Una mujer de 39 años siente dolor por primera vez... y le gusta

¿Qué es LIFE?
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Una mujer que nunca ha sentido el dolor lo sufre por primera vez

No sentir dolor puede parecer una bendición. Algo así como un superpoder digno de un personaje de Marvel. Pero el dolor es un mecanismo de defensa de nuestro cuerpo. Sentimos dolor cuando algo no funciona bien o estamos en peligro. Si no detectamos que nos estamos quemando, nos pinchamos con un cuchillo o nos duele mucho el costado por culpa de un ataque de apendicitis, podríamos poner en peligro nuestra vida.

Sólo unas pocas personas en el mundo sufren una rara mutación genética que les impide sentir dolor. Se detecta cuando son bebés porque los niños comienzan a morderse los dedos al salirles los dientes, y terminan con las uñas arrancadas o heridas en las manos y los labios sin que muestren signos de sufrimiento.

Investigadores de la University College London han descubierto un compuesto opioide capaz de reactivar los mecanismos del dolor en las personas que no lo sufren. Se ha probado con éxito en una mujer que, por vez primera en su vida, ha sentido dolor al ser quemada por un láser. "Creo que incluso llegó a gustarle", explica el doctor John Wood, a cargo del experimento.

Por supuesto, el objetivo de esta investigación no es crear una droga que provoque o aumente el sufrimiento, sino todo lo contrario. Al descubrir los mecanismos que activan el dolor, se puede usar en sentido inverso para aliviarlo en las personas que sufren dolor crónico, como la artritis, o enfermedades graves, como el cáncer.

Una mujer que nunca ha sentido el dolor lo sufre por primera vez

Crean un parche para el tratamiento del cáncer sin dolor

¿Por qué hay personas que no sienten dolor?

La ausencia total de dolor es una rara mutación genética (sólo se han detectado unos pocos casos en todo el mundo) que impide el desarrollo de los canales de iones que transportan el sodio a través de los nervios sensoriales. Sin estos canales, llamados Nav1.7, las células nerviosas no pueden avisar al cerebro de que están sufriendo daño.

Cuando se llevó a cabo este descubrimiento los investigadores se lanzaron a la búsqueda de un medicamento que bloquease los canales Nav1.7 en las personas que no sufren esta enfermedad, con el objetivo de anular el dolor crónico. Pero de momento no se han conseguido resultados prácticos.

Para estudiar este fenómeno, John Wood y su equipo replicaron la mutación genética en ratones. Alteraron sus genes para eliminar estos canales Nav1.7 y, en efecto, los ratones no sentían dolor. También descubrieron que al carecer de dichos canales, los ratones modificados potenciaban los genes que producían péptidos opioides, encargados de combatir el dolor en el organismo del forma natural. Este exceso de péptidos podría ser una de las causas de que las personas con esta mutación no sientan dolor.

Los investigadores se propusieron crear una droga que elimine estos péptidos opioides, con el objetivo de que los afectados por la mutación volviesen a sentir dolor. Resultó que ese medicamento ya existe: es la naloxona, utilizada para bloquear los receptores opioides en pacientes con sobredosis de heroína y morfina.

El doctor Wood administró naloxona a una mujer de 39 años que sufre esta mutación genética y nunca ha sentido dolor. Después le produjo una pequeña quemadura con un láser, y por primera vez en su vida, la anónima mujer sintió dolor.

Por desgracia no se puede administrar naloxona a un paciente de forma continua porque tiene importantes efectos secundarios, así que no va a servir para curar o aliviar su enfermedad. Pero si puede emplearse para todo lo contrario: aliviar el dolor. El doctor Wood y su equipo han comprobado que una mezcla de bloqueadores de los canales Nav1.7 y drogas opioides como la naloxona, elimina el dolor en ratones que no sufren la mutación.

La University College London ha patentado el descubrimiento y espera que pueda utilizarse para aliviar, e incluso eliminar el dolor crónico en enfermedades como la artritis o el cáncer.

[Fuente: New Scientist]