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Caldera de hidrógeno, un quiero y no puedo como alternativa al gas ruso

Ciencia
Caldera de hidrógeno, un quiero y no puedo como alternativa al gas ruso

Una de las nuevas alternativas que ya estamos viendo que fabrican las empresas son las calderas de hidrógeno. Sin embargo, queda demostrado que no se acercan, ni de lejos, a la eficiencia ni a una solución más económica, al menos en el corto plazo.

Con la complicada situación que actualmente vivimos con respecto al precio de la luz o los cortes de suministros de gas por parte de Rusia, se está comenzando a plantear y ya ver una nueva solución basada en el hidrógeno, un gas muy abundante en la naturaleza, ya que se puede extraer del agua. 

La calderas de hidrógeno, aparte de suponer una nueva solución para obtener energía, constituye una forma limpia y sostenible para luchar contra el cambio climático. Según informa la OCU, en España ya se venden calderas que pueden funcionar con hidrógeno o con gas natural. Lo mismo podemos decir de los ya tan famosos coches de hidrógeno.

Destacar primero de todo que no estamos ante una fuente de energía. Y es que, este no se extrae directamente de la naturaleza, si no que se fabrica (electrólisis del agua). Aquí encontramos el primer gran problema.

"El papel del hidrógeno para la neutralidad climática es crucial, pero secundario frente a la electrificación directa", escriben los autores de un nuevo informe llamado "12 Insights on Hydrogen", que prevé que el hidrógenorepresentará entre el 16 % y el 25 % de la demanda final de energía en Europa en 2050.

¿Qué son las calderas de hidrógeno? ¿Estamos realmente ante una nueva solución energética?

Surgen grandes dudas de si estamos o no en una nueva solución energética que realmente puede llegar a resolver todos los problemas que vivimos actualmente. Pues bien, el hidrógeno puro se almacena en forma de gas o de líquido criogénico, lo que consume altas cantidades de energía (para producir 2,99 kWh de energía se tiene que gastar 2,83 kWh de electricidad).

El proceso de almacenaje y transporte es difícil, peligroso (volátil e inflamable) y caro, ya sea por los costes de la refrigeración criogénica en un sistema de hidrógeno líquido, o por la compresión a unas 700 veces la presión normal del aire a nivel del mar, lo que genera ese alto consumo de energía.

Termostato inteligente

Según la Agencia Internacional de la Energía, 1 kg de hidrógeno verde, que contiene unos 33,3 kWh de energía, cuesta entre 3,50 y 5 €, lo que supone entre 0,10 €/kWh y 0,15 €/kWh.

En cuanto a las calderas de hidrógeno que ya existen, su funcionamiento, según explica la OCU, es muy similar a las de gas natural. Sin embargo, el problema viene cuando queremos sustituir nuestra antigua caldera de gas por la de hidrógeno y es que, es necesario un suministro de hidrógeno que vaya por las mismas tuberías que el gas, algo que de momento no existe.

Actualmente las empresas trabajan en dos tipo de calderas de hidrógeno:

  • Calderas H2 Ready, preparadas para trabajar con una mezcla de hidrógeno al 20 % con gas natural (las que existen actualmente).
  • Calderas H2 Ready 100, calderas que en un futuro pueden usar gas natural, hidrógeno o una mezcla de ambos gases.  

Sabiendo todo esto, numerosos estudios, aparte del de la OCU, llegaron a la conclusión de que es poco probable que desempeñe un papel importante en la calefacción doméstica, ya sea como sustituto total de la calefacción por gas natural o como mezcla.

Estufa de gas

"Utilizar el hidrógeno para la calefacción puede parecer atractivo a primera vista. Sin embargo, todas las investigaciones independientes sobre este tema llegan a la misma conclusión: calentar con hidrógeno es mucho menos eficiente y más caro que otras alternativas como las bombas de calor, la calefacción urbana y la energía solar térmica", afirman en un estudio publicado en The Guardian.

Exactamente hablamos de que si se incorporase tan solo un 20 % de hidrógeno a la red de gas natural para hacer la mezcla, podría provocar un aumento de hasta un 16 % del precio a los consumidores, según informa estudio hecho por el instituto de investigación alemán Fraunhofer (IEE).

Según el informe, la simple incorporación del hidrógeno renovable a la red de gassólo reduciría además las emisiones de gases de efecto invernadero en un 7 %.

Entonces, ¿cuál es la mejor solución según la OCU?

Con todo esto sobre la mesa, parece que la mejor solución actualmente, sería la de las calderas de condensación a gas, que se basan en el aprovechamiento del calor latente de condensación presente en los humos de la combustión.

Son más eficientes y, pese a que no usan una energía 100 % verde, son mas limpias que las calderas convencionales. En concreto, la OCU habla de hasta un 21 % más respetuosas con el medio ambiente y una gran solución ante las incipientes calderas de hidrógeno tan inaccesibles en la actualidad.

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