El secreto mejor guardado de la NASA: cacas en el Apolo

¿Qué es LIFE?
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En el 2010, la NASA hizo públicas todas las conversaciones de las naves de los programas Mercury, Gemini y Apolo con las distintas estaciones de seguimiento del planeta. Aproximadamente, son unas 45.000 páginas de texto que recopilan íntegramente todas las anécdotas, indicentes y sucesos sufridos por los astronautas en los distintos vuelos. 

Hay que reconocer que algunas de las conversaciones son joyas virtuales que ponen cara y comentarios a las partes implicadas. Dentro de ellas se incluyen no sólo conversaciones científicas o astronómicas, si no también las pequeñas anécdotas del día a día de los astronautas.

Si te interesa la caca y la ciencia, echa un vistazo a este vídeo de Bill Gates bebiendo agua hecha de excrementos

Por ejemplo, una de ellas es la que mantuvieron el 23 de mayo de 1969, el sexto día de la misión Apolo 10. Eugene Cernan, Thomas Stafford y John Young son los astronautas que participaron en la última misión de prueba antes del alunizaje del Apolo 11. 

A las 5:13 ocurre la siguiente conversación:

-Stafford: "Oh - ¿Quién lo hizo?"

-Young y Cernan: "¿Quién hizo qué?"

-Cernan: "¿De dónde viene eso?"

-Stafford: "Tráeme rápido una servilleta. Hay un mojón flotando en el aire"

-Young: " Yo no he sido, no es uno de los míos"

-Cernan: "No creo que sea uno de los míos"

-Stafford: "El mío es un poco más pegajoso. Llévatelo de aquí"

-Young: "Dios Todopoderoso"

Al poco tiempo, aparecen otras heces flotantes:

-Cernan: "Aquí otro maldito mojón ¿Qué pasa con vosotros?"

(risas de Young y Stafford)

-Stafford: "¿Está flotando por ahí?"

-Cernan: "Sí"

-Stafford (riendo) : "Los míos son más pegajosos que ese"

-Young: "Los míos también. Está en la bolsa"

-Cernan: "...Yo no sé de quién es. No puedo ni reclamarlo ni renunciar mi autoría (risas)"

-Young: "¿Qué demonios está pasando aquí?"

Estas conversaciones sirvieron para perfeccionar el sistema de captación de residuos humanos en misiones posteriores, pero la anécdota no deja de ser, por lo menos, curiosa. Hasta entonces no había ninguna máquina que ayudara a los astronatutas a hacer caca, sólo contaban con una bolsa de plástico que podía fallar en condiciones de microgravedad.

[Fuente: CienciaExplora.com]