El gobierno americano no insertó un backdoor en Linux

Linux y un backdoor

Fue una broma que se tomó demasiado en serio. Durante la conferencia Linuxcon en Nueva Orléans esta semana, se le preguntó a Linus Torvalds -el creador de Linux- si el gobierno norteamericano había instalado un backdoor en su sistema operativo, el tercero en utilización después de los creados por Microsoft y Apple

Torvalds, fiel a su estilo bromista respondió con un sonoro no, mientras movía la cabeza de arriba para abajo haciendo un gesto afirmativo. La audiencia empezó a reir y a aplaudir, pero algunos no tomaron su broma de una forma tan ligera. 

Por ley, una empresa que se encuentre en el proceso de una investigación gubernamental en Estados Unidos no puede hablar sobre la misma, como sería el caso de Facebook, Google y Yahoo. La investigación, en estos casos, esta relacionada con el proyecto de espionaje ciudadano PRISM en el que supuestamente nueve corporaciones habrían entregado información confidencial de sus usuarios al gobierno norteamericano. 

Incluso, uno de los panelistas hizo eco de esta medida cautelar y después de la respuesta de Torvalds agregó la frase "No podría hablar sobre ello".

Más de un medio reportó la afirmación entre negativa y positiva de Torvalds como una confirmación que el gobierno de Estados Unidos había instalado un backdoor, una vulnerabilidad oculta en un programa que permitiría a una entidad acceder a información de los usuarios sin su consentimiento, en los sistemas de Linux. Torvalds rápidamente desmintió esa información. 

Vale recordar que si bien puede ser fácil insertar una función de manera oculta en Linux, esconderla totalmente no es una tarea tan sencilla. El código fuente de Linux es un código totalmente abierto y sus desarrollos se hacen de forma colaborativa: de hecho, toda modificación que se haga sobre el sistema puede ser detectada y corregida en 24 horas

El problema principal residiría para muchos usuarios del sistema, más que en la intrusión del mismo, en la destrucción de la confianza que han creado sobre Linux y sobre la comunidad de programadores. Pero hay que ver más allá: gran parte de la infraestructura de los portales presentes en Internet ha sido creada a través del sistema operativo representado por un pingüino o por medio de una tecnología derivada del mismo. 

Si en efecto Linux presenta un backdoor en su sistema es seguro que Torvalds ya no estaría haciendo bromas de ese estilo. 

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