Un robot recupera restos arqueológicos del fondo del mar

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Un grupo de científicos de la Universidad de Stanford en Estados Unidos, en colaboración con Meka Robotics y la Universidad de Ciencia y Tecnología Rey Abdalá de Arabia Saudí, ha desarrollado OceanOne, un robot especialmente diseñado para explorar las profundidades marinas. El objetivo de este androide no es otro que el de recuperar restos arqueológicos de barcos hundidos en zonas inaccesibles para los buzos humanos.

OceanOne es un robot humanoide equipado con inteligencia artificial y sistemas de retroalimentación háptica que permiten que los pilotos humanos puedan controlarlo. De esta forma es posible explorar el fondo del mar sin poner en riesgo la vida de los buzos.

Inicialmente fue desarrollado como respuesta a la necesidad de estudiar los arrecifes de coral en las profundidades del Mar Rojo, ya que hay zonas a las que los buceadores humanos no pueden acceder. El robot mide aproximadamente 1,5 m de alto e integra en la cabeza visión estereoscópica para que el piloto pueda ver su entorno en tiempo real. En la parte inferior tiene las baterías, los procesadores y ocho propulsores multidireccionales para moverse a través del agua.

Cuenta con dos brazos articulados y destaca especialmente por sus manos, que están equipadas con sensores que transmiten retroalimentación háptica a los controles del piloto. Gracias a esta tecnología, la persona que lo está controlando puede sentir si el robot está cogiendo un objeto pesado o ligero. Además, los científicos esperan que en el futuro cada uno de sus dedos pueda estar cubierto por sensores táctiles.

"Se puede sentir exactamente lo que el robot está haciendo", explica Oussama Khatib, diseñador principal de OceanOne. "Es casi como si estuvieras allí; con el sentido del tacto se crea una nueva dimensión de la percepción".

La primera inmersión del robot buceador ha tenido lugar hace unos días a 20 millas de la costa francesa en el mar Mediterráneo, en el marco de una expedición arqueológica liderada por el Ministerio de Cultura de Francia y en la que también ha colaborado la Universidad de Montpelier.

Este robot humanoide puede apagar incendios

Los investigadores tenían la misión de explorar los restos del naufragio de La Lune, el buque insignia del rey Luis XIV que se hundió en el año 1664 en esas aguas, para recuperar todos los objetos posibles que permitan a los arqueólogos saber más sobre la vida en la época. 

Fuente: Stanford.edu