Museo del Robot: 150 piezas de la historia de la robótica

¿Qué es LIFE?
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The Robot Museum

Uno de los ganchos para decidirse a ir a The Robot Museum han conseguido reunir la segunda mayor colección de perros robóticos Sony Aibo del mundo– la primera está en Japón–.

Sony fue pionera de un mercado que está ganando un gran protagonismo en los últimos meses: la robótica como forma de juego. Aunque probablemente se adelantaron demasiado a su tiempo: la unidad más antigua de Aibo que tienen en el museo es de 1997 y la más moderna de 2003.

Hace más de 10 años que Sony abandonó esta división de su negocio porque hizo cuentas y no le resultaba rentable, casi justo en el momento en el que Daniel Bayón decide abrir una pequeña tienda en Madrid dedicada al mundo de la robótica.

“El museo es una extensión de aquello que empecé con Juguetrónica hace ya más de 12 años. En aquel local de 40 metros cuadrados incorporaba robots que no tenía a la venta y mostraba lo que eran capaces de hacer. Como una unidad Scout, del año 2000, que era capaz de hablar con el público, aunque en realidad quien lo manejaba era yo, y que ahora ocupa un hueco en estas vitrinas ”, cuenta con verdadera vocación Bayón.

La idea del museo surgió después de que Bayón conociera a Pablo Medrano, un coleccionista de robots que había conseguido reunir un buen número de piezas por pura afición. “Fue Pablo quien me sugirió la idea de hacer algo con esa colección y se me ocurrió crear este museo, donde incorporé mis propios robots y para el que hemos conseguido aportaciones de particulares, además de empresas y universidades”.

En este tiempo han reunido más de 150 robots diferentes. El más antiguo es Astroman, de 1958, y el más pequeño es Emros. Este último es de 1995 y fabricado por la empresa Seiko Epson –la misma que ahora centra su negocio en el sector de la impresión–. Su mecanismo consta de 98 partes procedentes de piezas de reloj y su carcasa es de plata. El estuche es la estación de carga.

Junto a estas unidades ya históricas, hay piezas recientes como Nao o Pepper, ambos robots humanoides para los que en Juguetrónica diseñan software. En sus instalaciones también organizan cursos y talleres de programación para que la robótica salga del museo, y se convierta en algo habitual en nuestras vidas.