Los coches autónomos de Volvo no reconocen a los canguros, ¿por qué?

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La conducción autónoma de Volvo no reconoce a los canguros

Los coches autónomos todavía tienen un largo camino por delante. Entre accidentes, cuestiones legales y hackers, la tecnología de la conducción autónoma deberá pasar por un largo periodo de adaptación hasta que realmente esté lista para sustituir a los humanos al volante. Pero lo que en Volvo no se esperaban al poner a prueba su sistema de conducción autónoma era que los canguros pudieran representar todo un reto para su tecnología.

Volvo, al igual que muchas otras grandes marcas del motor, lleva tiempo trabajando en su propia tecnología de coches sin conductor. Pero una cosa es lo que la compañía haya conseguido en los laboratorios, y otra muy diferente es llevar esos logros a la realidad. Y en Australia está el mejor ejemplo de ello: pese a que los coches de Volvo ya son capaces de circular por sí solos por las carreteras, no se puede decir lo mismo de su sistema de reconocimiento de obstáculos. Resulta que los canguros están poniendo a prueba los algoritmos de la compañía.

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Tal y como explican en una entrevista en el diario ABC.net.au, la forma tan peculiar que tienen los canguros de moverse por el suelo está haciendo que los sistemas del coche autónomo sean incapaces de reconocer al animal como tal antes de que sea demasiado tarde. El sistema utiliza el suelo como referencia para calcular la distancia a la que se encuentra cada obstáculo, y dado que los canguros se desplazan a base de saltos, el coche es incapaz de calcular a qué distancia se encuentra el animal.

En un lugar como Australia, en el que se producen más de 16.000 atropellos de canguros al año, resulta fundamental que el sistema de conducción autónoma de un coche esté preparado para identificar y reaccionar ante la aparición de uno de estos animales en la carretera.

Pese a que puede parecer una simple anécdota, este caso es el mejor ejemplo de lo difícil que va a ser llevar los coches autónomos a la vida real. Cada ciudad, cada país e incluso cada continente tiene sus propias peculiaridades en lo que a las carreteras se refiere, y ya está visto que algo tan intrascendente para la conducción humana como la fauna de un país puede cambiar por completo el comportamiento de uno de estos sistemas autónomos.

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El equipo de Volvo que -de la mano de las compañías Autoliv y NVIDIA- trabaja en mejorar la detección de animales de su sistema de conducción autónoma lleva 18 meses trabajando para resolver este problema de los canguros, y todavía no han llegado a ninguna solución. Dicen que este problema de última hora no va a retrasar el lanzamiento de las primeras pruebas oficiales del sistema en Australia, pero deberán solucionarlo cuanto antes si no quieren que la cuestión vaya a mayores.

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[Vía: The Verge]