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Fitbit Charge 5, análisis y opinión

Fitbit Charge 5
R.Andrés

Lo mejor

  • Pantalla OLED a color
  • Detección automática de actividades
  • GPS integrado
  • Precisión en el registro de datos

Lo peor

  • Precisión del GPS
  • Apps limitadas
  • Pagos móviles limitados
  • Funciones exclusivas de pago
Charge 5

Charge 5

Charge 5 es la nueva pulsera de actividad de Fitbit que da un paso hacia adelante acercándose más a las funciones avanzadas de los smartwatches de la marca con GPS integrado y nuevos algoritmos de gestión de datos.

13/11/2021 - 09:01

Fitbit ha actualizado su pulsera de cuantificación deportiva avanzada con un nuevo modelo que recoge algunas de las exigencias históricas de sus usuarios: mejor pantalla y un sistema de detección más automatizado.

Hace más de un año ya que Google se hiciera con el control de Fitbit, por lo que la Fitbit se ha desarrollado íntegramente bajo esta influencia. Aun así, Fitbit mantiene su independencia con una pulsera fiel a su ADN.

Fitbit Charge 5 llega con un chasis rediseñado para dar cabida a las nuevas funciones y a una pantalla OLED a color. También añade nuevos algoritmos a la gestión de tus entrenamientos para determinar los tiempos de descanso adecuados.

Sin embargo, con un precio de lanzamiento de 179 euros, parte de un precio de salida 30 euros por encima del que tenía su antecesora. ¿Justifican las nuevas prestaciones ese aumento de precio? Analizamos la Fitbit Charge 5 y te damos nuestra opinión.

Fitbit Charge 5
Dimensiones37 x 23 x 11,2 mm | 15 gr
PantallaAMOLED a color de 1,04 pulgadas | Gorilla Glass 3 | 326 ppp
BateríaCarga por contacto y pines magnéticos
ConectividadBluetooth | NFC | Fitbit Pay
SensoresSensor de aceleración de 3 ejes | sensor óptico de frecuencia cardíaca | sensor óptico de SpO2 | Sensor de temperatura | ECG | Escáner EDA | GPS y GLONASS
Materiales de la correaCorrea de silicona
ResistenciaResistencia al agua hasta 50 m | caja de aluminio
Precio179 euros

Análisis de Fitbit Charge 5 por apartados:

Compacta, ligera y con pantalla OLED a color

Una de las principales novedades de la renovada Charge 5 es su cambio en el diseño, que le da un aspecto más compacto y elegante con la incorporación de algunos detalles en los laterales, pero sobre todo, condicionada por la llegada de la nueva pantalla OLED a color.

La Charge 5 tiene un aspecto más suave y redondeado en sus bordes y eso tiene un impacto directo sobre su ergonomía, que ha mejorado considerablemente adaptándose mucho mejor a la muñeca.

En este sentido, la sensación de comodidad y de conseguir un mejor ajuste se siente desde el primer minuto, algo a lo que contribuyen los escasos 15 gramos que pesa la pulsera deportiva.

Fitbit nos ha enviado la Charge. 5 con acabado en negro y junto a la pulsera se incluyen dos pulseras intercambiables con distintos tamaños para adaptarse mejor al diámetro de la muñeca. A diferencia de la Charge 4 –que analizamos aquí—, la nueva versión no permite montar las correas de los modelos anteriores porque el anclaje de la correa es diferente.

Las correas están fabricadas con un tipo de silicona hipoalergénica suave y flexible que ha contribuido en gran medida a obtener esa sensación de comodidad desde el primer minuto de uso.

Otra de las novedades importantes de la Charge 5 es la apuesta por el aluminio anodizado y el acero inoxidable como materiales de construcción de su caja, entregando un dispositivo más sólido y resistente sin que el peso se haya resentido con el cambio.

Hablando de resistencia, cabe señalar que la pantalla cuenta con certificación Corning Gorilla Glass 3 contra arañazos y golpes, algo que se agradece al quedar tan expuesta, y resiste inmersiones de hasta 50 metros, por lo que puedes nadar o ducharte con ella sin problema.

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El cambio en la construcción se deja notar en las dos placas ubicadas en los laterales de la pulsera. Esto ha obligado a desterrar el botón háptico lateral parar dejar espacio a las superficies de contacto del sensor de EDA (sensor de actividad electrodérmica) y ECG (electrocardiograma)

Eliminar este “botón” lateral implica que todo el peso de la operativa recaerá sobre la pantalla táctil, algo que no nos ha convencido del todo en nuestra experiencia con la nueva pantalla.

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En la parte interna de la pulsera encontramos los sensores ópticos de ritmo cardíaco y el sensor SpO2 en la misma disposición que encontrábamos en la Charge 4, con la diferencia de que los contactos Pogo de carga se encuentran un poco más abajo, obligando a utilizar también un nuevo cargador.

En este caso, se opta por un cargador magnético muy compacto que queda acoplado a la trasera de la pulsera en un extremo y en el extremo opuesto se conecta mediante USB.

La protagonista absoluta del frontal es la nueva pantalla AMOLED a color que crece en tamaño hasta las 1,04 pulgadas dejando una densidad de 326 ppp.

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Aunque tener fondos negros en las esferas ayuda a crear una sensación de “todo pantalla”, lo cierto es que Fitbit podría haber compactado un poco más lo bordes, sobre todo en los extremos inferior y superior para aprovechar más el frontal dando más espacio útil para la pantalla.

El cambio con respecto al modelo anterior es notable tanto en términos de calidad como de brillo. Nos encontramos con una pantalla que se ve realmente bien bajo cualquier circunstancia de luz gracias al contraste de unos grafismos con colores vivos sobre un fondo completamente negro.

La pantalla responde bien a los gestos táctiles de deslizamiento al pasar de una pantalla a otra de la interfaz, pero no es lo suficientemente reactiva ante el gesto de activar la pantalla cuando se levanta la mano para mirar la hora. 

Al no encenderse de forma inmediata, se tiende a repetir el gesto creyendo que no lo ha reconocido a la primera, lo cual genera algo de confusión.

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Cuando no hay recorrido suficiente para este gesto, como cuando estás sentado o tumbado, la Charge 5 activa la pantalla con un giro rápido de muñeca u obliga a dar un doble toque sobre la pantalla y esperar a que se active para mirar la hora. Esto nos ha hecho echar de menos el eficaz botón háptico de la generación anterior.

La pantalla permite activar un bloqueo táctil para evitar toques fantasma mientras nadas o cuando va a estar expuesta a salpicaduras. 

Por todo lo demás, la navegación por la interfaz presenta pocos cambios con respecto a las pulseras Charge anteriores.

Fitibit Charge 5 permite cambiar las esferas entre un catálogo de 23 diseños distintos con opciones más prácticas en las que se prima la representación de los registros de pasos, calorías o minutos en Zona Activa, así como otras más preocupadas por la estética. No son muchas opciones ni permiten personalizarse demasiado.

Mantiene la precisión en los registros, pero muchas de las nuevas funciones son de pago

La Charge 5 que estamos analizando da un paso hacia adelante para acercarse a las prestaciones de los smartwatches de la marca, utilizando la misma plataforma de software y el mismo grupo de sensores que ya vimos en relojes inteligentes como el Fitbit Sense –que analizamos aquí—.

Funciones como la medición de saturación de oxígeno en sangre, el ritmo cardíaco o la posibilidad de realizar electrocardiogramas ya estaban presentes en los relojes inteligentes de Fitbit, pero ahora llegan a la gama de las pulseras deportivas de la mano de la Charge 5.

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Estos sensores proporcionan una precisión excelente durante las actividades deportivas, registrando de forma exacta distancias y constantes vitales.

Sin embargo, nos hemos encontrado algunos problemas con la conectividad del GPS integrado que en ocasiones perdía la cobertura de forma aleatoria.

El GPS integrado utiliza tres modos de funcionamiento: Integrado, que usa únicamente el GPS de la pulsera; Teléfono, en el que la app de Fitbit recoge los datos directamente desde el GPS del móvil ignorando el GPS de la Charge 5; Dinámico, en el que el dispositivo combina ambos sistemas automáticamente.

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La pulsera solo permite activar seis accesos directos al registro de actividades deportivas en la pulsera, por lo que deben configurarse previamente desde la app de Fitbit eliminando los que no necesites y activando tus preferidos de una lista de 23 actividades deportivas.

Entre ellas encontramos tanto actividades de gimnasio, como al aire libre: correr, caminar, tenis, natación, pesas, golf, senderismo, yoga, pilates, artes marciales, ciclismo y spinning o distintas modalidades de entrenamiento como Bootcamp, y de máquinas de gimnasio como elíptica, máquina de escaleras o carrera en cinta.

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La pulsera cuenta con un modo de reconocimiento de actividad automático que funciona realmente bien y basta con empezar a caminar a un ritmo constante para que la pulsera emita una vibración y te pregunte si estás realizando una actividad deportiva y si quieres activar un modo de entrenamiento específico para ella.

Por otro lado, también controla de forma automática las pausas y reanudación de la actividad cuando te detienes o al continuar, lo que evita tener que estar constantemente pendiente de la pulsera durante los entrenamientos.

Los datos registrados en cada actividad se pueden consultar desde la app, así como ver la ruta en un mapa en el que se muestran los datos relevantes de cada sector. Estos datos se procesan y se convierten en minutos en Zona activa, la métrica de Fitbit para medir el tiempo de actividad diaria recomendado por la OMS.

Además de los sensores directamente relacionados con la actividad deportiva, la Charge 5 cuenta con una sensórica especialmente orientada al control del estrés y la monitorización del descanso. Una parte muy importante de los entrenamientos y que no siempre se tiene en cuenta.

Una de las novedades del FitBit Sense, que ahora llega a la gama de pulseras deportivas de Fitbit de la mano de Charge 5, fue la incorporación de escáner EDA (sensor de actividad electrodérmica) capaz de captar los cambios en la actividad electrodermal en la piel que produce el estrés.

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De ese modo, Charge 5 obtiene datos que permiten detectar los picos de estrés y ayuda a controlarlos con técnicas de respiración y mindfulnes con sesiones de relajación y meditación dirigidas desde la propia app.

En el apartado de la monitorización del sueño pocas novedades con respecto a lo que ya vimos en el FitBit Sense o la Charge anterior. Los sensores permiten establecer las diferentes fases del sueño y el tiempo que ha durado cada una de ellas. Todos estos datos se representan de forma gráfica en el apartado Sueño de la app, pero también tiene más usos.

La aplicación de Fitbit y sus algoritmos procesan los datos de sueño para crear una nueva métrica llamada Nivel de recuperación diario (Daily Readyness), que justo nos ha llegado en forma de actualización cuando finalizábamos este análisis.

Fitbit Charge 5

Esta métrica toma en cuenta todos los datos recogidos de la frecuencia cardíaca, niveles de actividad y eficiencia del sueño y otorga una puntuación al nivel de rendimiento energético actual del usuario.

En base a esa puntuación, la app recomienda tomarse un descanso con actividades de meditación, sesiones de estiramientos o ejercicio moderado, o te anima a darlo todo en el próximo entrenamiento si tu nivel energético es el óptimo.

La parte negativa es que esta función, al igual que el análisis más profundo de los datos, solo está reservado a los usuarios Premium de la app. La buena noticia es que con la compra de la Charge 5 se incluyen 6 meses de suscripción Premium gratuita.

Fitbit Charge 5
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Dejando de lado las funciones de registro de datos, se dejan notar algunas ausencias importantes en el apartado de aplicaciones disponibles. Fitbit proporciona un ecosistema cerrado de apps, por lo que solo se pueden usar las apps propias y no de terceros no autorizados.

Si eres de los que prefiere hacer deporte escuchando música, la Charge 5 no trae buenas noticias ya que Fitbit no ofrece soporte para controlar el contenido de Spotify desde la pulsera como sí permitía desde la versión anterior.

Además, cuenta con un sistema de pagos móviles mediante NFC que permite a la Charge 5 funcionar de forma independiente al smartphone. Sin embargo, Fitbit Pay solo ofrece soporte para un limitado número de entidades bancarias, por lo que si no eres clientes de alguna de ellas no podrás usar esa función.

Fitbit Charge 5
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La conectividad con el smartphone se realiza por Bluetooth y recibe las notificaciones desde el móvil para leerlas directamente en la pantalla de la Charge 5.

Charge 5 permite leer todo el mensaje recibido desde la notificación y no solo las primeras palabras, pero no responder a esas notificaciones o atender las llamadas ya que carece de micrófono y altavoz.

Cinco días de uso sin demasiados problemas

Fitbit ha hecho un excelente trabajo de optimización del consumo energético y ha conseguido minimizar el impacto de montar una pantalla más brillante que en la generación anterior y reducir su peso y dimensiones.

Con estas mejoras se mantiene en una media de unos 5 días de uso con  3 o 4 actividades deportivas semanales y con la configuración del GPS en Dinámica que limita el uso del GPS integrado.

Fitbit Charge 5

Si aumenta el número de actividades deportivas (o la duración) y se cambia la configuración del GPS para usar el integrado, la autonomía desciende drásticamente hasta los 2 o 3 días de uso.

Cuando llega el momento de recuperar la carga, la Charge 5 mejora ligeramente los datos de su antecesora consiguiendo recuperar el 50% de la carga en 37 minutos y completando el 100% en 1 hora y 35 minutos.

Es complicado ser una smartband avanzada teniendo a los relojes inteligentes tan cerca

Llegamos a la recta final de este análisis con una sensación un tanto agridulce tras haber probado la Fitbit Charge 5 durante varias semanas.

Fitbit Charge 5
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 La nueva pulsera deportiva de Fitbit indudablemente da un paso hacia adelante en cuanto a funciones de monitorización acercándose al rendimiento que podemos encontrar en los relojes inteligentes más avanzados de la marca, pero con un peso y, sobre todo, con un precio inferior.

Es ahí donde la Fitbit Charge 5 se ha empoderado frente a las versiones anteriores ofreciendo un registro de datos preciso y una representación muy amplia que permite conocer mejor el rendimiento en los entrenamientos y, con la nueva función de Nivel de recuperación diario, adaptar los entrenamientos al estado físico del usuario.

Sin embargo, esas mejoras se han hecho a costa de sacrificar funciones que afectan al uso cotidiano de la pulsera, como puede ser la posibilidad de controlar la música desde la pulsera o que algunas de las funciones que la diferencian sean bajo suscripción juegan en su contra.

Charge 5

Charge 5

Charge 5 es la nueva pulsera de actividad de Fitbit que da un paso hacia adelante acercándose más a las funciones avanzadas de los smartwatches de la marca con GPS integrado y nuevos algoritmos de gestión de datos.

Ya hemos visto que la Charge 5 escala posiciones en el catálogo de Fitbit y se sitúa justo por detrás de los relojes inteligentes más top de la marca.

Si la comparamos con el resto de dispositivos del mercado, los 179 euros que cuesta la Charge 5 la colocan al mismo nivel de relojes inteligentes con mejor conectividad, como los Samsung Galaxy Watch Active 2 –lo analizamos aquí— que ya se encuentran hasta por 179 euros o el Huawei Watch GT 2 que se puede comprar por 129 euros.

Nota técnica

80

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