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Xbox Series X, análisis y opinión

Computerhoy - XSX
A.A.H.

Lo mejor

  • Ruido y disipación de calor
  • Calidad de imagen + ray tracing
  • Velocidad del SSD
  • Compatibilidad de juegos y hardware
  • Botón share del mando

Lo peor

  • Espacio del SSD
  • Buen mando, pero no es un salto generacional
  • Sin exclusivos que aprovechen el hardware
  • No tenemos sensación de estrenar gen
Series X

Series X

Así es Xbox Series X, la consola de nueva generación de Microsoft y la más potente de todas las que van a llegar en este comienzo de generación gracias a su potencia y capacidad del SSD.

05/11/2020 - 17:31 | Actualizado 10/11/2020 - 09:50

Tras disfrutar durante varios días de los cientos de juegos compatibles con la nueva consola de Microsoft, os contamos nuestra opinión de Xbox Series X en un análisis en el que repasamos las características técnicas de la consola, pero en el que también hacemos todo tipo de pruebas para ver qué tal el rendimiento, consumo, ruido y temperatura de la nueva Xbox.

El próximo 10 de noviembre, Microsoft lanzará Xbox Series X y Series S. Se trata de dos máquinas con una potencia muy desigual, pero que cuentan con un hardware de nueva generación que nos va a permitir disfrutar de mejoras visuales, de rendimiento y, sobre todo, de una unidad de almacenamiento que va a dejar atrás a los obsoletos HDD de las anteriores consolas.

Llevamos unos días jugando en los dos sistemas y ahora es el momento de poner todos los datos y vídeos que hemos estado recopilando para daros nuestra opinión en este análisis de Xbox Series X. El spoiler es que es una máquina que sorprende desde el empaquetado hasta el rendimiento y que, pese a no llegar acompañada por un juego que demuestre las bondades del sistema, nos hace sentir dentro de una nueva generación. 

Las cosas han cambiado y no vamos a ver saltos tan grandes como el de Xbox a Xbox 360... o como el de Xbox 360 a One (con ese Ryse que nos sigue dejando con la boca abierta). La filosofía ahora es distinta, pero desde luego es una consola con la que apetece, muchísimo consumir contenido.

A continuación, os dejamos las características de Xbox Series X y pasamos, directamente, al análisis con nuestra experiencia durante esta semana de juego.

  Xbox Series X
Arquitectura SoC personalizado de 7 nm
CPU Procesador AMD Zen 2 de 8 núcleos a 3,8 GHz. 3.6 GHz con SMT activado
GPU AMD RDNA 2 con 52 CUs a 1,825 GHz
Potencia gráfica 12,5 TFLOPs
Memoria RAM 16 GB GDDR6 (10 GB a 560 GB/s y 6 GB a 36 GB/s)
Almacenamiento SSD NVME PCI-e 4 con 1 TB
Almacenamiento extendido Tarjeta de expansión 1 TB | Juegos no optimizados en SSD/HDD externo USB 3.0
Disco Blu-ray 4K UHD
Retro compatibilidad Todos los juegos de Xbox, Xbox 360 que ya eran retrocompatibles | Xbox One juegos y accesorios
Salida HDMI 2.1
Rendimiento de los juegos 4K y hasta 120 fps
Precio 499 euros

Análisis de la Xbox Series X por apartados:

Un monolito elegante y bastante compacto que necesita espacio

Empezamos el análisis de Xbox Series X hablando del diseño, y es que es una de las claves de la consola de Microsoft. Es una consola con un perímetro cuadrado que sí, llama la atención, pero realmente en fotos parece más grande de lo que es en la realidad.

Sin embargo, antes de hablar del diseño, me gustaría hacer una mención al empaquetado. Y es que, abrir un nuevo dispositivo siempre es algo especial y las compañías cuidan cada vez más ese 'packaging', pero Microsoft y Apple son las que más conscientes son de esto y tienen departamentos en los que los empleados abren varios diseños de cajas diferentes para garantizar la mejor primera impresión posible.

Sin embargo, en el caso de una consola esto es más importante todavía porque son dispositivos que no se renuevan de manera anual o bianual y esa primera impresión, cuenta. El empaquetado de Xbox Series X es una declaración de intenciones y os dejamos el unboxing a continuación:

Dicho esto, vamos con los datos del diseño de la consola. Tenemos un sistema que tiene unas dimensiones de 30,1 cm de alto con un fondo/ancho de 15,1 cm. Es una máquina que cabe, de milagro, en el hueco que tengo debajo de la tele si la pongo en horizontal, pero por motivos de refrigeración, he decidido ponerla en vertical al lado del televisor.

Podemos ponerla como queramos, aunque por motivos de disipación y el funcionamiento térmico, recomendaría ponerla en vertical. Además, el diseño deja clara la intención de Microsoft de que así sea, con una rejilla de ventilación en la parte inferior trasera que hace que pase aire fresco y salga por una parte superior con un diseño curioso.

Se trata de una rejilla que tiene un color verde de cara al interior, lo que ofrece una estética muy llamativa. Además, el logo de encendido de la consola tiene esa orientación vertical y detalles como que no podamos quitar la peana cuando la ponemos en horizontal, indican que el modo "correcto" es el vertical.

Xbox Series X
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Esto va en gustos, pero me gusta el diseño. Es elegante, sobrio y eficiente, como veremos más adelante, pero tener esa generosa rendija de disipación en la parte superior me genera dudas de cara a la acumulación del polvo. Veremos qué pasa a largo plazo.

En la parte frontal tenemos el botón de encendido con el logo, así como el lector Blu-Ray 4K, el botón para sincronizar periféricos y un USB Tipo-A 3.2. En el lateral que queda a la derecha solo encontramos unas "patitas" para colocar la consola en horizontal.

Si nos vamos a la trasera, tenemos el HDMI 2.1, otros dos USB Tipo-A 3.2, el puerto RJ45 para conectarnos por cable a internet, un puerto Kensington  y la entrada de alimentación. La fuente es interna y es un logro que Microsoft haya conseguido meter todo ese hardware en este chasis. 

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Los puertos tienen marcas táctiles para que sea más fácil conectar los cables sin mirar

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El equipo de accesibilidad de Microsoft ha introducido un sistema de puntos y líneas con relieve para indicar cada puerto. Esto es útil para usuarios con dificultades visuales, pero también para meter conectores en el sitio correcto sin tener que mover la consola para mirar. Buen punto para Microsoft.

Eso sí, nos faltan dos puertos. Por un lado una salida óptica a la que doy menos importancia porque mi sistema de audio está conectado al televisor con ese puerto óptico, pero entiendo que puede ser un fastidio para algunos usuarios. Por otro lado, no entiendo cómo una consola que sale a finales de 2020 no tiene un USB Tipo-C para conectar unidades de alta velocidad que amplíen el almacenamiento.

Más cómodo y con ligeras novedades que se agradecen

Al final, el diseño de la consola importa relativamente, ya que en la mayoría de los casos (aunque nos la llevemos de forma esporádica a otro domicilio) va a estar fija en un sitio durante mucho tiempo. Lo que sí tiene importancia, y mucha, es el diseño del mando.

Tras un primer mando (el de la Xbox original) fallido debido a la disposición de botones y dimensiones, lo cierto es que han ido refinando el diseño del Xbox Controller y han conseguido que, prácticamente, su mando sea el mando estándar en PC desde Xbox 360.

Con Xbox One llegaron a un punto muy dulce, aunque pincharon en algunos elementos: no incluir botón para hacer capturas o unos botones LB/RB que no eran muy cómodos. Esto último lo solucionaron con el Xbox One Controller V2 y, con el mando de Xbox Series X/S, llegan a esa cumbre que llevaban un tiempo buscando.

Han conseguido un diseño que me parece perfecto por ergonomía y materiales y que tiene interesantes novedades. La primera es la inclusión de ese botón Share para hacer capturas. Es un botón que podemos configurar en el apartado de accesibilidad del mando en la consola y que, por ejemplo, yo tengo configurado para que haga una captura con una pulsación, capture vídeo con pulsación larga y con doble pulsación me abra la biblioteca de vídeos.

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La cruceta es nueva y cuenta con un diseño para hacer las diagonales de forma más sencilla

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Es un botón que muchos usuarios vamos a desgastar y me alegra que esté, por fin, en el sistema de Microsoft. También encontramos una nueva cruceta que apuesta por un diseño circular y que me ha parecido muy cómoda en juegos de lucha para realizar diagonales. Los botones de menú y 'options' sobresalen un poco más que en el mando anterior y el logo de Xbox está acabado en negro en lugar de en plata.

Cambios más importantes vemos en los gatillos y en la parte trasera. Los bumpers, por fin, tienen acabado mate y no brillante (el mando entero es mate), lo que mejora la textura y la sensación de pulsación, pero también tenemos una textura rugosa en los RB/T y LB/T que da "gustito" a la hora de usarlo. Los gatillos son un par de milímetros más cortos que en el mando anterior y el muelle es muy cómodo.

En esa parte "frontal" encontramos el puerto USB Tipo-C para conectarlo a un PC o para cargar el kit de batería recargable. Y llegamos a la patata caliente: el mando de Xbox Series X/S va a pilas. Es cierto que contrasta ver en 2020 un mando a pilas, pero por mi experiencia en la generación pasada, prefiero un mando a pilas que uno con batería que dure 5-6 horas de juego y esté descargado cuando quiero volver a jugar.

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Aunque el mando va a pilas, podemos introducir una batería que cargamos con el puerto USB Tipo-C

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En la semana que llevo jugando de manera intensiva a Xbox Series X, el mando no se ha quedado sin fuelle. Además, el kit de carga y juega que tengo de la gen anterior es compatible. Dicho esto, es cierto que preferiría una batería integrada, pero el rendimiento con pilas es bastante satisfactorio.

En la parte inferior encontramos una textura para mejorar el agarre y, al final, lo que tenemos es un mando continuísta que mejora la sensación en mano y también las funciones gracias a esa nueva cruceta y al botón de compartir contenido. Algo que también mantiene es el puerto auxiliar y el jack de 3,5 mm para auriculares.

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Una de las novedades más importantes del mando es el botón 'Share' para hacer capturas fácilmente

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Pesa 288 gramos con las pilas y, como digo, es cómodo, pero no transmite una sensación de cambio generacional. Con el mando de Xbox One, Microsoft introdujo un sistema de vibración en gatillos que es notable en algunos juegos y aquí noto que se mejora el rango de actuación de esa vibración, pero no da la sensación de estar ante un nuevo hardware. Y esto es algo que también vemos en el software.

RDNA 2 y Zen 2 en 7 nanómetros para la consola más potente

Pero antes, hablemos de las tripas. Y es que, aquí no hay ningún tipo de duda o "pero". Xbox Series X es la consola de nueva generación más potente, sin discusión. Tenemos un sistema que vuelve a apostar por AMD (Sony apuesta por la misma arquitectura para su PS5, que analizaremos a su debido tiempo) y encontramos un SoC con arquitectura Zen 2 RDNA 2 para la GPU.

Es un System on Chip, lo que significa que el mismo chip tiene la GPU y la CPU y está construido en una litografía de 7 nanómetros. Como os hemos contado en nuestros análisis de móviles, cuanto más pequeña la litografía, más componentes caben en el chip, más potentes son y más eficientes en términos energéticos. 

Análisis Xbox Series X

Los números, desde luego, son impresionantes y vemos un salto en todos los aspectos, pero sobre todo en una CPU que en 2013 -Xbox One- salió tremendamente desfasada. Estamos ante una CPU de 8 núcleos con arquitectura Zen 2 y una frecuencia de 3,8 GHz total, 3,66 GHz con la tecnología SMT.

SMT es una tecnología de AMD que significa 'Simultaneous Multithreading. Esto quiere decir que la CPU puede hacer que cada uno de sus núcleos divida tareas para ejecutar dos a la vez. Básicamente, tenemos 8 núcleos y 16 hilos a nivel práctico, una configuración que llevamos viendo tiempo en PC con la tecnología Hyper Threading de Intel, pero con una frecuencia realmente bestial.

Es una CPU extraordinaria que, de hecho, empezaremos a ver en PC el año que viene, pero de la que ahora mismo tenemos un avance en la máquina de Microsoft. Cuanta más potencia de CPU, mejores tareas en algunos cálculos de funciones específicas en juegos, algo que puede marcar un salto generacional cuando se dejen de lado PS4 y Xbox One.

Si nos vamos a la GPU, vemos otro salto importante respecto a Xbox One X. Se trata de una GPU con arquitectura RDNA 2 de AMD (la misma que tendrán las próximas gráficas de la compañía) y una frecuencia de 1.852 GHz. Tiene 52 unidades de computación y esos famosos 12 TFLOPS. Los teraflops son una medida de potencia que indica los cálculos por segundo que puede hacer un procesador, pero es solo una unidad de medida que no tiene la última palabra en lo que a rendimiento general se refiere.

Eso sí, cuantos más TFLOPS, más resolución podemos alcanzar subiendo el nivel de parámetros de los juegos, por ejemplo. Más allá de CPU y GPU, tenemos 16 GB de memoria GDDR6 con un bus de 320-bit. Esto es algo muy positivo porque cuanta más memoria tenga disponible la GPU, mayores resoluciones podemos alcanzar con un mejor antialiasing y texturas de más resolución.

Aunque no se pueda comparar con un PC, cuando analizamos la RTX 3070 nos dimos cuenta de que esos 8 GB se quedan cortos en algunos juegos potentes a la hora de subir resolución, texturas y AA, por lo que los 16 GB son más que bienvenidos.

Se trata de una memoria compartida que tiene un curioso sistema de división interna. Y es que, de esos 16 GB, 10 GB cuentan con un ancho de banda de 560 GB/s y otros 6 tienen un ancho de banda de 336 GB/s. Tengo interés en ver los documentos de desarrolladores en ferias como la GDC para ver cómo se usan esos recursos y en qué procesos se usan los 10 GB de altísima velocidad y cuándo entran en juego esos 6 GB de menor velocidad. 

series x tech

Es una arquitectura que, sobre el papel, es de lo más interesante e inteligente, pero al final hay que ver cómo se traduce esto en los juegos. Por lo menos, no tenemos el escenario de 2013, el de una consola que llegaba desfasada en su lanzamiento. Está claro que son máquinas (PS5/Series X y S) que son más parecidas que nunca a un PC y me gustaría que tuvieran chips propios (como los IBM de PS3 -Cell- y el de Xbox 360), pero teniendo en cuenta la situación en la que estamos, sin duda alguna es un hardware de nueva generación.

Otra de las claves, más allá de la potencia bruta, es Xbox Velocity Arquitecture. Es una tecnología como RTX I/O de Nvidia y que al final, bebe de Microsoft Direct Storage. Se trata de una arquitectura que permite que la GPU y el SSD se ocupen de ciertos procesos sin tener que duplicar información o que esta información pase antes por la CPU. Esto aligerará tiempos de carga, pero también el cálculo de ciertos elementos que se realizan más rápido en la GPU que en la CPU.

Y por terminar con el hardware, recordamos que en la parte trasera tenemos el HDMI 2.1. Es lo necesario para disfrutar de una resolución 8K (que dudo que veamos en juegos) y 120 fps, así como mejoras como el VRR. Hace falta una televisión o monitor compatibles, pero si no tenéis una, vais a poder disfrutar sin problemas de HDR 4K y 60 fps.

1 TB interno que se queda corto un curioso sistema de ampliación

Antes de ver los tiempos de carga en juegos, vamos a seguir ahondando un poco en el hardware. Igual que decimos que el SoC de Series X es extraordinario, debo decir que la velocidad del SSD no es la mayor que veremos en esta generación y, además, se queda corto.

Tenemos 1 TB interno que se queda en 802 GB tras el sistema y el formateo. Este SSD cuenta con una velocidad de 2,4 GB/s en archivos comprimidos y que da un total de 4,8 GB/s en archivos descomprimidos y en juegos que usen el sistema custom de descompresión de Microsoft. Es una velocidad inferior a la que vemos en PS5, pero sin duda es una vance tremendo viniendo de donde veníamos.

De un SATA II, que también parecía mentira en One X en pleno 2017, pasamos a un SSD que nos da una agilidad tremenda en el sistema y que tiene beneficios en los tiempos de carga, pero también en algo tan simple como la velocidad de descarga porque no hay cuellos de botella, al menos en estas primeras pruebas. 

Xbox Series X

Viendo que hay juegos que están en los 100 GB y que otros como el nuevo Call of Duty van a ocupar casi un cuarto de ese SSD, sí, el TB de Series X se va a quedar corto en algunos casos. Podemos ampliarlo de dos formas distintas y, además, a la vez.

Una de ellas es mediante las tarjetas de expansión propietarias que se introducen en la parte trasera de la consola y que se comunica con la placa mediante la interfaz PCIe. Tiene la misma velocidad que el SSD interno, pero el precio es de 250 euros.

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En el frontal tenemos otro USB Tipo-A y el botón para sincronizar el mando. Se ve una de las patitas de la consola en horizontal

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En el SDD interno o en esta unidad de Seagate se pueden instalar los juegos que tengan mejoras de Series S/X, pero podemos ampliar el almacenamiento a través de discos duros/SSD externos mediante USB. En estas unidades podemos instalar los juegos, pero las mejoras específicas de la nueva generación solo se harán efectivas en los SSD internos/tarjeta de ampliación.

Por eso, si hubiéramos tenido USB Tipo-C, es posible que pudiéramos gozar de esas mejoras específicas en unidades PCIe externas de alta velocidad.

Así rinde Xbox Series X en juegos optimizados y no optimizados

Ahora bien, vamos a entrar en detalle en el rendimiento tanto de los juegos como de la consola. Microsoft tiene una política centrada en los servicios en la que Game Pass es su punta de lanza. Esto significa que podemos jugar de inicio a todo el catálogo de Game Pass, pero también a los juegos que tengamos de Xbox One y los de Xbox 360/Xbox original que ya fueran compatibles con Xbox One.

Hay tres tipos de experiencia en estos juegos. Por el simple hecho de jugarlos en Series X, todos los juegos cuentan con algunas mejoras en lo que a rendimiento y tiempos de carga se refiere. Los juegos que no se hayan optimizado para Series X presentan tiempos de carga muy reducidos, los que tienen frame-rate desbloqueado van al máximo posible (mejorando también la latencia) y los que cuentan con resolución dinámica, van al máximo de la programada.

Red Dead Redemption 2 es un juego que no cuenta con mejoras para Series X, pero  los tiempos de carga se acortan notablemente y el rendimiento mejora en las situaciones más complicadas. Esto también se aplica a juegos de lucha con frame-rate desbloqueado y, en definitiva, a cualquier tipo de videojuego.

En unos las mejoras son más palpables que en otros y está claro que lo que más llama la atención en estos juegos no optimizados es la reducción de tiempos de carga tanto al inicio como entre medias, al morir y reaparecer o en el viaje rápido.

Por otro lado tenemos el HDR automático que se aplica a todos los juegos que no fueran HDR, y del que hablaremos más adelante, y por último los juegos optimizados para Series X. Hay varios juegos que tendrán mejoras para la nueva máquina de Microsoft, algo que incluye mejores assets, mayor resolución, mejor rendimiento o el ray tracing, pero de momento solo tenemos unos pocos.

En unos días os contaremos cómo van juegos como Watch Dogs Legion o Assassin's Creed Valhalla en Series X cuando se aplique el parche, pero los ejemplos más punteros que tenemos ahora mismo son Gears 5, Forza Horizon 4 y Sea of Thieves.

Estos juegos aplican una configuración muy similar a la ultra vista en las versiones de PC, pero el caso más curioso es el de Gears 5. Tenemos 60 fps bastante sólidos durante la campaña, un nuevo sistema de iluminación con mejores sombras y reflejos, texturas en mayor resolución que en One X y, en definitiva, una experiencia más rica.

Forza Horizon 4 es otro que mejora bastante en Series X. Es una versión muy similar a la ultra de PC en la que encontramos unas sombras de mayor resolución, así como unos reflejos más ricos. Es algo que se nota, sobre todo, cuando pasamos por encima de charcos y vemos el reflejo tanto de nuestro coche como de los demás. No es un reflejo simétrico, sino una recreación realista dependiendo de la luz ambiental y el ángulo de la cámara.

No es un cambio generacional (no hay un cambio generacional, de momento, en las nuevas consolas a nivel visual), pero es lo comparable a lo que pasa cuando tenemos una GTX 1080 y pasamos a una RTX 2080, o una de las nuevas RTX 30, por poner ejemplos más recientes. Es el mismo juego, pero más bonito y con mejor rendimiento.

No encontramos un killer-app, un juego que nos haga decidirnos por la consola, pero en mi caso, que tenía un montón de juegos pendientes de la anterior generación, puedo jugar a versiones superiores en todos los casos en Series X.

Hay juegos, como el multijugador de Gears 5 o Dirt5, que ofrecen tasas de 120 fps en diferentes modos gráficos bajando la calidad visual para primar el rendimiento. Para aprovechar esto necesitaremos lo comentado, un televisor compatible.

HDR automático para juegos que no se hayan actualizado

Pasemos al HDR. La consola cuenta con la posibilidad de reproducir contenido con una profundidad de color 8, 10 y 12 bit. Hay muchos juegos que no se optimizaron a HDR cuando salió Xbox One X y que, gracias a una serie de algoritmos, se pueden beneficiar del alto rango dinámico en Series X.

Se trata de un complejo sistema de cálculos que realiza el SoC gracias al código de Microsoft que aplica un HDR simulado en todos los juegos, incluso en los de Xbox 360 y Xbox. Es un HDR inteligente que potencia las altas luces y las sombras para conseguir una mayor amplitud en la escala que queda entre medias y que funciona sorprendentemente bien.

En juegos como Batman Arkham Knight o Ryse son of Rome, el HDR es un espectáculo. Tenemos juegos que siguen estando a una resolución bastante baja (1.080p y 900p respectivamente), pero que cuentan con un rendimiento mejorado y ese HDR que hacen que luzcan de maravilla.

Sin embargo, hay otros juegos en los que se ven algunos errores de sobre o subexposición, con zonas muy oscuras en las que no se ve absolutamente nada y otras más claras en las que las luces están quemadas. 

Es un sistema que se irá refinando y que, si no nos gusta, podemos desactivar sin problema, pero es algo que no se puede criticar porque es un extra interesante que no aporta en calidad de juego, pero sí a nivel visual.

Mantiene a raya la temperatura de forma efectiva

Pero entremos en tres apartados que nos preocupan a todos cuando tenemos una nueva consola, o debería. ¿Hace ruido Xbox Series X? ¿Se calienta mucho? ¿Va a subir la factura de la luz? 

En nuestras pruebas de móviles tenemos hardware para medir diferentes elementos y con el análisis de las nuevas consolas, también hemos recurrido a diferentes elementos para medir esto. Concretamente, un sensor de infrarrojos para la temperatura, un enchufe con medidor de consumo y un sonómetro.

Vamos a hablar, primero, de la temperatura. Que una consola o GPU expulse mucho aire caliente no es malo. Tengo conocidos que me dicen que se preocupan cuando el PC expulsa mucho aire caliente, pero luego hacemos pruebas y sí, el PC expulsa mucho calor, pero el hardware está en una temperatura normal.

Cuanto más expulse, menos queda dentro, eso es de cajón, pero algo unido al calor expulsado por las consolas es el ruido. PS4 Pro y One X hacen mucho, mucho ruido en algunos juegos, y ya os avanzamos que eso no pasa en Series X.

Por diseño, Xbox Series X coge el aire fresco en la parte inferior de la máquina si la ponemos en vertical. Ese aire fresco pasa a través de un sistema de disipación pasivo compuesto por una cámara de vapor y se expulsa mediante un enorme disipador activo en la parte superior.

El aire fresco pasa por una placa base de tipo sandwich, como la de muchos smartphones, y va enfriando los componentes. El calor que estos componentes producen se transmite al enorme y compacto disipador de aluminio y, de ahí, sale transformado en aire caliente que se expulsa al exterior.

Es un sistema parecido, pero mucho más refinado, al de Xbox One. One X, por su parte, tiene un sistema blower que sopla, directamente, a las placas de aluminio. Es otro sistema efectivo, pero debido al tamaño del ventilador, el ruido era evidente.

En este sentido, tanto el sistema de circulación de aire como el tamaño del SoC, 7 nanómetros, juegan a favor de Series X y Series S, que mantienen perfectamente la temperatura tanto en la salida del aire como en el punto del chasis en el que está el SoC.

  Series X salida de aire Series S salida de aire One X salida de aire Series X punto del chasis Series S punto del chasis One X punto del chasis
Tras 30 minutos de juego a Gears 5 47º 34º 61º 41º - 45º
Sistema en el menú 31,2º 29,7º 35º 33,6º - 32º

Como veis, es una temperatura nada preocupante que habla muy bien del diseño de la máquina, pero también del chip de AMD. Ojo, los datos han sido tomados en una habitación que tiene una temperatura de 22º en el momento de la medición.

Extremadamente silenciosa si no usamos el lector

También hemos medido el sonido en varios escenarios. Hemos cogido uno de los juegos que mejor explota cada hardware, Gears 5, para medir el sonido del ventilador tras media hora de juego. Está optimizado tanto para One como para One X y Series X/S, por lo que creemos que es un ejemplo perfecto.

  Series X Series S One X One
Tras 30 minutos de juego a Gears 5 43,9 dB 38 dB 63 dB 51 dB
Sistema en el menú 41,8 dB 36 dB 44 dB 46 dB
Reproduciendo Blu-Ray 50,2 dB - 52 dB 53 dB

Las nuevas Xbox, de nuevo, ganan la partida con un sistema de disipación que se aprovecha del tamaño enorme del disipador activo. Es un ventilador con una diagonal considerable que, además, tiene pocas aspas, pero muy grandes. Con pocas revoluciones es capaz de mover una gran cantidad de aire.

No vamos a escuchar la consola jugando, pero tampoco cuando está en reposo a no ser que tengamos la oreja pegada. Solo escuchamos la máquina cuando estamos viendo un Blu-Ray, algo totalmente lógico teniendo en cuenta que el lector en este caso está funcionando todo el tiempo.

Pocos cambios en el sistema operativo

En lo que al sistema respecta, tenemos una experiencia muy similar a la vivida con el mando. No notamos que estemos ante una nueva generación. Hay cambios muy ligeros (a la hora de controlar el sistema de almacenamiento, por ejemplo, o filtrar juegos con mejoras), pero quitando funciones exclusivas como el HDR automático, la experiencia visual es idéntica a la de Xbox One.

Eso sí, la experiencia en velocidad cambia radicalmente debido al uso del SSD. Arrancar la consola desde el apagado profundo lleva 20 segundos hasta que entramos al menú. Si estamos en el modo de inicio automático, este proceso se reduce a 2 segundos.

En las pruebas comparativas con One X, realmente me daba muchísima pereza encender la anterior consola por los dilatados tiempos de carga, y eso es algo que se reduce drásticamente con el SSD: Por lo demás, como decimos, una consola muy fluida con un dashboard que... bueno, es el mismo, pero conociendo a Microsoft y viendo lo que han hecho con 360 y One, tendremos varios dash a lo largo de la generación.

El adiós casi definitivo a los tiempos de carga en juegos

Una de las novedades de la generación es la promesa de la supresión de los tiempos de carga. Esto se logra casi en la totalidad. 

No es el SSD más rápido de la generación (el de PS5 tiene una pinta realmente espectacular), pero aun así conseguimos no solo agilizar las cargas iniciales en juegos, sino también hacer que los viajes rápidos se cuenten con los dedos de una mano en todos los juegos en los que lo hemos probado y que cuando morimos y reaparecemos, el proceso sea instantáneo.

Os dejamos nuestras pruebas:

Tiempo de carga del menú del juego a la partida Series X
Gears 5 13 segundos
Forza Horizon 4 18 segundos
The Witcher 3 35 segundos
Destiny 2 60 segundos, aunque depende mucho del juego
Halo 5 9 segundos
DOOM Eternal 15 segundos

A Destiny le cuesta un poco más, pero aun así vemos una disminución importante en el tiempo de carga cuando comparamos con One X. 

El rendimiento de la consola es espectacular, pero muchos son detalles menores que están ahí y que sí, se notan, pero al final lo que el usuario más va a agradecer en estos primeros compases de la generación es la agilidad en general en el sistema y en los juegos gracias al uso de unidades SSD.

Otra característica interesante es que los juegos que instalamos en el almacenamiento interno se pueden reanudar de forma muy rápida. Se trata de un sistema llamado Quick Resume que nos permite, por ejemplo, estar jugando a Gears 5 e iniciar Doom Eternal sin salir de Gears.

Si nos cansamos de Doom, volvemos al punto exacto de Gears 5 que habíamos dejado pausado. Es como tener la multitarea de las apps de los móviles, pero hablando de juegos muy pesados que se quedan "congelados". Es algo que funciona, incluso, después de apagar la consola, ya que los datos del punto de la partida se guardan en la caché del sistema.

Puede que no vayáis a llevar dos juegos así en paralelo, pero el escenario que se me ocurre es el de estar jugando a un juego de plataformas difícil y, cuando nos frustremos, echar un par de multijugador de Call of Duty para, en cuanto descansemos un poco, volver a ese juego que nos estaba haciendo la puñeta, todo ello sin tener que esperar que se inicie o pasar de nuevo por los menús.

Por fin vamos a descargar a más de 300 Mbps

Relacionado con utilizar una unidad SSD, queremos hablar de la descarga. One, One S y One X tenían un cuello de botella importante en varios puntos, y uno de ellos era el almacenamiento. Utilizando una conexión SATA II, el HDD interno daba... bueno, para lo que daba.

Instalar juegos no era el proceso más cómodo y algo que también notaba era que, con 600 MB simétricos, la consola no podía descargar a más de 300 Mbps. El motivo es que descargaba por cable y WiFi a esa velocidad debido a que a la vez que descarga, instala y el HDD no daba para más.

El SSD PCIe permite descargar a esos 500-550 Mbps casi todo el tiempo, notando una bajada de la velocidad cuando está instalando y descomprimiendo datos a la vez. En pocas palabras: los juegos se van a descargar antes.

Un monstruo de la potencia por wattio

Y... ¿cuánto consume Xbox Series X? El consumo en un sistema así no deja de ser importante y ya hemos visto en el análisis de la RTX 3080 que solo la GPU se va a más de 300 W. 

Si queremos la consola, al final el consumo nos da un poco más igual porque no nos vamos a privar de jugar, pero siempre está bien saber cuánto consumen los dispositivos que tenemos para, así, ver también si vale la pena dejarlos en reposo en lugar de apagados del todo.

Estos son los resultados:

  Series X Series S One X
Gears 5 144 W 58 W 132 W
Sistema en el menú 34 W 29 W 43 W
Inicio automático (reposo) 22 W 21 W 34 W

Es un consumo que, igual que cuando hablamos de la temperatura, habla muy bien del SoC de AMD y de la potencia por W que es capaz de ofrecer esta unidad.

Microsoft da en la tecla con el hardware y apuesta por los servicios

Hasta aquí nuestro análisis de Xbox Series X. Hemos ido desgranando todos los puntos clave de la nueva Xbox y ahora es el momento de seguir jugando a esos juegos que van a ir recibiendo parches estos días para realizar un pequeño artículo comentando esas mejoras específicas, pero también va a ser el momento de disfrutar más por gusto que por trabajo de la máquina.

Y es que, como hardware es un sistema espectacular. Vemos juegos que tienen un nivel de calidad visual comparable a las mejores versiones de PC y lo mejor es que ya no da pereza hacer algunas tareas con la consola gracias a un SSD que hace que el sistema, los juegos y las cargas vuelen.

Hay que entender Xbox Series X, en mi opinión, como si fuera un nuevo PC en el que funciona todo lo que ya iba en la máquina anterior, pero donde vamos a jugar a una mejor calidad tanto visual como de rendimiento. Como máquina para hacer streamings y grabar gameplay es una auténtica bestia gracias a la función de captura de 4K60 HDR y al nuevo botón del mando.

Xbox Series X
A.A.H.

El nuevo mando, ya que estamos, es una revisión del actual que nos permite jugar de manera más cómoda, pero lo mejor es que si tenéis algún Pro Controller de Xbox One, este va a ser totalmente compatible con Series X. Perdéis el botón de capturas, evidentemente, pero ganamos las palancas traseras y los gatillos con diferentes niveles de presión.

Xbox Series X no hace ruido, no se calienta con el juego más exigente del momento en la consola -Gears- y gracias a su velocidad de transferencia de datos apetece mucho más descargar juegos de Game Pass constantemente.

¿La espinita clavada? Que el sistema y el mando no dan la sensación de ser un salto generacional... y que no hay juegos exclusivos que aprovechen el hardware de la máquina. Nos quedamos con esa sensación de que Series X puede dar mucho más de sí, pero para ello habrá que esperar a los lanzamientos exclusivos de la nueva generación. 

Hasta entonces, tenemos una máquina, una nueva Xbox, en lo que todo lo que ya funcionaba en One X funciona aquí, pero mejor. Da gusto jugar a los juegos más modernos con mejoras, pero también a esos que no se actualizaron para One X y a los que se le puede aplicar ese HDR automático que es espectacular.

En unos días os contaremos nuestra opinión sobre Xbox Series S, consola que a estamos probando y de la que tenemos bastante que contar.

Series X

Series X

Así es Xbox Series X, la consola de nueva generación de Microsoft y la más potente de todas las que van a llegar en este comienzo de generación gracias a su potencia y capacidad del SSD.