El origen de la primera fotografía de la historia

La primera fotografía de la historia está borrosa, desenfocada y apenas se distingue lo que aparece en ella. Su valor estético es casi nulo, pero es indudable que marcó un antes y un después en la forma en la que percibimos nuestro mundo.

Esa primera foto se tomó en 1826 y su autor fue el francés Joseph Nicéphore Niépce. El título es “Punto de vista desde la ventana de Le Gras”. La capturó desde su despacho con una cámara oscura y necesitó ocho horas de exposición.

Para ello utilizó una placa con un tamaño de 20 x 25 cm. Era de peltre, un material resultado de una  aleación de estaño, cobre, antimonio y plomo, que después trató con betún de Judea.

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Niépce llevaba trabajando en el invento varios años, con la intención de crear una técnica que permitiera reflejar la realidad en imágenes sin tener que recurrir a sus habilidades artísticas con el dibujo, que eran casi nulas. 

Después de probar varios soportes y materiales, en 1825 Joseph Nicéphore Niépce consiguió el primer resultado positivo: inmortalizó la imagen de un grabado en la que aparece un hombre tirando de un caballo. Considerada esta por algunos como la verdadera primera fotografía de la historia

“Punto de vista desde la ventana de Le Gras

Controversias a parte, has de saber que aquella imagen que Niépce capturó desde la ventana de su despacho en 1826 se conserva en el Harry Ransom Center, de la Universidad de Texas,  en Austis (Estados Unidos). Un invento que cambió la historia para siempre y que dio lugar a un nuevo arte: la fotografía.