Blackview S8, análisis y opinión

análisis blackview S8

Lo mejor

  • Gigante pantalla IPS
  • Diseño elegante
  • 64 GB de almacenamiento interno

Lo peor

  • Cámaras decepcionantes
  • Autonomía corta
  • Demasiado pesado
Blackview S8

S8Blackview

Nota de análisis

67
  • Especificaciones

    Sistema operativo Android 7.0
    Tamaño 5.7 pulgadas
    Resolución 1440x720
    Cámaras 13.0/8.0 mpx
    Capacidad 3180 mAh
    Memoria Interna 64 GB
Un S8 asiático, pero del otro lado del charco

En el mundo de los teléfonos móviles, se suele dar que un fabricante crea tendencia y los demás se limitan a seguirla. Con la aparición del primer iPhone (que cumple 10 años y lo celebra con el iPhone X), los móviles con pantalla táctil y un botón ''home'', comenzaron a aparecer.

Poco a poco, diferentes fabricantes han ido innovando con nuevos diseños. Ahora, y buena parte de culpa la tiene Samsung con su Galaxy S8, los móviles ''todo pantalla'' son la moda. Eso y las cámaras dobles.

La oferta de teléfonos móviles es muy variada y encontramos terminales para todos los gustos y el fabricante Blackview va cubriendo posibles huecos que quedan en la gama de entrada y la gama media. Precios por los suelos y características que no se suelen ver en dichas gamas son su seña de identidad.

Ahora, el fabricante nos brinda el Blackview S8, un teléfono que no sólo toma como fuente de inspiración el nombre del propio S8, sino que cuenta con un diseño frontal muy similar al que exhibe la compañía japonesa.

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Eso sí, llama la atención por sí mismo gracias a una pantalla enorme para su precio (menos de 200€) y cuatro cámaras (¿cuatro cámaras en un móvil?) que pondremos a prueba en este análisis del Blackview S8.

Galería de fotosGalería de fotos de Blackview S8ver las 27 fotos

Diseño que llama la atención

El primer punto en el que hay que detenerse en este análisis del Blackview S8 es en el del diseño. Ademásde en el nombre, el frontal del terminal de Blackview imita al Samsung Galaxy S8. No es una sorpresa, ya que se trata de uno de los móviles más populares y el estandarte de los terminales ''todo pantalla''.

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La pantalla de 5,7'' domina un frontal muy espartano que cuenta con un intento de diseño 2,5D de bordes de aluminio ligeramente redondeados. Esto, más que una realidad, es una sensación para alargar la pantalla hacia los lados. El resto del frontal está compuesto por unos marcos de un milímetro de grosos en los laterales y por dos marcos más anchos tanto en la parte superior, como en la interior.

La parte trasera está compuesta por un plástico con acabado glossy que atrapa las huellas para no dejarlas escapar. De los tres colores que existen (oro, negro y azul), hemos tenido el azul para este análisis del S8 de Blackview y las huellas se notan, como en muchos móviles con trasera glossy sin capa oleofóbica.

Si nos vamos a los fríos números, tenemos un terminal que pesa 190 gramos y cuenta con unas dimensiones de 15,4 centímetros de largo, 7,19 cm de ancho y 8,5 mm de grosor. El peso se va hasta los 190 gramos, bastante elevado.

La sensación en la mano es de un terminal robusto y bien construido gracias a su tacto metálico, el acabado glossy (pese a lo sucio que es) y los bordes redondeados.

Los únicos botones que encontramos son los de subir y bajar volumen, además del de bloqueo. Ambos están en el marco derecho. En la parte trasera tenemos, justo debajo de la cámara, el lector de huellas (que puede guardar hasta cinco huellas diferentes, funciona correctamente y, aunque no es el más rápido del mercado, cumple su función). 

No hay más botones.  Los diferentes accesos de Android, como el botón ''home'', retroceso y aplicaciones abiertas son digitales y, de hecho, con un gesto podemos ocultarlos o mostrarlos para ganar algo más de pantalla que viene bien cuando navegamos o cuando queremos ver un vídeo.

Ya habrá tiempo para hablar del apartado fotográfico en esta review del Blackview S8, pero hay que mencionar que, efectivamente, llaman la atención las cuatro cámaras del dispositivo. Dos traseras acompañadas por un flash de doble tono y otras dos delanteras, también acompañadas por un flash.

Al lado de las cámaras frontales tenemos los sensores de proximidad, el que mide la luz ambiental para regular el brillo de forma automática y un LED de notificaciones bicolor.

Si nos vamos a los extremos del Blackview S8, en el superior encontramos la abertura para la tarjeta Nano Sim y la Micro SD. Podemos optar por equipar dos tarjetas SIM en lugar de una sola y más almacenamiento.

En la parte inferior tenemos un puerto USB Tipo-C (no han copiado las cosas buenas del Galaxy S8), un altavoz y el micrófono. No busquéis un jack de 3,5 mm, porque no lo vais a encontrar.

Está claro que la tendencia que inició Apple con el iPhone 7, y que otras están imitando con los puertos USB Tipo-C, nos obligará a tirar de adaptadores para cualquier cosa en un futuro cercano, pero en el cuerpo del Blackview S8 con sus 8,5 mm de grosor cabe, de sobra, un jack de 3,5.

Una pantalla que brilla

Si algo destaca a primera vista en el Blackview S8 es la enorme pantalla que ocupa gran parte del frontal. Según el fabricante, el panel IPS ocupa el 90% del frontal, algo que se aleja un poco de la realidad, estando más cercano al 75 que al 90%. Sin embargo, sí es gratificante ver una pantalla LCD IPS en un terminal de esta gama.

Cuenta con una relación de aspecto 18:9 y una resolución 720 x 1440, una resolución algo extraña, pero acorde al aspect ratio del teléfono, lo que nos da una densidad de píxeles de 282 por pulgada. A nivel de interacción, es compatible con multi-touch de 5 dedos de forma simultánea.

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Ahora bien, en términos de rendimiento, la pantalla nos da una de arena y otra de cal. El sensor de brillo automático no funciona lo bien que debería, obligándonos a ajustar continuamente el nivel de luminosidad, ya que es tremendamente algo, lo cual es positivo cuando lo usamos en exteriores.

El nivel de contraste es bueno, con una acertada representación de los colores vivos, como los azules, rojos, verdes y amarillos. Cuando el tono se apaga, comenzamos a ver excesivo ruido. Los negros no son tan negros y los ocres... bueno, mejor que no haya ese tipo de colores durante demasiado tiempo.

Eso sí, los ángulos de visión son generosos para un uso normal del dispositivo y no hay una distorsión demasiado evidente si tenemos el móvil en la mesa a cierta distancia y miramos un mensaje, por ejemplo. Siempre está la pequeña distorsión de los blancos a colores más amarillentos dependiendo del ángulo, pero no es algo que moleste en exceso en este caso.

Cada vez es más habitual contar con algún modo de pantalla que no consuma mucho, pero que nos muestre algunas notificaciones sin encenderse por completo. Aquí no tenemos tal cosa, pero sí un LED de notificaciones de dos colores: rojo y verde.

A la hora de cargar, nos indica el estado de la carga, pero también ciertas notificaciones. Rojo si tenemos un mensaje sin leer o una llamada perdida. Verde si tenemos un, por ejemplo, tweet. Eso sí, cuidado si dormimos con el teléfono cerca de la cara. Puede parecer una tontería, pero el brillo del LED es muy intenso y molesto con poca luz. Eso sí, se agradece que esté.

Evidentemente, no le vamos a pedir a un móvil de esta gama y rango de precio compatibilidad con tecnología HDR, por lo que no lo busquéis en el Blackview S8.

Android Nougat no del todo ''puro''

El Blackview S8 nos llega con Android Nougat 7.0 y, tras dos actualizaciones de software, la versión no ha cambiado. ¿Qué se ha actualizado, entonces? Algo que no suele gustar a los amantes de Android: la capa de personalización del fabricante.

Hay muchas maneras de incorporar una capa de personalización por encima de Android. Tenemos ejemplos como Samsung, que modifican de forma agresiva el software de Google con una capa propia que se mueve de maravilla ahora, pero gracias a la potencia de los últimos terminales de los coreanos.

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Otros, como Nokia, han optado por algo más sencillo, un par de aplicaciones que funcionan por encima del software puro. Blackview ha imitado, además de en el nombre, a Samsung y ha incorporado una capa de personalización que es sutil en cuanto a iconos y funcionamiento, pero que ahí está.

Realmente, para lo sutil que es (nada que ver con la de Meizu, por ejemplo), no se explica demasiado que exista, aunque ya sabemos que a los fabricantes chinos les gusta moldear Android. Y, precisamente, algo que gusta mucho en este tipo de compañías (y a sus potenciales compradores) son los gestos.

Tenemos una amplia variedad de gestos que podemos realizar para abrir el navegador, despertar el teléfono con una doble pulsación en la pantalla o ir a la galería. Además de este tipo de control gestual, con diferentes combinaciones de dedos podremos realizar acciones como capturas de pantalla o subir y bajar el volumen.

Puestos a personalizar, no habría estado de más permitirnos cambiar el tema o los iconos. Lo que sí tenemos que exigir es que todo llegue traducido. Y es que, los elementos personalizados, los que Android no trae de serie, vienen en un perfecto inglés. Además, hay textos que se cortan en la barra de notificaciones, lo que denota un descuido por esa parte.

Otro detalle es el navegador. Aunque trae Chrome instalado (así como el abanico de software de Google), el navegador que salta por defecto es el propio de Blackview que nos inunda de publicidad. Es fácil cambiarlo, pero son detalles que no gustan demasiado en estos lares, donde los usuarios prefieren la experiencia pura a una capa de software agresiva.

Ahora bien, ¿afecta esta capa de personalización al rendimiento? Sí, y no hay que indagar mucho para llegar al momento en el que el scroll en Twitter no va lo fino que debería (con un lag evidente, pero sin tirones) o notar que ciertas páginas pesadas no sean lo ágiles que deberían al hacer el efecto de zoom con la pinza.

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Esto es algo que se solucionaría con un Android puro, ya que el modesto hardware del Blackview S8 tiene que arrastrar una capa de personalizaciones propia que no añade, realmente, nada que los usuarios del sistema operativo de Google echen de menos.

Eso sí, hay algo interesante para quien disfrute compartiendo contenido. Y es que, es fácil activar la opción nativa de captura de vídeo de pantalla, lo que nos permite compartir vídeos como este sin necesidad de instalar ningún programa:

La batería se resiente y el rendimiento en juegos exigentes, también, pero ahí está la opción. Y es una gran idea que la misma Google se podría apuntar para sus terminales estrella.

Hardware modesto

La compañía tiene en su ''poder'' gran parte del mercado, pero Blackview vuelve a apostar por un chip algo más modesto que ya hemos visto en otros gamas media, en otros teléfonos chinos y en la familia Blackview.

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Se trata del MT6750T, un procesador de ocho núcleos a 1,5 GHz que cuenta con la GPU Mali-T860, una vieja conocida de los androides. A esta configuración le acompañan 4 GB de memoria RAM, que no está nada mal, y 64 GB de almacenamiento interno que podemos ampliar mediante una Micro SD de hasta 128 GB.

Galería de fotosBenchmarks Blackview S8ver las 13 fotos

Si nos fijamos en los fríos números, está claro que llama la atención los ocho núcleos a 1,5 GHz y los 4 GB de RAM, pero el chip MT6750T tiene varios problemillas que achacamos a la edad. El primero es que está construido en 28 nanómetros. Es un chip ''grande'' y se calienta. Se calienta mucho. No hay que hacer nada exigente, mirar Twitter basta, para que el móvil empiece a sudar.

2,7 frames por segundo es un resultado bastante pobre.

La RAM, pese a contar con 4 GB, también tiene una velocidad algo lenta, de sólo 666 MHz. Sin embargo, vale para navegar y tener varias aplicaciones abiertas sin que el teléfono empiece a pedir que las racionemos. Donde sí falla este terminal es el la GPU. Juegos como Super Mario Run no nos darán problemas, pero algo más exigente, como Alphalt, rascará bastante.

Ahora bien, más allá de los números (y de lo caliente que se pone en ocasiones que parecen aleatorias), el Blackview S8 no se porta mal y nos permite navegar con fluidez en sitios que no sean muy pesados. Para consultar internet y redes sociales, el hardware, pese a la capa de personalización del software, es suficiente.

Cuatro cámaras, marketing al cuadrado

Hay varios puntos muy polémicos en este análisis del S8 de Blackview y la cámara, o las cámaras, es uno de ellos. Algo que llama poderosamente la atención del Blackview S8 es la cantidad de cámaras que monta el dispositivo. Tenemos dos por delante y dos por detrás, algo que está ahí para el efecto bokeh tan de moda.

Antes de hablar de la calidad de las cámaras del Blackview S8, toca hablar de los números. En la parte trasera tenemos un sensor Sony IMX258 de 13 megapíxeles con una apertura focal de 2,0 y otro, atención, de 0,3 megapíxeles. En la parte delantera, una lente de 8 megapíxeles interpolados hasta 13 y otro sensor de 0,3. También el IMX258 y con un diafragma F2,0.

El sensor de Sony lo montan muchos móviles llegados de China, como el Xiaomi RedMi Pro, pero también coreanos, como algún modelo de Samsung y el LG G6. Sin embargo, el sensor no lo es todo y el hardware no se da la mano en el software en el caso del Blackview S8.

A nivel de software, la aplicación de la cámara es muy simple. En un escueto apartado de opciones nos deja seleccionar diferentes elementos, como la estabilización de vídeo, la posibilidad de capturar fotografías en formato RAW o el poder cambiar el tamaño de la fotografía.

En la propia pantalla de la cámara podemos seleccionar los modos (belleza, panorámica, foto, vídeo y bokeh), además de activar y desactivar el flash y seleccionar el modo de captura HDR. Tenemos varias opciones a la hora de capturar un momento, pero hay que destacar que todo funciona a nivel de software, no de software.

Pasa el ratón por encima de la imagen para ver en acción el modo retrato. La primera es SDR y la segund HDR.

¿Para qué montar cuatro cámaras cuando sólo dos son útiles? Está claro que la doble cámara trasera, es algo que está de moda, pero quizá se podrían haber ahorrado costes aquí y mejorar la aplicación de la cámara. Y es que, el segundo sensor de 0,3 MP no sirve, como en otros teléfonos, para captar información en blanco y negro. No sabemos qué información recoge, pero podemos taparla en el efecto bokeh... y no pasaría nada.

Este modo ''retrato'' se consigue mediante un efecto de software, como si fuera un filtro de Instagram, algo decepcionante teniendo en cuenta que, físicamente, hay dos lentes trabajando. Eso sí, la doble cámara funciona para más cosas, como un gran angular o captar tonos monocromos. Sin embargo, lo único aparente que vemos en el S8 de Blackview es el modo bokeh y no sabemos qué otra información capta el sensor.

El efecto bokeh coloca enfoca, por software, un círculo en el centro, difuminando lo demás.

Las cámaras frontales funcionan de la misma manera. La calidad no es demasiado alta, pero suficiente para un ''selfie'' a plena luz del día. 

En situaciones de poca luz, ni el flash de dos tonos principal ni el flash frontal hacen milagros. Se limitan a iluminar los objetos de una habitación... y poco más. En fotografías nocturnas, el rendimiento también es decepcionante, con demasiado ruido, imágenes movidas y tonos muy irreales. 

El vídeo, pese a la estabilización digital, mantiene el tono de las fotografías, con movimientos demasiado violentos y más vibraciones de las que nos gustaría. ¿Resolución? 1280 x 720 y 30 frames por segundo. Aquí tenéis un ejemplo:

En este sentido, se nota que Blackview ha hecho dispositivos de gama de entrada (y muy baratos, como el A8), pero en un terminal de casi 200€, la cámara debería ser bastante mejor. En situaciones con mucha luz, no se porta mal, pero cuando cae la tarde o estamos en interiores, la cámara desfallece.

Eso sí, como nota curiosa, pasando el dedo por encima del lector de huellas, sacaremos una fotografía. Esto viene bastante bien para hacer autofotos, por ejemplo, pero ''tiraremos'' muchas fotos sin querer.

Galería de fotosGalería de fotos tomadas con el Blackview S8ver las 14 fotos

Batería, conectividad y sonido

Mirando las especificaciones, temíamos que una batería de 3180mAh se quedara corta para el hardware que mueve este Blackview S8 y para la pantalla de 5,7'' HD+. Es otro punto claramente flaco del teléfono, ya que no aguantará un día si tenemos una cuenta de correo profesional y utilizamos redes sociales como Whatsapp o Twitter de forma constante.

Con un uso en el que el correo no se actualice en tiempo real, y si no tiramos demasiado de redes sociales, el Blackview S8 nos llegará justito al final del día. En nuestras pruebas, no ha llegado nunca a las cuatro horas de pantalla, el ''estándar'' en Android para medir la batería.

La carga se realiza mediante USB Tipo-C y es compatible con carga rápida (en algo más de dos horas estará cargado por completo mediante el adaptador incluido). Este puerto es el único que encontramos en todo el dispositivo y OTG, lo que nos permite conectar un pen drive, pero también un teclado y ratón (incluso un adaptador Bluetooth para dispositivos inalámbricos).

Gracias al adaptador incorporado, podemos conectar unos auriculares de jack 3.5 mm que nos permiten utilizar la radio FM (una grata sorpresa en los tiempos que corren). El apartado de conectividad lo completa el Bluetooth 4.0, Wi-Fi 802.11 b/g/n y GPS. No, no cuenta con NFC.

Adaptadores OTG para Android

Para terminar con este apartado, encontramos dos aberturas en la parte inferior, una a cada lado del puerto USB Tipo-C. No se trata de altavoces estéreo, sino del altavoz y del micrófono, bastante disimulado. La calidad del audio no es mala a niveles normales, pero cuando subimos el pistón, distorsiona demasiado. Mejor utilizar auriculares.

Conclusión y precio

Tras repasar los diferentes apartados del terminal, llegamos al final de este análisis del Blackview S8 con sensaciones encontradas. Por un lado, hay que destacar su precio. 199€ es algo interesante y muy a tener en cuenta para un dispositivo con una pantalla de 5,7'' IPS que no se porta nada mal.

También hay que destacar el esfuerzo del fabricante a la hora de crear un teléfono que capta las miradas gracias, de nuevo, a su pantalla y a las cuatro cámaras que monta. Esto llama mucho la atención, está claro, pero es más una maniobra publicitaria, que algo útil. 

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De hecho, el apartado fotográfico es, posiblemente, lo más flojo del teléfono. En condiciones de buena luz, las fotografías no están nada mal, con un buen trato del color. Sin embargo, el modo macro se ve mejor en la pantalla del dispositivo, que en la fotografía en sí. El HDR por software no destaca, así como la captura en modo RAW, en condiciones de poca luz, las cámaras palidecen.

Además, como ya hemos comentado, el efecto que se logra con la doble cámara, el bokeh, es simulado por software, lo que vuelve a dejar claro que contar con dos cámaras de más es marketing puro y duro y un dinero que podría haberse destinado a pulir el software que baña Android Nougat.

En occidente, cuando compramos un terminal Android, lo más importante es la fluidez y la experiencia de uso por encima de otras posibilidades. La capa de personalización que añade controles gestuales no modifica ninguna otra función del SO de Google, pero, aún así, cambia iconos y colores.

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Ya no por estética, sino por la potencia del terminal, si no existiera esta capa de personalización, el Blackview S8 iría más fluido y puede que no se calentara tanto. Este es otro de los problemas del móvil, ya que hay momentos en los que alcanza picos de temperatura abriendo, simplemente, Facebook, algo cotidiano.

Con todo, también hay cosas interesantes y que se agradecen. El Blackview S8 viene acompañado por un protector de pantalla (de plástico), una funda de silicona y los diferentes adaptadores que necesitamos para su puerto USB Tipo-C (como el conversor a Micro USB y a USB A). También incluye el cargador de carga rápida y unos auriculares que nos sacarán de un apuro.

La pantalla, repetimos, es bastante competente para un dispositivo de esta gama y, en definitiva, es la guinda para quien quiera un móvil para usar redes sociales de forma ocasional, navegar para consumir contenido y ver algún que otro vídeo en Youtube, además de juegos poco exigentes.

Por los menos de 200€ que cuesta, el Blackview S8 puede ser un regalo perfecto para usuarios que no estén pegados al teléfono y necesiten un móvil con una pantalla considerable. Sin embargo, pese a su apariencia de gama media, el S8 de Blackview podría considerarse, acertadamente, como un tope de gama de la categoría de entrada.

Es un móvil que se inspira demasiado en el Galaxy S8 y que tiene carencias a nivel de hardware, con una GPU más potente, como de conectividad, sobre todo por la ausencia de un puerto para auriculares. Sin embargo, por lo que cuesta, es un móvil ideal para redes sociales, uso ocasional del correo y consumir contenido en páginas de Internet y Youtube.

Nuestra valoración

  • Diseño77/10
  • Pantalla77/10
  • Hardware77/10
  • Software66/10
  • Cámara66/10
  • Batería66/10
  • Conectividad77/10
  • Calidad/precio88/10