Poción vikinga mata a una bacteria resistente a antibióticos

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Poción de hace mil años mata a una bacteria resistente a antibióticos.

Si te pusieras en manos de un curandero medieval de hace mil años para tratar una enfermedad, posiblemente acabarías con un agujero en el cráneo, "para sacarte las malas sangres", o con unas sanguijuelas chupándote las venas.

Pero los primeros anglosajones también disponían de ungüentos que supuestamente curaban enfermedades. ¿Son eficaces? Al parecer algunos de ellos sí, hasta el punto de que son capaces de matar a una de las bacterias más resistentes, inmune a los antibióticos.

Christina Lee, profesora de Estudios Vikingos en la Universidad de Nottingham, ha traducido una de las pócimas de más de 1.000 años de antigüedad incluida en el manuscrito Bald's Leechbook, que data del siglo IX. Se trata de un ungüento para curar las infecciones en los ojos.

Poción vikinga acaba con bacteria resistente a antibióticos

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Esta poción milenaria exige mezclar dos tipos de ajo y cebolla, vino, y la bilis del estómago de una vaca, y dejar macerar la mezcla durante nueve días. Después se introduce en "un cuerno", que era el recipiente que usaban en aquella época, y se aplica al paciente al anochecer.

A los investigadores no se les ocurrió otra cosa que probar la poción con la bactería Staphylococcus aureus resistente a la meticilina o SARM, una peligrosa cepa que se volvió resistente a la penicilina en 1947, y más tarde a la meticilina. Al ser resistente a los antibióticos esta bacteria está muy extendida, y aunque no es muy peligrosa en un sujeto sano, puede causar la muerte si infecta una herida profunda, o un catéter intravenoso.

Para asombro de los médicos, la poción milenaria fulminó a la bacteria SARM, hasta el punto de que sólo una de cada mil bacterias sobrevivieron al ungüento. Al parecer, los ingredientes por si solos no producen ningún efecto, pero la mezcla de todos ellos es lo que consigue acabar con la bacteria SARM.

En concentraciones diluidas, la pócima conseguía interrumpir la comunicación de las bacterias, deteniendo su propagación. Los investigadores están particularmente interesados en esta propiedad, y ahora están buscando la fórmula para convertir esta poción vikinga en un medicamento contra la bacteria SARM.

"Estamos absolutamente asombrados con los resultados obtenidos con este experimento en el laboratorio", ha asegurado la profesora Christina Lee.

Dado el éxito de la iniciativa, han comenzado a traducir el resto de pociones contenidas en el libro, para comprobar qué efectos beneficiosos proporcionan a la medicina moderna.

[Fuente: Popular Science]