iPad Air a prueba: 48 horas con el nuevo iPad

iPad Air

Algunos pensarán que soy un exagerado, pero desde que un iPad entró por las puertas de mi casa no utilizo el ordenador –ya sea Windows o Mac OSX- más que para cuando tengo que trabajar durante largos periodos de tiempo. Para el resto de tareas me basto y me sobro con mi iPad 4.

Reconozco que no es tarea sencilla adaptar lo procesos y la forma de trabajar al entorno táctil de tablet –conozco a más de uno al que le resulta imposible-, ni encontrar las apps que sustituyan o emulen de forma aceptable los programas que utilizamos diariamente en el ordenador, pero yo lo he conseguido.

Con ello quiero decir que no soy el típico usuario que se limita a navegar y jugar entre anuncio y anuncio de su serie favorita, para mi el iPad 4 es una herramienta de trabajo. Por eso, hay poco productos que hayan llamado más mi atención en los últimos meses que el nuevo iPad Air con el que he tenido la oportunidad de pasar las últimas 48 horas.

Diseño renovado

Y es que por primera vez desde su lanzamiento en el año 2010, Apple ha decidido realizar una renovación profunda en el diseño de su tablet franquicia. El cambio es radical, y se torna mucho más profundo y evidente si estás acostumbrado como yo a batallar diariamente con el iPad 4.

Lo primero que impresiona es la diferencia peso, el iPad Air es un peso pluma para tratarse de un tablet de casi 10 pulgadas. Y es que son nada menos que 170 gramos de diferencia (tomando de referencias las medidas que he realizado) si comparamos el iPad Air WiFi+4G que he utilizado estos días, con mi iPad 4 WiFi.

Si buscásemos referencias con el mundo Android, la diferencia es de 70 gramos con el Samsung Galaxy Note 10.1 y unos 130 gramos de margen si lo equiparamos con el Google Nexus 10.

Actualmente el único Androide capaz de hacerle sombra en éste aspecto es el Kindle Fire HDX de 8,9 pulgadas, con sus 374 gramos, aunque la comparación no es del todo justa al tratarse de otro formato de pantalla (4:3) y casi una pulgada menos de pantalla.

Esta diferencia de peso permite que podamos, no sólo sostenerlo con una mano si no trabajar cómodamente de esta forma durante un intervalo razonable de tiempo. Algo muy complicado con mi iPad 4, y sus 651 gramos de peso, que rápidamente termino apoyado sobre las piernas o encima de la mesa.

Pero esta mayor comodidad de uso no solamente está motivada por la diferencia de peso, el nuevo diseño en la línea del iPad Mini -más anguloso- facilita el agarre y reduce la sensación “resbaladiza” que siempre he tenido con todas las versiones anteriores del iPad. También se hace muy evidente su menor grosor -7,5 milímetros- y la reducción de los márgenes laterales –el iPad Air es 1,6 centímetros más estrecho- que hace aún más patente esa disminución del 24% del volumen de la que habla Apple.

Al romper la simetría del marco que rodea la pantalla, el iPad Air es más pequeño, estilizado y manejable que el iPad 4.

En resumen, de un solo plumazo Apple ha conseguido solventar casi todas las críticas arrojadas sobre su diseño desde su lanzamiento: peso, grosor y tamaño. Aunque hayamos tenido que esperar 4 generaciones, creo que la espera ha merecido la pena.

                          

Rendimiento

Pese a que, a priori, el nuevo procesador A7 a 1,4 GHz con arquitectura de 64 bits y el coprocesador de movimiento M7 –los mismos utilizados en el iPhone 5S- prometen un rendimiento, tanto de proceso como gráfico, dos veces superior al A6X de mi iPad 4, sinceramente no esperaba encontrar mejoras sumamente evidentes en términos de fluidez de manejo.

Mi iPad 4 tiene poco más de una año de vida y jamás he notado trabas o ralentizaciones que me impidieran disfrutar de las aplicaciones o juegos de ultima generación más exigentes. Pero, sorprendentemente, la realidad ha sido bien distinta, ya que incluso en las tareas más cotidianas: navegación, correo, redes sociales etc, se perciben claras diferencias entre el iPad Air y el iPad 4.

Conforme utiliza el iPad Air se hace más palpable la diferencia. Todo se mueve con mayor soltura, las aplicaciones se abren más rápido y, lo realmente importante, la interacción con ellas es mucho más fluida y precisa. Algo que se hace más evidente con las aplicaciones optimizadas para la arquitectura de 64 bits del A7.

También resulta extremadamente significativo el aumento de la potencia gráfica, algo que se percibe claramente en juegos complejos como Real Racing 3 donde la mayor celeridad  en la renderización de texturas y en el aumento de frames por segundo (casi el doble en las pruebas de 3Dmark) muestran a las claras la evolución que supone en procesador A7 del iPad Air frente al A6X del iPad 4.

Otro punto que marca la diferencia con la anterior generación son los tiempos de carga en páginas web y ficheros. Una diferencia que se amplia de forma proporcional a la distancia -o el número de obstáculos- entre el dispositivo y router. Gracias a la tecnología WiFi 802.11n MIMO (Multiple-In, Multiple-Out) y su sistema de doble antena, el iPad Air se conecta a las redes inalámbricas WiFi de una forma más eficiente reduciendo la pérdida de señal. En condiciones ideales –cerca del router- las diferencias son menos evidentes, pero conforme nos alejamos, el iPad Air amplia claramente los tiempos de carga frente a su predecesor como desmuestran los test de SunSpider.

Pantalla y cámaras

El iPad Air mantiene la misma pantalla retina display (2.048 x 1.536 píxeles) de 9,7 pulgadas del iPad 4, aunque con un menor número de diodos LED para mejorar la eficiencia energética. Pese a ello, el nivel de brillo es incluso superior al de iPad 4 y se percibe una ligera mejora en el nivel de contraste y saturación de colores.

Las cámaras mantienen la misma resolución -5 y 1,2 Megapíxeles respectivamente- aunque han mejorado ligeramente sus prestaciones. La cámara iSight frontal dispone de un renovado conjunto de lentes, mientras que la cámara Facetime incorpora un sensor de mayor tamaño. En ambos casos se aumenta la luminosidad y definición, siendo más significativo en la cámara Facetime que en la principal.

Batería

El mejor tamaño del iPad Air – manteniendo el mismo tamaño de pantalla- podría presagiar un descenso en la autonomía de la batería- que es un 20% más pequeña-. En mi experiencia he intentado calcar los procesos en ambos dispositivos, con los mismos periodos de trabajo y reposo, conexiones activas y nivel máximo de brillo en pantalla.

Las fluctuaciones de la batería han sido muy parecidas pudiendo certificar que ambos –minuto arriba o abajo- cuentan como una autonomía de batería muy similar. Parece que el coprocesador M7 -encargado de desactivar ciertas funciones cuando no son necesarias en función del movimiento- hace muy bien su trabajo. ¿10 horas? Yo con el iPad 4 jamás he llegado a ese registro, aunque está claro que depende mucho del tipo de tipo de usuario que seas.

¿Merece la pena el cambio?

Después de pasar 48 intensas horas con el iPad Air resulta realmente  complicado contestar esta pregunta y mucho menos, al contrario que con el iPhone 5C, de una forma tajante.

Las diferencias de rendimiento entre el iPad Air y el iPad 4 son evidentes, pero también tengo claro que se maximizan teniendo, como ha sido mi caso, los dos dispositivos uno al lado del otro. En un entorno puramente profesional y productivo, de alta exigencia y con la perspectiva de anular prácticamente al ordenador convencional, el cambio puede estar justificado -el iPad Air es capaz de mover diseño de AutoCad sin inmutarse- no sólo por sus mejores prestaciones, también por su portabilidad mejorada en base al nuevo diseño más compacto y ligero.

Aunque para un uso mixto o lúdico, sinceramente creo que -de forma aislada sin la opción de comparar- se puede feliz con el iPad 4 y continuar trabajando de forma productiva todavía durante bastante tiempo. Eso sí, siempre teniendo claro que conforme las aplicaciones se actualicen a los 64 bits y se empiecen a desarrollar juegos y programas en base al potente hardware del iPad Air (A7+M7), las diferencias seguirán ampliándose cada vez más.

Tal vez una jugada interesante sería la de complementar el iPad 4 con el nuevo iPad Mini Retina de 7 pulgadas, con las mismas prestaciones, más portable todavía y 100 euros más económico.