Hamburgo, la primera ciudad en prohibir el uso de cápsulas de café

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Hamburgo, la primera ciudad en prohibir el uso de cápsulas de café

Cada año se tiran a la basura cientos de millones de cápsulas de café provenientes de cafeteras como las populares Nespresso o Tassimo. Estas cápsulas están fabricadas con plástico y aluminio, lo que las hace difíciles de reciclar, y además son contaminantes.

Si pusieramos en fila todas las cápsulas que el principal fabricante Keurig vende en un año, darían la vuelta a la Tierra doce veces. Vendió 9800 millones de cápsulas en 2014.

Aunque tires las cápsulas en el contenedor correspondiente, muchas plantas de reciclaje no están preparadas para reciclar este tipo de productos que mezclan plástico con aluminio y residuos orgánicos.

Por esta razón la ciudad de Hamburgo ha decidido prohibir el uso de cápsulas de café en los edificios gubernamentales.

"Las cápsulas de café requieren innecesarios recursos para su fabricación y generan excesivos desechos", afirma Jan Dube, miembro del Departamento de Medioambiente del Ayuntamiento de Hamburgo. "No pueden reciclarse fácilmente porque mezclan plástico y aluminio. Son 6 gramos de café y 3 gramos de envoltorio. Por eso en Hamburgo creemos que este producto no debe ser pagado con los impuestos de los ciudadanos".

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¿Y qué tienen que decir los fabricantes a todo esto?

Tanto Nespresso como Senseo y otras marcas disponen de numerosos puntos de recogida de cápsulas usadas, que ellas mismas se encargan de reciclar. En el caso de Nespresso ofrece más de 900 puntos verdes, tanto en sus tiendas como en otros lugares, que procesa en sus propias plantas para reciclar el aluminio, tal como se puede ver en este vídeo:

Pero la realidad es que por pereza o falta de tiempo, muchos usuarios de cafeteras de cápsulas las tiran directamente a la basura.

Desde 2011 el consumo de café en cápsulas se ha triplicado, y en 2013 superó al de las cafeteras de goteo. El 13% de los alemanes consumen café de esta manera, pero en otros países como Estados Unidos, el consumo aumenta hasta el 25%.

Para mucha gente el café en cápsulas representa una forma cómoda y rápida de tomar café, muy apreciado en este mundo tan ajetreado en el que vivimos. Ante un consumo tan masivo de miles de millones de cápsulas anuales. ¿La solución de las autoridades se reduce a prohibirlas en edificios gubernamentales? ¿No sería más lógico aumentar el número de puntos de recogida de cápsulas, o adaptar las plantas de reciclaje para procesar este tipo de residuos?

[Fuente: Science Alert]