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Lo que nunca imaginarías que es capaz de hacer la naturaleza: fenómenos espectaculares que ocurren a diario

Tormenta sucia con rayos en un volcán
Marc Szeglat -

Unsplash

25/07/2020 - 18:30

La naturaleza nunca deja de sorprendernos, y diariamente ocurren fenómenos naturales verdaderamente increíbles. Si quieres saber más de ellos, en este artículo vamos a hacer un repaso a algunos de los más interesantes.

Nuestro planeta es un lugar asombroso, repleto de vida y de lugares impresionantes. Día a día vivimos rodeados de todo ello, sin prestar demasiada atención a lo especial del entorno en el que vivimos. 

Simplemente, estamos muy habituados a todo ello, y no tendemos a hacerle caso a aquello que ya nos parece normal. Aunque realmente, muchas de las cosas que nos parecen normales en la naturaleza no lo son tanto

A fin de cuentas, la Tierra es un lugar bastante único. Es un planeta repleto de vida, con paisajes espectaculares y fenómenos increíbles. Por acostumbrados que estemos a nuestro planeta, no deja de ser un lugar increíble.

Aunque también es cierto que no todo lo que ocurre en la naturaleza nos es indiferente. Algunos eventos más particulares, como los eclipses o las lluvias de estrellas, consiguen que dejemos de lado todo para observar el cielo durante unas horas. 

Y lo mismo ocurre con fenómenos más cercanos a la superficie de nuestro planeta. En la Tierra ocurren numerosos eventos extraordinarios, que sorprenderían incluso a la persona más impasible. 

La abundancia de seres vivos en nuestro planeta, los procesos naturales de diferentes ecosistemas, los procesos geológicos y meteorológicos… Todo ello da pie a auténticos espectáculos

índice de contenidos

  1. Las impresionantes mangas de agua
  2. Caprichos de la geografía: Bolton Strid
  3. Hogueras eternas en los lugares más inesperados
  4. Volcanes y rayos: las tormentas sucias
  5. Auroras boreales verticales: los pilares de luz
  6. Joyas en el cielo: las nubes estratosféricas polares

A menudo no estamos familiarizados con muchos de ellos, o no les prestamos atención, pero en la naturaleza hay numerosos fenómenos espectaculares que ocurren con más frecuencia de la que podríamos creer

Recogerlos todos en un único artículo sería imposible. Pero vamos a echar un vistazo a algunos de ellos para que puedas maravillarte con las cosas tan increíbles que la naturaleza es capaz de lograr. 
 

Las impresionantes mangas de agua

Mangas marinas

Depositphotos

Contrariamente a lo que podríamos creer, no hace falta irse muy lejos para encontrar fenómenos naturales espectaculares. Hay algunos que son comunes en muchos entornos, y ocurren con más frecuencia de la que pensamos. 

Uno de los fenómenos de este tipo más comunes en todo el mundo son las mangas de agua, conocidas también como trombas o mangas marinas. A simple vista, parecen tornados, pero tienen características que las hacen más particulares. 

Las mangas marinas son torbellinos que se producen sobre grandes cuerpos de agua, como por ejemplo lagos, mares y océanos. Hay varios tipos de mangas de agua, pero las más comunes no requieren de condiciones meteorológicas extremas para formarse.

En general, se forman bajo nubes de tipo cúmulo o cumulonimbos, cuando se dan las condiciones adecuadas de temperatura, humedad y presión atmosférica. Cuando las mangas empiezan a aparecer, pueden verse columnas que ascienden desde el agua hacia las nubes, y desde las nubes hacia el agua, para unirse finalmente en un torbellino. 

Por supuesto, arrastran grandes cantidades de agua, y son moderadamente peligrosos por la velocidad que estos vórtices pueden alcanzar. En países como España son bastante comunes, especialmente en la costa del Mediterráneo

En época de gota fría es normal verlos en la costa valenciana, generalmente acompañadas de lluvia y fuertes vientos. Si ves estos torbellinos mientras estás de vacaciones, asegúrate de no salir al mar o al cuerpo de agua sobre el que se han creado. No es habitual que entren en tierra, pero por si acaso siempre es mejor ponerse a salvo. 

 

Caprichos de la geografía: Bolton Strid

Bolton Strid
Steve Glover

En ocasiones, algunos de los fenómenos más curiosos son también extremadamente peligrosos. Y este es precisamente el caso del conocido como Bolton Strid, un tramo del río Wharfe, en Yorkshire, Inglaterra. 

En apariencia, el río Wharfe no tiene nada destacable. No es especialmente amplio ni caudaloso, y es mayormente navegable. La mayoría de su cauce discurre de manera tranquila

La excepción es el área conocida como Bolton Strid. Tiene la apariencia de un riachuelo estrecho con pequeñas cascadas y rápidos. Parece básicamente un simple arroyo de montaña

Pero el Bolton Strid es extremadamente engañoso, porque el pequeño riachuelo no es realmente tal cosa. De hecho, si tratas de cruzar esa zona andando, o más bien a nado, acabarás hundiéndote en el agua de manera inevitable, y sin posibilidad de salir vivo. 

Esto se debe a las características geográficas de la zona. El río fluye por un cauce de unos 30 metros de ancho, pero una vez que llega a la zona del Strid, se estrecha hasta apenas tener un ancho de 2 metros. 

Consecuentemente, el agua fluye rapidísimo y con mucha fuerza, creando corrientes verticales que hunden todo lo que cae en ella. Y además, parece que la zona del Bolton Strid está llena de canales subacuáticos por los que el agua también fluye. Ni siquiera se sabe qué profundidad alcanza esa zona.

Así que quienes tienen la mala suerte de caer dentro de este tramo del río, o la poca cabeza de entrar voluntariamente, acaban sumergidos, zarandeados y golpeados contra las rocas por culpa de la corriente. La fuerza del agua es tal que salir con vida resulta imposible

No hay datos exactos de cuánta gente ha muerto por culpa del Strid, pero tiene tan mala fama que varios clásicos de la literatura británica mencionan su letalidad. Y en la última década se ha cobrado varias vidas. Todo causado por un simple capricho de la geografía
 

Hogueras eternas en los lugares más inesperados

Eternal Flame Falls fuego en una cascada
Mpmajewski

Si pensamos en fuego en la naturaleza, generalmente nos vienen la cabeza o bien volcanes o bien incendios, generalmente provocados por la irresponsabilidad del ser humano. Aunque el fuego en sí sea un fenómeno natural, no es tan común verlo en la naturaleza, y menos aún sin que sea una fuente de destrucción. 

Pero la naturaleza esconde secretos de lo más curiosos. En varios lugares del mundo hay zonas perpetuamente en llamas, contenidas gracias a diversos factores, pero todas ellas causadas por un fenómeno común. 

El gas natural es una mezcla de diferentes gases que, como su propio nombre indica, son de origen natural. Puede encontrarse en yacimientos de petróleo, pero también en zonas subterráneas de forma independiente. 

Como seguramente ya sabrás, es altamente inflamable. Y en ocasiones, cuando un pozo de gas natural tiene grietas o aberturas a la superficie, esto puede crear fuegos que arden durante décadas, o incluso siglos, dependiendo de las reservas de gas del yacimiento. 

Gracias a este fenómeno, hay varias “hogueras eternas” en el mundo. Una de las más conocidas es Yanartaş, una zona dentro de un parque natural de Turquía. Este área está repleta de agujeros que emiten gas, y llevan ardiendo varios miles de años

También es muy conocida la llamada “Eternal Flame Falls”, o la cascada de las llamas eternas, situada en el estado de Nueva York. Tras el agua de esta cascada hay una pequeña cueva con una llamarada eterna en su interior, también causada por la emisión de gas natural del interior de la tierra.

Pozo de Darvaza

Depositphotos

Aunque quizá la hoguera eterna más llamativa es el Pozo de Darvaza, conocida también como Puerta al Infierno. Este caso es algo más particular: tras un hundimiento de tierra en una prospección de gas, los geólogos decidieron prenderle fuego para tratar de consumir rápidamente los gases peligrosos

Pero lo que esperaban que fuera un fuego de apenas unas horas lleva ya más de medio siglo en llamas. No hay expectativas de que se apague pronto, y tampoco ha habido éxito al intentar apagarlo manualmente

Volcanes y rayos: las tormentas sucias

Tormenta sucia con rayos en un volcán
Oliver Spalt

Una erupción volcánica es un espectáculo de por sí increíble. Las llamaradas, las explosiones, las corrientes de lava y las rocas expulsadas por el cráter crean algo digno de ver, aunque por supuesto desde una distancia considerable. 

Durante una erupción se producen numerosos fenómenos naturales, que varían bastante en frecuencia e intensidad dependiendo del tipo de erupción que está produciéndose. Y hay uno muy particular que probablemente es muy poco conocido: las tormentas sucias

Las tormentas sucias son un fenómeno natural que puede producirse durante las erupciones volcánicas de cualquier tipo. Se conocen también como relámpagos volcánicos, y consisten en la producción de descargas eléctricas en las nubes volcánicas. 

Usualmente, estamos acostumbrados a ver rayos y relámpagos en tormentas eléctricas. Pero en las tormentas sucias no es necesario que exista una tormenta previamente, las emisiones del volcán son más que suficientes para causarlo. 

Por supuesto, la presencia de humedad ambiental y condiciones atmosféricas favorables ayuda considerablemente. No obstante, incluso sin eso a su favor, la colisión de partículas de ceniza volcánica puede generar suficiente electricidad estática como para provocar la aparición de descargas eléctricas. 

Y es esto precisamente lo que les da su nombre de tormentas sucias. Dado que no provienen de una nube de tormenta, sino de una nube de ceniza, las descargas eléctricas se producen en áreas del cielo completamente cubiertas por la ceniza

Observar una erupción volcánica desde un lugar seguro puede ser una visión increíble, especialmente durante la noche. Pero si a eso le añades rayos y relámpagos golpeando sobre el volcán, el evento es si cabe todavía más impresionante. 
 

Auroras polares verticales: los pilares de luz

Pilares de luz
Christoph Geisler

En ocasiones los espectáculos que podemos contemplar en el cielo no se deben a eventos que ocurren a decenas de miles de kilómetros de distancia de la Tierra, sino a eventos mucho más cercanos a nosotros.

Las auroras polares son un buen ejemplo de ello. Se producen por el choque de partículas solares cargadas  contra el campo magnético de la Tierra, y crean un bello espectáculo en las regiones cercanas a los polos de nuestro planeta. 

Pero las auroras solo se dan en ciertas regiones, por lo que solo quienes viven en esas zonas o tienen la posibilidad de viajar a ellas pueden contemplarlas. Por suerte, hay un fenómeno muy similar que puede darse en cualquier lugar. 

Nos referimos a algo que se conoce con el nombre de pilares de luz. Visualmente se parecen mucho a las auroras polares, pero al contrario que las auroras, no están causadas por el efecto del viento solar en la Tierra. 

Estos pilares son un fenómeno óptico, causado por el reflejo de cualquier luz sobre cristales de hielo que están suspendidos en nubes o en la atmósfera. No es necesario que la fuente de luz sea algo específico; los pilares de luz se crean tanto con luz natural como con luz artificial. 

Estos pilares parecen grandes columnas de luz, que se extienden por encima y por debajo de la fuente de luz que los está produciendo. Su color puede variar a causa de la propia fuente de luz, y también de las condiciones atmosféricas. 

Lo bueno de este tipo de fenómenos es que, como pueden producirse gracias a cualquier fuente de luz, es posible verlos en cualquier parte del mundo en la que haga suficiente frío. Incluso la luz de farolas puede crear pilares de luz, así que con algo de suerte quizá puedas verlos cerca de donde vives. 
 

Joyas en el cielo: las nubes estratosféricas polares

Nubes estratosféricas polares nacaradas
Alan Light

Seguimos con los fenómenos naturales que se producen en la atmósfera, y en este caso nos centramos en un tipo de nubes que tienen una apariencia muy llamativa: las nubes estratosféricas polares

Como su propio nombre indica, estas nubes se dan generalmente en las zonas cercanas a los polos, especialmente en invierno, aunque también es posible encontrarlas en otras partes del mundo. Es más fácil verlas durante horas crepusculares, cuando el Sol desciende por debajo de la línea del horizonte. 

Lo que hace que estas nubes sean tan particulares es su apariencia. Tienen un aspecto casi nacarado, repleto de colores y reflejos de diferentes tonos. De hecho, gracias a ello se las conoce también como nubes nacaradas o nubes madreperla. 

Por bonitas que sean, estas nubes tienen aspectos negativos. En base a su composición, hay dos tipos de nubes estratosféricas polares, y uno de ellos está asociado con los agujeros en la capa de ozono

Las nubes estratosféricas de tipo 1 son las culpables de esto. Están formadas principalmente por gotas de agua muy fría mezclada con ácido nítrico y en ocasiones ácido sulfúrico. 

Esta composición provoca reacciones químicas que ayudan a crear sustancias dañinas para la capa de ozono. Además, estas nubes de tipo 1 no siempre tienen la apariencia nacarada que hace tan llamativas a las nubes estratosféricas. 

Por la contra, las nubes estratosféricas polares de tipo 2 son completamente inocuas para la naturaleza y la atmósfera. Están formadas por cristales de hielo, y es común verlas en latitudes altas si las condiciones atmosféricas son adecuadas. 

Al contrario que las de tipo 1, las de tipo 2 siempre tienen una apariencia muy colorida. Son además nubes finas y onduladas, por lo que casi parecen olas o dunas de colores muy vibrantes, como si reflejaran un arcoiris.

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