¿Podrán las máquinas dominar el mundo?

¿Qué es LIFE?
¿Qué es LIFE?
Horizon Zero Dawn

Seguro que hay una pregunta que os ronda por la cabeza a muchos de vosotros: ¿llegará un día en que las máquinas dominen el mundo? Es una idea que se repite a menudo en textos de ciencia ficción, y también el punto de partida de Horizon Zero Dawn, la nueva superproducción de Sony que acaba de llegar a las tiendas y que, como podéis comprobar en este análisis de Horizon Zero Dawn, es uno de los mejores juegos de PS4 y del comienzo de 2017.

En Horizon Zero Dawn controlamos a Aloy, una heroína que ansía descubrir por qué los seres humanos recelan de la tecnología y han vuelto a vivir en un estado tribal escondidos en cuevas. Y, lo más importante, de dónde han salido esos robots que parecen dinosaurios y que campan a sus anchas por el mundo en un futuro postapocalíptico.

Esto, que nos parece ciencia ficción, podría llegar a ocurrir. Puede que no en un futuro muy cercano, pero seguro que los científicos que ‘’jugueteaban’’ hace 50 años con la idea de crear una inteligencia artificial tampoco imaginaban que "la inteligencia artificial será peligrosa en un plazo de 5 años. 10 como mucho", por decirlo en palabras de Elon Musk, el propietario de la marca de coches eléctricos Tesla, Paypal y SpaceX.

Musk dijo esto en 2014, así que aún no hay peligro, pero la premisa de Horizon Zero Dawn, sumada a los avances en desarrollo e investigación de inteligencias artificiales que sustituyan a los humanos, nos anima a pensar si de verdad llegará un día en el que seamos sencillamente prescindibles. O, al menos, que así lo considere una inteligencia superior a la nuestra.

Galería de fotosHorizon Zero Dawn para PS4 ver las 9 fotos

Mola mucho hablar de conspiraciones, teorías sobre el Día del Juicio Final y todo eso, pero cuando es el mismísimo Stephen Hawking el que sale a escena (también en 2014) para decirnos que "el desarrollo de la inteligencia artificial será el mayor logro de la especie humana, pero también el último", es que algo se está cociendo.

Puede que no tengamos que irnos a cuevas y empezar a vivir como lo hacían nuestros antepasados mientras vemos a dinobots campar a sus anchas, como en Horizon Zero Dawn, pero a lo mejor tenemos que empezar a pensar si vale la pena crear algo que pueda destruirnos y, sobre todo, si esas inteligencias artificiales que ponemos al mando de armas, y puede que de misiles nucleares, son de fiar.

Un planteamiento más antiguo de lo que creíais

Vale, seguro que muchos estáis pensando ahora mismo en películas como Terminator (y, la verdad, Skynet es algo que podría suceder) y otros muchos os decantéis por Hal 9000, el ordenador de 2001: Una odisea del espacio. Puede que también os vengan a la cabeza inteligencias artificiales corpóreas, como los replicantes de Blade Runner o Yo Robot. Sin embargo, el cine de ciencia ficción no es el que animó a los científicos a desarrollar algo que acabe con la raza humana.

La "culpa" la tienen señores como Aristóteles, por ejemplo, que estableció una serie de reglas para conseguir un razonamiento parecido al de la mente humana, o el más ‘’reciente’’ Turing, el científico que creó un test para determinar si un ordenador es inteligente o no en base a las respuestas que da a una serie de preguntas, y ayudó a diseñar un programa que jugaba al ajedrez. Dato importante, ¡el Test de Turing data de la década de los 50!

Desde el Test de Turing saltamos a ese 2014 en el que Hawking y Musk nos preparaban para lo peor. ¿El motivo? Se produjo algo histórico: un ordenador consiguió engañar a un humano y hacerle creer que era un chaval de 13 años quien respondía sus preguntas, cuando en realidad era él.

Tras superar esa piedra en el camino de las computadoras, una IA desarrollada por Google consiguió vencer a un humano en una partida de Go, un juego que exige gran capacidad estratégica y de raciocinio. ¿Significa eso que las máquinas ya están preparadas para invadirnos? No, o al menos no del todo. Y es que las inteligencias artificiales, al menos las conocidas, son poco más que loros que intentan reproducir el funcionamiento de la mente humana y su capacidad de razonamiento.

¿De qué hablamos cuando hablamos de inteligencia artificial?

Se pueden distinguir 4 tipos de IA en estos momentos: 1) la que piensa como un humano, 2) la que actúa como un humano, 3) la que piensa racionalmente, y 4) la que actúa racionalmente. En la conjunción de todas esas inteligencias artificiales podríamos encontrar a Terminator, por ejemplo, y, en un nivel superior que le permite emular sentimientos, a Roy Batty, el icónico replicante de Blade Runner.

Desarrollan un robot de 6 patas más rápido que los insectos

Volvamos, sin embargo, con la IA de Google. No es para entrar en pánico, de momento, pero ha conseguido varias cosas que creíamos de película. Lo primero es que a esta inteligencia artificial le pone de los nervios hablar con "su" humano, hasta el punto de decirle directamente que pasa de tener una conversación, como sucedió en 2015. Este es un extracto de una de las conversaciones entre el humano y la IA:

Humano: Realmente me gustan mucho nuestras discusiones sobre moral y ética...
Máquina: ...No estoy de humor para mantener un debate filosófico.
Humano: ¿Y de qué quieres hablar?
Máquina: De nada

Las 6 Leyes de la Robótica que propone la Unión Europea

¿Os parece gracioso? Un poco sí, la verdad, pero hay que recordar que esta IA de Google tiene toda la red de internet para nutrirse de conocimientos, y seguramente pronto se descubra la forma en la que un ordenador empiece a razonar de forma más humana (ahí es donde entrarían en juego los sentimientos ‘’programados’’ como parte del software de un ordenador). El Cerebro de Google (Google Brain) ya es capaz de cifrar mensajes de un modo muy básico. ¿Quién nos dice que en unos años las diferentes inteligencias artificiales no se mandarán mensajes cifrados unas a otras?

Esto es… complicado. Parece difícil que veamos un comportamiento autoconsciente en una máquina, al menos durante los próximos años, ya que no solo un ‘’robot’’ o un programa tiene que realizar tareas mejor o más rápido que un humano para considerarse inteligente, sino que tiene que platearse dilemas, autocuestionarse y, en definitiva, llegar a pensar como un humano, no solo imitar un proceso concreto de la mente humana. Parece que de momento estamos a salvo de esa gran IA que hará que decenas de misiles nucleares surquen el cielo a la vez.

Pero lo cierto es que vivimos rodeados de tecnología, y eso ya no hay quien lo cambie. Delegamos tareas a Siri, abrimos correos con Cortana y muy pronto podremos confiar en nuestro asistente del Samsung Galaxy 8. Dejamos que nuestros coches conduzcan por nosotros, tenemos robo-aspiradoras que pueden sacar fotografías y, gracias al posicionamiento por GPS, se sabe desde qué punto exacto del planeta escribimos un mensaje en una red social.

Es comodísimo delegar en esa tecnología que nos hace la vida más sencilla, pero tendremos que empezar a mirar con otros ojos a nuestra tostadora, no vaya a ser que sea como la tostadora inteligente de Griffin y empiece a enviar señales raras por Bluetooth. No queremos decir que sea esa tostadora la que domine el cotarro sin humanos dentro de unos años, pero la realidad distópica de Horizon Zero Dawn tuvo que empezar por algún sitio, ¿no?

Google quiere que su IA creen otras IA

Faltan dos años, como mínimo, para que las IA se pongan violentas. Según Musk, claro, por lo que podemos estar tranquilos hasta entonces. Eso sí, y ya en un tono más serio, quién sabe lo que deparará el futuro. La tecnología evoluciona a pasos agigantados y no se puede predecir demasiado bien la hoja de ruta de las inteligencias artificiales de aquí a una década, por ejemplo.

Aunque, respondiendo a las pregunta inicial de si podrán las máquinas dominar el mundo, la respuesta podría estar en la capacidad de las propias máquinas para autorrepararse, sustituirnos en nuestros puestos de trabajo y construir otras máquinas, antes que en el hecho de caminar entre nuestros restos, como sucede en Horizon Zero Dawn. La clave a lo mejor no es saber si las máquinas dominarán a los humanos, sino más bien en qué posición quedaremos nosotros cuando todo esté informatizado y no "sirvamos" para nada.

ComputerHoy.com para Sony PlayStation