por sí las entradas cuestan entre 89 y 225 euros, a uno le dan ganas de imitar a Fry y ponerse a cantar aquello que M.I.A. ya entonaba allá por el 2007.

concierto rolling stones madrid

¿Qué está pasando? ¿Tan difícil es organizar una venta de esta magnitud? Pues debe serlo, porque no es la primera vez que pasa. U2 y otras bandas de similar magnitud convierten la compra de las entradas de sus conciertos en toda una aventura. Incluso One Direction colapsa servidores, por mucho que nos duela el alma solo de pensarlo.

rolling stones ticketmaster error

Yo, que todavía sueño con la pantalla de error de Ticketmaster, me maravillo ante el invento del siglo: la cola virtual con cuenta adelante, en vez de atrás. Esa en la que entras a esperar para adquirir tu entrada y te dice que tienes que esperar 10 minutos, para que 5 minutos después te queden 20. O aquí se está colando mucha gente o en Ticketmaster han descubierto lo que Einstein no pudo y en breve empezaremos a ver viajeros en el tiempo por la calle. O en conciertos de los Rolling Stones.

Un representante de la compañía iba más allá, y aseguraba a El Mundo que todo funcionaba como debía, para disgusto del personal.

No se ha caído el sistema en ningún momento, que es el riesgo que tienes en días así. Hay una avalancha de peticiones y se forma una cola virtual. Hay retrasos, como es lógico, pero todo está funcionando razonablemente bien.

'Razonablemente bien' siendo aquí el término clave. Porque si esto es funcionar razonablemente bien, que baje el monstruo del espagueti volador y lo vea.

Pero es que estas cosas no le pasan solo a Ticketmaster. Cuando Obama intentó que todo hijo de vecino en Estados Unidos pudiera tener acceso a una sanidad decente, montaron una web para darse de alta en el servicio, healthcare.gov. Una web que tardó 2 meses en funcionar como debería, con todos los gurús informáticos del Imperio trabajando en ello, que diría Jose Mari.

¿La solución? Aunque parezca mentira, la de toda la vida. Olvidarnos de Internet para este tipo de cosas y volver a hacer colas a las puertas de las tiendas de discos, si es que queda alguna. A las malas, que la cola rodee el almacén de Amazon en Madrid, que allí hay sitio para todos. Nos lo pasaríamos pipa.