Cómo se fabrica un móvil bq

Instalaciones bq en Madrid

Las pasadas navidades el smartphone libre más vendido en nuestro país tuvo marca y tecnología española. Fue el modelo Aquaris E5, de bq. Todo un hito, no sólo por haber superado a empresas consolidadas desde hace años en este mercado, también porque lo han conseguido en un tiempo récord.

En 2013 empezaron a comercializar su primer smartphone y rápidamente obtuvieron el respaldo de los usuarios españoles. Su bq Aquaris fue el tercer modelo más valorado del año de su lanzamiento, por detrás de iPhone 5S y iPhone 5C.

Aunque los teléfonos móviles sean su dispositivo más popular, su puesta en marcha como empresa la iniciaron con la comercialización de lectores de libros electrónicos bajo la marca booq, y con otro nombre: Mundo Reader. Esto ocurría en 2008.

Dos años después ya tenían en su catálogo seis modelos diferentes de eReader y, por la semejanza de algunas características, se adentraron en el sector de los tablets. Nacía la marca bq.

Rompiendo moldes

Al principio, la forma de trabajo en bq era similar a la de otras marcas que no tienen suficiente capacidad para diseñar, desarrollar y fabricar sus propios productos: elegían un dispositivo hecho en China y le ponían el toque personal incluyendo su logo o haciendo alguna modificación en el diseño.

“En 2010 se vendieron en total 20.000 unidades de lectores de libros electrónicos en España de todas las marcas y fabricantes –nosotros 1.000 del booq Verne–".

"Nos dimos cuenta de que la única forma de sobrevivir era tener nuestros propios dispositivos"

"Con esos números no se podía asumir el coste que suponía diseñar un producto desde cero, no teníamos ni el volumen, ni el capital ni seguramente el conocimiento”, nos explica Rodrigo del Prado, director general adjunto de bq.

Sin embargo, rápidamente empezaron a involucrarse más con sus productos gracias al aumento de las ventas.“Íbamos adquiriendo volumen y conocimiento, y nos dimos cuenta de que la única forma de sobrevivir era tener nuestros propios dispositivos”.

En bq les gusta implicarse en todas las partes del proyecto desde el diseño del boceto de los dispositivos.

 

Su primer smartphone

En 2011 desarrollaron su propio firmware, al año siguiente empezaron a darle vueltas a entrar en el mercado de los smartphones, y en 2013 lanzaron su primer modelo, el bq Aquaris, aunque todavía no intervenían directamente en la parte del diseño mecánico.

“Para cada producto se empieza seleccionando qué dispositivo quieres hacer: el tamaño de la pantalla, los componentes que quieres meter dentro, y después ajustarlo todo para conseguir el volumen, las especificaciones y el precio que quieres”.

Aquaris, un smartphone Android hecho en España

Algo que parece evidente, pero que Del Prado precisa: “Si no tienes esto claro, te puedes volver loco incluyendo características que el usuario no valora. Es mejor poner más batería o una cámara mejor a que el acabado sea metalizado”.

Sus teléfonos se mueven dentro de la gama media de smartphones por una razón que el director general adjunto de bq detalla: “fabricar un teléfono no cuesta 700 €, no suele subir de los 220 €”. Ninguno de sus actuales modelos supera los 300 €.

También desarrollan las placas bases, la clave para que todo funcione.

Dando forma a la idea

Una vez definido el dispositivo, empieza el trabajo de diseño y desarrollo. Desde que se tiene la idea hasta que sale el producto al mercado suelen pasar unos nueve meses. “Lo primero que se hace es el boceto del producto y después se seleccionan todos los componentes que hay dentro. Pero no es un flujo A, B, C, D… hay bastante realimentación entre fases”.

Rodrigo Del Prado nos acompaña en la visita a las instalaciones de bq donde están los distintos departamentos que participan en el proceso: mecánica, hardware, software y pruebas de testeo.

bq lanza Aquaris E4.5 Ubuntu Edition con sistema operativo Linux

Los primeros se encargan de definir dónde se coloca cada una de las piezas, “el tetris que es un dispositivo por dentro”; y los responsables de la ingeniería hardware eligen los componentes y los conectan para que todo funcione correctamente.

Los equipos de desarrollo de software personalizan el Android de base. “Se encargan de las actualizaciones de los productos y de cubrir todo lo que hemos visto en mecánica y en hardware de una capa para que tengamos una experiencia de uso fluida”.

Estos dos simuladores comprueban si el dispositivo recibe bien las señales GPS (arriba), WiFi, Bluetooth, 3g y 4G (abajo).

El ensayo final

Y esto es sólo la primera parte. A partir de este momento comienzan las pruebas para comprobar que todo se ha hecho bien en las anteriores fases. Se fabrica una muestra con la que trabajan todos los implicados en el diseño y desarrollo, y con la que el producto pasa, primero, el Enginering Verification Test (EVT).

Se trata de un prototipo que no es funcional al 100% pero que a los departamentos de mecánica y hardware les sirve para comprobar que, por ejemplo, no se rompe.  “Tenemos obsesión enfermiza por el testeo, y por eso utilizamos equipos propios de empresas más grandes”.

Lo siguiente, y ahora también con la implicación de los responsables de software, es superar el test de desarrollo. A partir de aquí son los equipos de firmware y control de calidad los que prueban el dispsitivo, para terminar en el departamento de producción, que define cómo se va a fabricar.

Estas son las pruebas físicas que tienen que superar los smartphones y tablets de bq

“Antes de iniciar la fabricación masiva se lanza una Pilot Run. Consiste en una tirada de prueba con la que se verifica que todo es correcto en la propia línea de fabricación. Después de eso, ya se puede poner el producto en el mercado”.

Esta última fase es lo único que bq no realiza en España, si no en China porque, según afirma Rodrigo del Prado, aquí no hay tecnología para poder llevarla a cabo. Es lo único que todavía no controlan ellos totalmente porque el servicio postventa también lo llevan ellos directamente.

Cuando se le pregunta a Del Prado sobre el futuro, entre sus planes figura su expansión internacional empezando por Europa –en Francia y Alemania ya tienen su propio equipo–. Y de momento no quieren hablar de wearables ni smartwatches “porque no es un producto masivo”.

En 2014 bq vendió un millón de smartphones, 400.000 tablets, 100.000 eReaders y 10.000 impresoras 3D. Y todo con tecnología 100% española.