Piratear es pecado, aclaran los obispos españoles

Piratear es pecado, aclaran los obispos españoles

La piratería de películas, música o videojuegos es el perfecto ejemplo de por qué la moralidad o la religión son conceptos muy volubles cuando se aplican al mundo digital.

Robar un CD en una tienda o, pongamos, unos pantalones en una tienda de ropa está mal visto, pero descargar la última película de estreno o el videojuego de moda sin pagar, no. Porque dejando a un lado temas legales, aunque descargar contenido protegido no esté penado por ley, ¿significa eso que es moral o éticamente aceptable hacerlo?

Las campañas de la SGAE, el Ministerio de Cultura o la AEVI no parecen haber convencido a muchos piratas de abandonar esta práctica. ¿Conseguirá hacerlo la Iglesia Católica?

La Conferencia Episcopal, institución que reúne a los obispos españoles, ha publicado este fin de semana un documento en PDF titulado La piratería en el cine. Una Mirada desde la Doctrina social de la Iglesia.

En este texto los obispos hablan sobre el mundo del cine, que es "un medio de comunicación de gran valor para la difusión de la cultura". Afirman que "el legítimo derecho a la propiedad alcanza también a los bienes intelectuales y culturales", y finalmente reflexionan sobre el punto de vista moral de la piratería.

En 2018 podría ser imposible piratear un juego

En el punto 13 del comunicado puede leerse que "la piratería en el cine atenta contra los derechos legítimos de esta industria y contra su legítima aspiración al beneficio económico, y por tanto incurre contra el Séptimo Mandamiento de la Ley de Dios, No robarás".

La Conferencia Episcopal también entiende que la piratería ataca un bien común de la sociedad como es el cine, y "el Bien Común es un principio fundamental de la Doctrina de la Iglesia".

Por último, "el deseo de poseer los bienes ajenos, por encima de cualquier limitación y derecho, está relacionado con el Décimo Mandamiento de la Ley de Dios, que dice: No codiciarás bienes ajenos".

La reflexión termina con "un llamamiento a los católicos y a todas las personas que actúan según la recta conciencia", para que "la piratería en el cine disminuya hasta desaparecer, como fruto de una reflexión madura de personas sensibles al auténtico valor del cine y del bien común de toda la sociedad".

Hay que hacer notar que el documento se centra únicamente en la piratería cinematográfica, sin mencionar la música, los libros, los videojuegos y otro contenido igualmente afectado por esta práctica.