Inteligencia artificial al volante, y no podemos impedirlo

¿Qué es LIFE?
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coche inteligente

Los coches podrán conducirse solos. Ha llegado un momento en el que podemos, al menos, estar seguros de este hecho. Por supuesto ha costado llegar hasta aquí, y los coches inteligentes que hemos conocido distan mucho de los que pudo imaginar Asimov o alguno de los padres de la ciencia ficción o la robótica teórica.

De momento no necesitan las tres leyes, se limitan a conocer el camino que tienen que recorrer, y a saber evitar los obstáculos imprevistos. Pese a todo, probablemente no sea así siempre.

Sally era un convertible del 2045 con un motor positrónico Hennis-Carleton y un chasis Armat. Poseía las líneas más suaves y elegantes que haya visto nunca en ningún modelo, sea el que sea. Durante cinco años ha sido mi favorita, y la he dotado de todo lo que he podido llegar a soñar. Durante todo ese tiempo, nunca ha habido ningún ser humano sentado tras su volante.

Sally, Isaac Asimov

Con los primeros pasos en la inteligencia artificial estamos descubriendo que los ordenadores no sólo son capaces de pensar más rápido, sino que por lo general son capaces de tomar mejores decisiones. Este factor es decisivo al volante, cuando una sucesión de imprevistos deja sólo un par de segundos para tomar un curso de acción que determinará si los ocupantes del vehículo sobreviven o no. 

La NASA también tiene su proyecto de coche inteligente

Si suena drástico es porque lo es. Sabemos que hay momentos en los que no se trata de pisar el freno a tiempo, en los que el instinto es un mal consejero. Aquí es donde la inteligencia artificial aplicada a los vehículos marcaría un antes y un después. 

Por supuesto, el tránsito de la conducción humana a la robótica no será rápido, ni tampoco fácil. El hecho de que el desarrollo de la inteligencia artificial de los vehículos avance despacio resulta ventajoso en este aspecto, ya que permitirá que la población vaya asimilando paso a paso las ventajas que tendría dejar que un ordenador tome el control. 

Y, a la vez, es algo que necesitamos desesperadamente. Ningún coche se meterá en una calle en dirección contraria para suicidarse. Ningún coche conducirá pasado de copas. Las ventajas son tangibles y abismales, mientras que los inconvenientes siguen difusos. 

No decimos que no los haya. Obviamente se manifestarán en un momento dado, y cuando seamos consicientes de ellos podremos hacerles frente. Y ojo, igual que advertimos de las ventajas, tendremos que estar tremendamente concienciados de que los inconvenientes llegarán, para poder detectarlos a tiempo. No podemos esperar a que llegue un momento Jurassic Park

podían debían hacerlo

Pero como decíamos, falta mucho para eso. Mientras tanto sólo nos queda prestar atención a Google X, a las noticias que van apareciendo poco a poco de distintas compañías. Sin duda esto se ha convertido en una auténtica carrera de coches inteligentes en la que los que corren son, para variar, los ingenieros.