Cómo funciona la carga inalámbrica de un móvil, tipos y diferencias

Explicamos cómo funciona la carga inalámbrica de tu móvil.

En el mundo de la tecnología móvil, hay innovaciones que se imponen rápidamente, como por ejemplo las pantallas sin marcos. Otras tardan más y necesitan evolucionar mucho antes de popularizarse. Es el caso de la carga inalámbrica, presente en Android desde hace años pero aún por extenderse a dispositivos de gama media y de entrada.

Un impulso a la carga sin cables vendrá de Apple, que acaba de anunciar que el iPhone X, 8 y 8 Plus son compatibles con ella. De repente, cobran importancia los tipos de carga inalámbrica que existen y su funcionamiento, un misterio para la mayor parte de los usuarios.

¿Cómo es posible transmitir energía a un dispositivo móvil sin un sólo cable? Te lo explicamos de forma sencilla y breve.

Dispositivo-campo electromagnético-dispositivo: transformando energía

Cargar directamente tu móvil sin necesidad de ningún periférico externo es a día de hoy una utopía, por lo que la carga inalámbrica requiere siempre de una base compatible con la misma. Normalmente no viene incluida en el pack con los móviles que cuentan con esta tecnología, así que hay que comprarla aparte.

Esta base hace las veces de transformador. La energía llega a ella a través de un cable convencional para posteriormente ser transferida a través de un campo electromagnético en forma de ondas. La pieza clave de todo esto es la bobina de inducción que está presente tanto en la base como en el móvil: es donde realmente se transfiere y transforma la energía.

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El punto negativo del funcionamiento de la carga inalámbrica es la velocidad. El hecho de tener que transformar dos veces la energía hace que pierda brío, reduciendo la velocidad de carga de tu smartphone. Por eso siempre es mejor si tienes prisa recurrir al cable, sobre todo si tu móvil soporta alguna modalidad de carga rápida.

El proceso es totalmente seguro, aunque delicado de cara a los dispositivos que se conectan a él. Por eso es siempre recomendable cargar tu móvil con una base de marca de confianza.

Inductiva y por resonancia: cómo funcionan los dos tipos de carga inalámbrica

El proceso de estandarización de nuevas tecnologías es siempre muy parecido. En un primer momento surgen varios actores en el mercado, dándose cuenta al poco tiempo de la ausencia de demanda para satisfacer a todos. Poco después, comienza la concentración hasta que apenas quedan uno o dos.

Es precisamente lo que ha ocurrido con el estándar de carga inalámbrica móvil. En un principio este tipo de carga, contaba con varios competidores: Wireless Power Consortium por un lado y Power Matters Alliance por el otro eran los dos principales.

Finalmente, en torno a mediados de 2015 decidieron unir sus fuerzas y compartir patentes y conocimientos. El resultado era bastante previsible: permaneció Qi como el estándar dominante en cuanto a carga sin cables, en este caso de tipo inductiva. A día de hoy es el que soportan la mayoría de los móviles, como por ejemplo el Samsung Galaxy S8 y el iPhone X.

No es el único, claro está, aunque sí el principal. Otro de los que aún permanece es PMA, aunque actualmente son pocos los fabricantes que lo han adoptado.

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El estándar Qi utiliza la carga electromagnética inductiva, diferente a la de resonancia. Es mucho más segura ya que necesita que la distancia entre móvil y base sea mínima, vamos, que estén en contacto. Esto reduce el riesgo de calambrazo a prácticamente cero.

Gracias a que los principales fabricantes han abrazado Qi como el estándar, ahora se puede utilizar un cargador Samsung para cargar un iPhone 8.

La carga por resonancia magnética -término que sin duda te sonará en el aspecto médico- permite enviar energía a una distancia de hasta 7 cm. ¿Cuál es su problema? Uno evidente: la estabilidad y seguridad. El desafío es mucho más complejo que el de la carga por inducción del tipo de Qi Wireless, lo que hace que pocas compañías apuesten decididamente por ella.

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El voltaje y la carga rápida

Un inconveniente que parece difícil de superar es la potencia. La carga por resonancia llega a un máximo de 7 V, la mitad de los 15 V que actualmente ofrece la carga inalámbrica inductiva

El voltaje es un elemento realmente importante a la hora de cargar tu smartphone, ya sea con o sin cables. Si un cargador no supera los 5 V, el proceso será bastante más lento que el que lo haga a 15 V.

A la hora de elegir un cargador es un factor importante, pues aunque tu móvil tenga capacidad para la carga Qi de 15 V, si tienes una base de carga inalámbrica de generaciones anteriores, seguramente no vaya más allá de los 10 V.

El desarrollo de Qi y otros estándares menores de carga inalámbrica evoluciona hacia una clara meta: la carga rápida. Ya está disponible con cable y, al menos en cierto modo, también sin él. Sin embargo, hay que ser prudentes al calificar de “carga rápida” a la inalámbrica, pues por rápida que sea sigue siendo más lenta que la cableada.