Tutorial: Cómo ocultar tu dirección IP

Todo dispositivo conectado a Internet tiene una dirección IP única que lo identifica cuando visita una web o usa un servicio. Es necesaria para mantener el correcto funcionamiento de Internet, pero también sirve para espiarte y rastrear tus movimientos en la Red. Te enseñamos a ocultarla.

Tutorial: Cómo ocultar tu dirección IP
Dificultad:
media
Tiempo:
15 minutos

1: Dirección IP pública y privada

Para realizar actividades tan básicas como enviar un correo, chatear o realizar una compra en Internet, es necesario que exista un sistema que permite identificar cualquier dispositivo conectado online, de forma única. Así nos aseguramos de que el mensaje llegue al destinatario correcto o de que el banco pueda identificar al pagador y al receptor en una compra online, por ejemplo. Para eso se utiliza la dirección IP, una cadena de números únicos para cada dispositivo.

La variante IPv4, la más utilizada, emplea cuatro cifras de 0 a 255. Una dirección IP de este tipo puede ser, por ejemplo, 163.139.12.45.

Existen tantos miles de millones de dispositivos (ordenadores, móviles, tablets, objetos del Internet de las Cosas) conectados a Internet que todas las direcciones IP de cuatro cifras ya se han agotado, por eso ya han comenzado a usarse direcciones IPv6, que tienen ocho grupos de símbolos hexadecimales (números y letras). Algo así como: 2001:0sb9:0000:0042:0000:8d2e:0370:7634.

Cada dispositivo utiliza una dirección IP pública y otra privada. La dirección IP privada es una dirección local que sólo se usa en la red local de la casa, oficina, o donde estés conectado. La dirección IP pública es la del router que ofrece la conexión directa a Internet, y es la misma para todos los dispositivos conectados a ese router. En esta imagen puedes verlo más claro:

 Cómo saber la dirección IP Privada en Linux

Conocer la dirección IP privada es necesario cuando tienes que configurar una red o deseas identificar un dispositivo dentro de tu red WiFi para asignarle unos servicios o bloquear ciertos permisos.

No es difícil de descubrir pero cada sistema operativo lo hace de una forma diferente, por eso lo explicamos de forma gráfica en este vídeo:

Todos los dispositivos conectados a un router usan la misma dirección IP pública, que es una especie de carné de identidad que identifica tu conexión en Internet. Cada vez que visitas una web, envías un mensaje o usas un servicio, esta dirección queda registrada. Es fácil imaginar el problema: muchas webs, software espía y publicitario usan la dirección IP para espiar tus movimientos o las webs que visitas.

Es fácil descubrir cual es tu dirección IP pública. Basta con visitar alguna de las muchas webs que te la muestran, como por ejemplo, Miip.es. Esta dirección es única en Internet, y sólo te identifica a tí.

También se usa para bloquear contenidos geográficamente. La dirección IP incluye el pais de procedencia, así que servicios como Netflix la utilizan para bloquear usuarios. Con una dirección IP española puedes usar Netflix España pero no Netflix USA.

Por suerte, existen diferentes métodos para ocultar tu dirección IP. Se utiliza un proxy o una red privada virtual que hacen de intermediario entre tu ordenador e Internet. Tu te conectas a un servidor y ese servidor se conecta a Internet con su propia dirección IP. Todos tus movimientos se registran con esa dirección IP virtual, que no es la tuya real, así que nadie puede identificarte. Además podrás saltarte los bloqueos por zona geográfica.

2: La opción más sencilla, la web proxy

Si necesitas ocultar tu dirección IP en momentos puntuales porque no quieres que nadie rastree las webs que visitas, lo más rápido y cómodo es usar un webproxy, es decir, una página web alojada en un servidor que hace de intermediario entre tu conexión e Internet. Si ese servidor maneja una dirección IP de Estados Unidos, será como si navegases desde Estados Unidos, así que podrás acceder a servicios exclusivos de ese país. Además también encriptan la conexión para que nadie pueda espiarla.

Configura las direcciones DNS y optimiza tu red y velocidad

Existen cientos de webs de proxys gratuitas. Debes entender que al utilizar un intermediario la navegación es más lenta, y suelen incluir bastante publicidad, pero como compartes una dirección IP "de pega" con muchos usuarios, pues realmente estás navegado de forma anónima.

Usar un proxy web es tan sencillo como entrar en la página y escribir la web que quieres visitar en la casilla correspondiente. Por ejemplo, en la web proxy Proxify:

Sólo tienes que escribir la web en la casilla central. Algunos servicios también te permiten elegir la localización del servidor que hace de intermediario, o en otras palabras, el país desde el que quieres navegar.

En ocasiones también es posible configurar el proxy de forma sencilla, por ejemplo elegir si ejecutas o no los scripts de las webs que muestran vídeos, animaciones (que suelen usarse para rastrearte) o si encriptas o no la dirección URL de la web, además del contenido (pues por el nombre de la web se puede saber lo que haces).

Ten en cuenta que un servicio de este tipo oculta lo que hagas dentro de él, pero no otras acciones de Internet, como consultar el correo o chatear por WhatsApp, por ejemplo. Si quieres ocultar la conexión a Internet completa, necesitas una red privada virtual, tal como explicamos en el siguiente punto.

A veces las web proxy gratuitas se caen o van muy lentas, debido al elevado tráfico. Por eso conviene usar diferentes servicios y alternar uno u otro. Echa un vistazo a este enlace.

Las mejores webs de proxys para navegar en modo anónimo

3: Protección total con una red privada virtual

Una red privada virtual o VPN funciona de forma similar a una web proxy, pero en lugar de ocultar sólo tu dirección IP en las webs que visitas, oculta todo lo que haces en Internet, incluyendo envios de mensajes y correos, P2P, etc.

Además de esconder tu identidad las redes privadas virtuales encriptan todo el contenido, así que nadie podrá espiar lo que haces.

Puedes ver como funcionan, de forma gráfica, en este vídeo:

Existen redes privadas virtuales gratuitas y de pago. Las diferencias son fáciles de imaginar. Las gratuitas incluyen publicidad, son más lentas porque mucha gente comparte el túnel de ocultación, y son menos personalizables.

Las de pago ofrecen más velocidad y estabilidad, y puedes personalizarlas al máximo. Y no son nada caras. Algunos ejemplos de VPN de pago son ibVPN o G DATA Internet Security Privacy.

Existen también abundantes VPN gratuitas, aunque suelen limitar el tráfico diario que puedes usar. Una de las más conocidas es Free VPN. Aunque algunas VPN se pueden usar sin registrarse, la mayoría exigen crear una cuenta gratuita e instalar un software. Además deberás identificar correctamente tu dirección IP pública y privada, para informar a la red privada virtual de lo que debe proteger. Cada servicio se configura de forma diferente.

No te pierdas este completo tutorial para conectarte a la red privada virtual gratuita Free VPN (VPNBook):

Cómo conectarte, crear y configurar tu propia VPN

También puedes crear una VPN en tu móvil Android con la app Hola.

4: Tor y su sistema de anonimización

La tercera alternativa que te proponemos es usar Tor, un popular sistema de anonimización que lleva muchos años en funcionamiento.

Tor es una red de enrutamiento que oculta tus movimientos al replicarlos por multitud de servidores que forman la red Tor. Tus datos pasan por muchos servidores diferentes antes de salir a Internet, lo que hace casi imposible rastrear su origen. Además toda la información está encriptada.

La forma más cómoda de usar Tor es emplear el navegador Tor, que se conecta automáticamente a la red de anonimización y oculta tu dirección IP y los lugares que visitas.

Simplemente descarga Tor desde la web oficial de Tor e instala el software. Ponlo en marcha y usa el buscador incorporado para localizar webs, o escribe su dirección URL directamente: