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Las 10 misiones espaciales más increíbles de la historia

Farpoint

29/05/2017 - 19:36

Las 10 misiones espaciales más increíbles de la historia

La realidad virtual se ha creado para hacernos vivir experiencias que, de otro modo, sería imposible que experimentáramos. Cómo no, uno de los anhelos de la humanidad es volar y conquistar el espacio, algo que ya podemos hacer en dispositivos como PlayStation VR para PS4 Sin embargo, el objetivo último de la realidad virtual es meternos de lleno en la acción y crear un entorno lo suficientemente realista como para conseguir engañar a nuestro cerebro.

El primer objetivo de la realidad virtual es, por tanto, hacernos disfrutar de situaciones impresionantes. El segundo es hacernos partícipes de la acción y conseguir que nos creamos que estamos dentro de la situación. La conquista espacial es algo, de momento, inalcanzable para la inmensa mayoría de la humanidad y, por eso, no es de extrañar que hayan aparecido varios juegos que nos llevan directos al espacio. Uno de ellos es el recién estrenado Farpoint.

Farpoint acaba de llegar a PS VR que tiene un objetivo muy claro: meternos de lleno en la acción gracias a una ambientación muy lograda y una historia que podría ser una realidad en pocos años. Y es que, este juego para PlayStation VR nos transportará a la estación espacial Pilgrim, que se encuentra orbitando a 800.000 años luz de la Tierra. El objetivo es investigar un foco de radiación desconocido, pero algo sale mal y los dos doctores encargados de la investigación van a parar a un hostil planeta poblado por bichos gigantes. Nuestra misión será rescatarlos y, para eso, tendremos que liarnos a tiros contra todo lo que se mueva utilizando el PS VR Aim Controller, un periférico que hace más realista la experiencia y consigue transportarnos al recóndito planeta.

Análisis de PS VR

La inmersión de Farpoint para PS4 y PS VR es absolutamente brutal y un ejemplo de cómo puede salir un juego para realidad virtual si se le dedican los suficientes recursos, ya que consigue que vivamos una experiencia inmersiva y creíble sin salir de casa. Sin embargo, como se suele decir, la realidad supera a la ficción y, a continuación os mostraremos 10 de las misiones espaciales más increíbles de la historia. Algunas parecen sacadas de videojuegos como Farpoint o películas como Wall-E, pero son completamente reales y, además, alguna os dejará de piedra.

Los mejores juegos para PS VR

Desde que apareció (de nuevo) los dispositivos de realidad virtual el año pasado, hemos podido vivir grandes experiencias, pero, sobre todo, hemos podido viajar al espacio en alguna ocasión. Con Farpoint la aproximación es diferente, ya que no nos animan a pilotar una nave, sino a ''limpiar'' un planeta de criaturas sorprendentes. A continuación os mostraremos las 10 misiones espaciales más increíbles de la historia, unas misiones que harán que los ''insectos'' de Farpoint queden en nada y hasta parezcan un problema ''menor''.

Sputnik I

Sputnik I

¿Pensabais que íbamos a empezar con algo lanzado por la NASA? Si hablamos de la conquista del espacio, hay que darle crédito a la Unión Soviética ya que, en 1957 lanzaron el primer satélite espacial de origen artificial de la historia de la humanidad.

El objetivo de los rusos con el Programa Sputnik era demostrar la viabilidad de los viajes al espacio y, además, este programa era una manera de recoger datos de interés científico. La apariencia del Sputnik 1 era de lo más futurista y se aleja del diseño de ''cohete'' que tuvo el Explorer 1 (la respuesta norteamericana al satélite ruso). Básicamente, se trataba de una esfera reflectante con 4 'patas' o antenas que, la verdad, lo asemejaban a un satélite de ciencia ficción de los creados posteriormente para el cine.

Un mes más tarde del lanzamiento del primer Sputnik, la URSS lanzó el Sputnik 2, un satélite con forma de cápsula cónica que, a diferencia del primer satélite, tenía un ser vivo en su interior. Sí, la famosísima perra Laika fue el primer ser vivo que viajó al espacio. El objetivo era demostrar que, evidentemente, los seres vivos podrían subir allá arriba. Sin embargo, el destino de la pobre Laika fue bastante triste. Los rusos aún no habían descubierto la forma de recuperar de forma viable el satélite y, por eso, se planeó que Laika fuera sacrificada tras cierto tiempo en órbita. Sin embargo, debido a un fallo en la protección térmica del satélite y al estrés del animal, Laika murió bastante pronto.

Hubo un tercer Sputnik que no logró su objetivo debido a un fallo en la cámara, por lo que la misión de recolectar datos alrededor de la Tierra fue un fracaso. Para forjar la historia es preciso fracasar y, las caídas de los diferentes Sputnik dieron lugar dos misiones que veremos a continuación y que, afortunadamente, salieron bien.

Es curioso comprobar cómo en juegos como Farpoint para PlayStation VR llegamos a un inhóspito planeta en circunstancias bastante complicadas, pero siempre a bordo de una cápsula que da la sensación de ser segura. Por eso, contrasta tanto con estos primeros intentos de lanzar seres vivos al espacio. Sobre todo al saber el modo en el que acabaron...

Korabl-Sputnik 2

Korabl-Sputnik 2

Seguimos con los satélites de la Unión Soviética. Aunque la Guerra Fría ya era un conflicto real en 1960, cuando se lanzó el satélite Korabi-Sputnik 2 (no confundir con el Sputnik 2, el de Laika) el conflicto era evidente y la carrera armamentística y espacial estaba ahí. Un año después del lanzamiento de los dos primeros modelos de Sputnik, los norteamericanos lanzaron el satélite Explorer 1, un satélite muy básico que, sin embargo, consiguió estar 12 años en órbita (cuando los Sputnik solo estuvieron unos pocos meses... o semanas).

La carrera espacial entre norteamericanos y rusos estaba en todo su apogeo, pero la URSS seguía empeñada en lanzar seres vivos al espacio en ''misión de reconocimiento''. El satélite Korabl-Sputnik 2 tenía como objetivo poner en órbita diferentes animales y ''recuperarlos'' de forma satisfactoria tras un periodo de reconocimiento. Todo por la ciencia, debieron pensar. Y les salió bien... al segundo intento.

La estasis para viajar al espacio podría hacerse realidad

Ya habéis visto cómo terminó el trágico viaje de Laika al espacio. Tres años después de aquello se lanzó el primer modelo de Korabl-Sputnik 2 con dos perritas a bordo. Sin embargo, la cosa no salió muy bien debido a un fallo inesperado que causó un incendio y la muerte de las perritas (y de parte del jefe de proyecto que jugaba con ellas en las horas muertas). El siguiente Korabl-Sputnik 2 se lanzó unas semanas después del primer intento (en agosto de 1960) y no solo tenía perros dentro, sino ratones y plantas. La misión duró un día y los seres vivos regresaron con éxito.

Esta fue la primera misión espacial en la que ''tripulantes'' vivos conseguían ir al espacio y volver sanos y salvos. No contentos con ello, los rusos siguieron lanzando perros al espacio. El modelo Sputnik 6 llevaba perros, pero explotó en el espacio, y luego hubo más modelos con perros en su interior (que, afortunadamente, volvieron con vida).

''Por el bien de la ciencia'', debieron pensar. Y así llegamos a 1969...

Apolo 11

Apolo 11

Si los rusos mandaron perros (con un éxito irregular, como ya hemos visto) los norteamericanos mandaron... un chimpancé. Ham fue enviado al espacio en 1958 y su final, afortunadamente, fue más alegre que el de la perrita, regresando sano y salvo a la Tierra. Tres años después, en 1961, la URSS envió al astronauta Yuri Gagarin al espacio en un viaje de ida y vuelta, algo que también consiguió Valentina Tereshkova, la primera mujer que fue al espacio (dando 48 vueltas a la Tierra en 3 días y regresando sana y salva).

Ahora ya no estábamos en una carrera por ver quién lanzaba el mejor juguete al espacio, sino por ver quién lo colonizaba. En ese punto es donde entraron los norteamericanos. Y es que, aunque no necesitan presentación, tres señores (llamados Armstrong, Collins y Aldrin) viajaron al espacio con el objetivo de conquistar... la Luna. Sí, el Apolo 8 ya tenía astronautas dentro y llegó a la Luna, pero solo consiguieron dar una ''vuelta'' por el espacio sin detenerse en nuestro satélite.

Este es el código fuente que llevó al hombre a la Luna

La misión del Apolo 11 duró apenas 8 días, pero se convirtió de inmediato en uno de los hitos de la historia de la humanidad (de hecho, pese a todos los avances tecnológicos, no hemos vuelto a pisar otro planeta o satélite, con excepción de los tripulantes del Apolo 12, lanzado unos meses después del 11). Los tres astronautas no solo llegaron a la Luna, sino que aterrizaron, abrieron la escotilla y caminaron por la superficie del satélite. En la Luna se recogieron minerales con el objetivo de estudiarlos y, además de ser uno de los acontecimientos más vistos por televisión, fue un hecho que nos dejó frases para el recuerdo, además del incuestionable valor científico y el logro que supone salir del planeta natal.

Ahora bien, ¿realidad o ficción? Muy extendida está la creencia de que la misión del Apolo 11 y el alunizaje fue una maniobra norteamericana para decirle a los rusos algo como ''eh, hemos ganado'' y, lejos de ser real, fue una película (literalmente) capturada por el propio Stanley Kubrick. Esto se cree porque Kubrick estrenó en 1968, el año anterior al alunizaje del Apolo 11, su espectacular 2001: Una odisea del Espacio. La manera tan fiel de representar el espacio exterior por parte del cineasta sin tener datos reales sobre el comportamiento de humanos en ese entorno dio lugar a la especulación.

Realidad o ficción, no vamos a montarnos películas y, por eso, la misión del Apolo 11 merece estar en esta lista de las 10 misiones espaciales más increíbles de la historia. Además, gracias a la realidad virtual, en juegos como Farpoint para PlayStation VR podremos sentir algo parecido a lo que sintieron los primeros exploradores del espacio. Como dijimos antes, una de las ventajas de la realidad virtual es explorar nuevos mundos sin salir de nuestro salón y, en términos de ambientación, Farpoint es fabuloso. Y es que, esa inmersión la consigue gracias a la combinación de realidad virtual y un arma física en las manos.

Estación Espacial Internacional

Estación Espacial Internacional

En un curioso giro de los acontecimientos (y tras varias misiones espaciales más), nos plantamos en 1998. Con la carrera espacial aparentemente olvidada, rusos y norteamericanos unieron fuerzas y se fueron a vivir al espacio. Literalmente. En el mencionado año se lanzó la Estación Espacial Internacional, una casita en el espacio que lleva en órbita 19 años.

La Estación Espacial Internacional es un logro impresionante en la historia de la humanidad tanto a nivel de cooperación (participan varias agencias espaciales pertenecientes a diferentes países) como de ingeniería. Y es que, esta mole del tamaño de un campo de fútbol orbita alrededor de la Tierra dando unas 14 vueltas diarias. El objetivo de la Estación Espacial Internacional es el de servir como centro de investigación, sobre todo para probar la viabilidad de vivir en el espacio en un futuro.

Además, la ISS es un punto de ''anclaje'' para futuras misiones de reconocimiento de planetas, satélites y asteroides. Aunque se haya visitado alguna vez, la Estación Espacial Internacional es un gran laboratorio en el que un máximo de 6 científicos experimentan e investigan sobre diferentes temas relacionados con el espacio (desde la composición de ciertos elementos al análisis de lo que rodea nuestro planeta o la propia medicina espacial).

Se trata de una estación de ciencia ficción que, sin embargo, está a nuestro alcance si tenemos uno 20 millones de dólares. Eso es lo que cuesta ir a la Estación Espacial Internacional a pasar unas brevísimas vacaciones y experimentar cómo se hincha nuestra cabeza mientras los líquidos del cuerpo se redistribuyen. Eso sí, si queréis viajar a la ISS ahora mismo, sin sufrir esos efectos y sin salir de casa, podéis hacerlo gracias a... sí, la realidad virtual:

Hay muchos diseños de estaciones espaciales, pero en los videojuegos y en las películas siempre, o casi siempre, comparten estructuras circulares. Aquí tenéis un vistazo de nuestro ''hogar'' en Farpoint:

Curiosity

Curiosity

Una vez la humanidad ''conquistó'' la Luna, el próximo paso era ese planeta rojo que, con su espectral brillo, nos conquista cuando alzamos la mirada al cielo. Marte ha inspirado multitud de obras y mitos. A los alienígenas o, simplemente, extraterrestres, también los llamamos ''marcianos'' en términos generales. Además, el ''planeta rojo'' ha estado presente en multitud de obras de ficción del cine, la literatura y, cómo no, los videojuegos. Marte es un planeta importante en Mass Effect y Farpoint para PlayStation VR está claramente inspirado en la topografía de nuestro planeta vecino.

Tras lanzar satélites artificiales al espacio, los rusos comenzaron la carrera por conquistar Marte, algo que no tuvo demasiado éxito hasta el aterrizaje de Mars 3, una pequeña cápsula cuyo objetivo era captar fotografías de la superficie del planeta. Lo que os dejamos a continuación no es un fallo de subida de imagen a la web, es que así se veían las imágenes de la Mars 3:

Sin embargo, esto fue un éxito, ya que sigue siendo increíble que en 1971 se llegara a Marte, se lograra aterrizar y, además, capturar una fotografía. Tras esto, no ha habido pocas misiones a Marte, algunas con mayor o menor éxito, pero una que sigue siendo alucinante es, sin duda, Curiosity. Tomando el relevo de Sojouner, un todoterreno marciano, en 2011 se lanzó la Mars Science Laboratory (o MSL, que mola más), una sonda conocida como Curiosity. 

La NASA dirigió esta misión en la que los objetivos eran evaluar la radiación de la superficie de Marte, evaluar los procesos atmosféricos, la composición química, la erosión y ver si los componentes que dan origen a la vida están presentes dentro de la atmósfera del planeta. La misión fue un éxito, ya que se han logrado recuperar multitud de elementos y analizar otros nuevos procedentes del planeta, pero también fue un éxito por la calidad de las fotografías que la Curiosity logro capturar. ¿Recordáis esos borrones de la Mars 3? Atención a una foto con color real tomada por la sonda de la NASA:

Es solo una fotografía, pero es mágico poder ver con este nivel de detalle la superficie de un planeta que no es el nuestro. Sin duda, Curiosity (o la misión Mars Science Laboratory), es uno de los grandes logros de la historia de la humanidad y una de las 10 misiones espaciales más increíbles. Sin embargo, no lo habéis visto todo, ni remotamente...

Rosetta

Rosetta

Rosetta puede que no sea la sonda más molona de la historia, pero sí es la que ha protagonizado una especie de historia de amor a dos bandas. Vamos a lo puramente ''histórico'' y por qué Rosetta es una de las misiones espaciales más increíbles de la historia. en 1969 se descubrió el cometa Churiumov-Guerasimenko, un trozo de roca que orbitaba con una frecuencia de algo más de 6 años. La Agencia Espacial Europea (ahora ya, por fin, nos toca a nosotros), decidió estudiar este cometa y, en 2004, lanzaron a Rosetta, una sonda que iba cargada con un módulo de aterrizaje llamado Philae.

Eso fue en 2004, pero el objetivo era el de orbitrar el cometa Churiumov entre 2014 y 2015, enviando a Philae a la superficie del planeta para que el módulo de aterrizaje recopilará datos sobre dicho cometa, unos datos que nos permitirán conocer más sobre la composición del espacio, además de comprobar de si el agua de la Tierra provenía de los cometas que se estrellaban contra el planeta (algo que, gracias a Rosetta, quedó desmentido). Este hecho fue importantísimo para descartar dicha teoría y los responsables son Rosetta y Philae, que trabajaron en sintonía midiendo el magnetismo del cometa.

Philae

El objetivo último era tomar al cometa como base para teorías, asumiendo que no es un cometa único en el universo y comparte características con muchos otros, claro está, pero lo realmente impresionante es la manera de realizar la misión. Rosetta tardó 10 años en encontrar y acoplarse en la órbita del cometa y, cuando lo hizo lanzó a Philae y la sonda entró en hibernación para recargar sus baterías solares. Cuando el trabajo de Philae concluyó, la sonda ''despertó'' y bajó a por Philae.

Que Rosetta bajara al cometa nos permitió conocer y estudiar el gas y el polvo de la superficie del cometa, así como tomar fotos de alta resolución. ¿Por qué es una historia de amor a dos bandas? Por un lado un romance entre la humanidad y el espacio. Los cometas no suelen tener una órbita fija, pero Churiumov-Guerasimenko sí parece tenerla. Por eso, en 2014 se completó el círculo tras el descubrimiento del cometa en 1969. Por otro lado tenemos a la sonda Rosetta lanzando a Philae y, finalmente, reuniéndose en la superficie del cometa, donde aún deben seguir.

Farpoint para PS4 mantiene algo del espíritu de la Rosetta. La clave, el interés de los humanos por el espacio es la exploración y, aunque Farpoint sea un shooter, todo comienza con dos científicos que ansían descubrir algo mayor que la propia humanidad. Ese es el punto de partida para una interesante aventura que nos pondrá en medio de un planeta que está contra nosotros.

Elysium Space

Elysium Space

Y si hablamos de historias ''románticas'' y tomamos el ejemplo de la misión Rosetta, es imposible no echarle un ojo a la misión Elysium Space. La conquista del espacio ya no es cosa de agencias públicas, las privadas también están metidas en esta carrera y una muy activa es SpaceX, propiedad de Elon Musk (el propietario de PayPal, Hyperloop, o Tesla. SpaceX es una empresa que es el ejemplo perfecto de ''yo me lo guiso, yo me lo como''. Fabrica casi todo por su cuenta y lanza las misiones que cree oportuno. Sin embargo, tiene acuerdos con agencias como la NASA para, con el SpaceX Dragon, acoplarse a los módulos norteamericanos de la Estación Espacial Internacional en misiones de transporte y reabastecimiento.

Sin embargo, y aunque la propia historia de SpaceX es fabulosa y muy interesante, ya que es el sueño de un multimillonario por conquistar el espacio, nos centraremos en Elysium Space (que es otra empresa, pero cuya misión depende de SpaceX). Los componentes de las sondas y naves espaciales suelen tener nombres que provienen de la mitología (ya sea griega, latina, egipcia o nórdica), pero Elysium es mucho más, ya que eleva los ritos funerarios de diferentes culturas a cotas... inimaginables.

La NASA se queda sin viajes espaciales

Y es que, según SpaceX, las posibilidades actuales nos permiten cambiar los ritos funerarios y pasar del subsuelo al espacio. Sí, lo habéis adivinado, la empresa de Elon Musk quiere enviar a nuestros fallecidos a una tumba espacial y, por eso, han reservado un hueco en el Falcon 9 (cohete propiedad de SpaceX) para una cápsula de Elysium Space que podrá transportar 300 cajitas que contengan cenizas de personas que hayan fallecido. La idea es que los restos de veteranos de guerra, entusiastas del espacio y cualquiera que quiera gastarse 2.500 dólares, puedan descansar en el espacio a bordo de la Elysium Star II.

Este pequeño satélite tendrá forma cúbica y pasará por todos los puntos de la Tierra, algo que podremos seguir gracias a una aplicación del móvil. Al final, tras un viaje de dos años alrededor de la Tierra, el satélite entrará en la atmósfera, disolviéndose como si de una estrella fugaz se tratara. La verdad, se me ocurren pocos ''finales'' mejores que este.

China

tiangong

China, en general, es un hito en lo que a misiones espaciales históricas se refiere. Y es que, mientras que rusos y norteamericanos, las dos potencias en lo que a exploración espacial se refiere, llevan décadas explorando el espacio (os recordamos que esta lista comenzó con Sputnik 1, una sonda lanzada en 1957), los chinos tienen poco más de 25 años de historia espacial. Aún así, han logrado clavar todo lo que han intentado a la primera.

China lanzó al espacio en 2011 su palacio estelar, la Tiangong 1 (que ''morirá'' pronto), con el objetivo de ser autónoma en esto de vivir en el espacio. El objetivo de China con su estación espacial es estudiar la adaptación de los humanos al espacio, con el fin último de poder vivir en él. Esto es parecido a lo que pasa con la Estación Espacial Internacional, pero los planes de China al respecto parece que están mucho más claros y la hoja de ruta es más concisa que la de otras agencias espaciales.

Eso de momento, claro, ya que Tian​gong es una estación modular que puede evolucionar y, en 2018 está previsto que se acople el último módulo que permita a China realizar operaciones espaciales desde la propia estación, algo que evita el ''trauma'' de tener que atravesar la atmósfera. ¿Qué significa esto? Pues que China, con poquísimos años de carrera espacial, quiere empezar a dirigir a corto plazo misiones tripuladas en microgravedad y gestionar proyectos desde la propia estación. 

Esos proyectos pasan por ir a la cara oculta de la Luna y a colonizar Marte, el sueño de la nasa y del fundador de SpaceX (quien declaró que quiere morir en Marte, pero no por un accidente, sino viviendo allí). Los logros de China son asombrosos ya que, sí, es cierto que tecnológicamente están muy avanzados y cuentan con la experiencia acumulada de éxitos y fracasos rusos y norteamericanos, por lo que van ''sobre seguro''. Sin embargo, aunque tengan esa experiencia de terceros, conseguir aterrizar en la Luna, por ejemplo, a la primera es algo que se escapa a nuestra comprensión y ellos, simplemente, lo hicieron. 

Chang'e 3 es el nombre del proyecto responsable de Yutu, una sonda lunar que logró aterrizar a la primera y de forma muy suave en la Luna, pero, no contentos con este logro, China quiere conquistarla. Directamente. Y es que, en los planes del país entra el lanzar una misión tripulada en 2030 que establezca una base permanente en la luna para investigar y extraer minerales. Gracias a Chang'e 3 tenemos unas fotografías alucinantes en alta resolución de la superficie lunar, de hecho.

Ahora solo queda preguntarse quién clavará su bandera primero en Marte...

Juno, la sonda de Júpiter

Juno

En comparación con lo que os contaremos ahora, parece que ir a la Luna o Marte está chupado. Los últimos años han sido todo un espectáculo en lo que a misiones espaciales con éxito se refiere. Una misión de este calibre se planifica con muchísimos años de antelación (mirad Rosetta, que tardó 10 años en llegar a su destino), y en los años entre 2014 y 2017 hemos vivido un montón de misiones llevadas a cabo con éxito. Una de ellas es la que ha llevado a la sonda estadounidense Juno a la órbita de Júpiter, nada menos.

El gigante recibió a Juno tras un viaje de 5 años por parte de la sonda. La sonda tiene el tamaño de un campo de baloncesto y el objetivo, como el de todas las sondas, es investigar qué elementos, materiales, gases y radiación componen los diferentes objetos de estudio, en este caso, Júpiter, para así entender cómo se creó el universo y continuar con la carrera espacial.

Juno es un logro en absolutamente todos los aspectos. No solo es la primera sonda capaz de orbitar a 5.000 kilómetros del planeta (muchísimo más cerca que cualquier misión anterior) sino que su motor está alimentado por energía solar, algo increíble si tenemos en cuenta la distancia del planeta al Sol y que hay un agresivo campo de asteroides que impide la entrada de la energía solar.

No Man's Sky, el juego que nos anima a colonizar el espacio

Sin embargo, con Juno no solo se quiere comprender de qué está hecho el gigante gaseoso, sino intentar prever la composición de otros mundos más allá del Sistema Solar. Además, Juno nos permitió conocer en profundidad a este enorme planeta que tiene una energía increíble y un área gravitacional inmensa. Júpiter acoge más de 60 lunas y, aunque es un planeta, su composición de hidrógeno y helio lo asemejan a las estrellas. Es un planeta radioactivo y peligroso que, por otra parte, acoge alguna luna que puede tener agua y, por tanto, hay posibilidad de que haya vida. 

Júpiter es lo más lejos que la humanidad ha llegado, sin duda alguna. Además, entender la radiación, algo parecido a lo que podemos experimentar en PS4 gracias a Farpoint para PlayStation VR, nos permitirá trabajar con mayor seguridad en la Tierra, así como poder crear materiales que aguanten esta radiación y, de ese modo, llegar más lejos en la carrera espacial.

Casas en la luna y la velocidad de la luz

Casas en la luna

Ahora entramos en un terreno pantanoso ya que sí, hemos demostrado que somos capaces de pisar la Luna, de sacar fotos FullHD de Marte y de mandar una sonda a Júpiter, pero lo próximo es... vivir en otro lugar de la galaxia. Queda mucho, al parecer, para que podamos emular al personaje de Farpoint y aterrizar en un planeta infestado de bichos que están esperando para comernos, pero puede que no quede tanto para vivir en la Luna.

Y es que, es el sueño de muchísimos multimillonarios, científicos y otras personas, tener una parcela en la Luna. Tanto es así que, de vez en cuando nos topamos con noticias de esas de ''se venden chalets lunares por unos cuantos millones de dólares'' (más de 1.000 millones, según la NASA). Y es que, aunque parece ciencia ficción, puede que no estemos tan lejos. El estudio de arquitectura londinense Foster&Partners, en colaboración con la Agencia Espacial Internacional, está estudiando la manera de hacer viable este sueño gracias a las impresoras 3D y a módulos impresos con esta tecnología.

Eso sí, se estima que estos módulos (que deben compensar la ausencia de atmósfera, generar oxígeno y resistir impactos de meteoritos) se deben construir con un material que se encuentra en la propia Luna, lo que dificulta bastante el asunto. La teoría parece que está y también hay una carrera para hacerlo posible (ya conocéis los planes de Musk o China). Ahora solo falta ver cuándo se hará realidad.

Fotografías de misteriosos flashes en el espacio

Otro gran sueño de la humanidad (al menos desde la aparición de Star Wars y Star Trek) es viajar a la velocidad de la luz, lo que nos ahorraría misiones tan sumamente largas como algunas de las que hemos comentado. Al igual que vivir en la Luna, viajar a la velocidad de la luz es algo que solamente es real... en el plano teórico. Y es que, esto tiene algún que otro inconveniente más que el hecho de construirnos un pisito en primera línea del Mar de la Tranquilidad de la Luna.

Viajar a la velocidad de la luz se estima imposible debido a la energía ilimitada que necesitaríamos, pero sí es posible acercarnos todo lo que queramos a esa velocidad infinita. Al menos, según la teoría. Sin embargo, hay otros inconvenientes, como son la muerte repentina si pasáramos a la velocidad de la luz como lo hace el Halcón Milenario. Lo más cerca que hemos estado de esto es utilizando la curvatura, algo parecido a lo que sucede en Star Trek. 

Se ha experimentado con este tema, pero parece que no se ha llegado a nada concluyente a pesar de que la propia NASA, por parte de uno de sus científicos, declarara que viajar a la velocidad de la luz es posible, pero una cosa muy distinta es que nosotros podamos hacerlo. Es decir, la teoría dijo en un momento dado que sí, pero en la práctica no tenemos los medios para hacerlo. Lo cierto es que, viajar a la velocidad de la luz es algo recurrente en toda obra de ciencia ficción. Ahí está el ya mencionado Farpoint para PS4 y PS VR o Mass Effect Andromeda, por citar dos videojuegos recientes.

Lo cierto y fijo es que la carrera espacial es fascinante y seguro que nos seguirán sorprendiendo con nuevos hallazgos y misiones más pronto que tarde. De momento, toca disfrutar en el salón con la realidad virtual, que es más segura y barata que una inversión para un piso en la Luna.