Contrata a un ladrón en Twitter para robar 1.500 cartas de Pokémon, pero todo se tuerce... para el ladrón

Son pequeñas, abultan muy poco, valen caras, y se venden solas en el mercado negro. Las cartas de Pokémon son el mejor botín para robar.
Esta es la historia de un ladrón novato que solo quería sacar dinero para pagar sus deudas de apuestas, y acabó estafado. Le contrataron para robar 1.500 cartas de Pokémon. Parecía un golpe fácil, pero no salió como esperaba.
El juego de cartas de Pokémon es un juego de culto que lleva décadas en el mercado. Algunas cartas son tan raras y poderosas, que se venden por miles de euros. La carta de Pokémon Shiny Charizard se llegó a vender por 420.000 dólares el año pasado.
La locura por las cartas Pokémon más valiosas es tan grande, que algunas tiendas de cartas han tenido que instalar medidas de seguridad a la altura de una joyería, tras numerosos robos. Pero no todas tienen el presupuesto para hacerlo.
Un ladrón engañado, y 1.500 cartas de Pokémon
Según cuenta la web japonesa Yomiuri, el Departamento de Policía Metropolitana de Tokio anunció el 13 de junio que había arrestado a un hombre de 35 años de ocupación desconocida en la ciudad de Urasoe, prefectura de Okinawa. Ha sido acusado de robar 1.500 cartas de Pokémon, valoradas en más de 8.000 euros. Aunque en el mercado negro su valor se habría multiplicado.
Este hombre confesó a la policía que fue contratado en Twitter por un desconocido para realizar el robo, a cambio de una recompensa.
Por lo visto en Japón se pueden contratar delincuentes por Twitter, como el que contrata un jardinero.
El caso es que el hombre aceptó el trabajo. Quedó con el misterioso desconocido, que le entregó un coche alquilado, además de herramientas para entrar en la tienda, y guantes para no dejar huellas.
El ladrón accedió a la tienda de cartas, rompió el expositor y se llevó 1.500 cartas de Pokémon, como habían quedado. Se volvió a reunir con su misterioso empleador... y aquí está su gran error. Le entregó las cartas y quedaron en otro lugar para pagarle la recompensa. Pero ese pago nunca llegó.
Para colmo de males, la policía le siguió la pista, y fue arrestado. Confesó que había aceptado el encargo para pagar sus deudas de apuestas.
Todo salió bien para la mente criminal que ideó el robo de 1.500 cartas de Pokémon: obtuvo su botín, y no pagó al ladrón. Pero que no se confíe: la policía está rastreando los mensajes de móvil y Twitter que intercambiaron, con el objetivo de identificarlo.
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