Basura electrónica, ¿la reciclamos?

Reciclado basura electrónica

Al año se generan 40 millones de toneladas de basura electrónica en todo el mundo, lo que supone, según Greenpeace, el 5% de los residuos sólidos urbanos, y crece con rapidez. En Europa a un ritmo de entre el 3 y el 5% al año. Televisores, cámaras, ordenadores, frigoríficos, teléfonos… forman esos residuos que hemos dado por inservibles, y que reemplazamos por unidades que incorporan los últimos avances tecnológicos.

El destino de estos deshechos es, en muchos casos, incierto. Se conocen como Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos, o RAEE, y lo ideal sería que se reutilizaran, en la medida de lo posible, y que se destruyera aquello que, efectivamente, ya no sirve para nada. Pero no siempre es así.

¿Dónde van los aparatos viejos?

La mayoría se abandona o se despieza. Es la conclusión a la que llegó la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) hace dos años tras seguir la pista durante tres meses a varios electrodomésticos usados y, desafortunadamente, es la misma que ha obtenido después de realizar de nuevo esta investigación. Incluso con peores resultados.

En cada uno de los aparatos se instaló un localizador GPS con transmisión móvil, y se deshicieron de ellos siguiendo distintas formas de reciclaje: depósito en puntos limpios y entrega en tienda. Sólo en el 80% de los casos se siguió el itinerario previsto, mientras que en el estudio anterior la cifra era del 60%.

En el precio final de los aparatos eléctricos se incluye un canon destinado a financiar su reciclaje, y que reciben fabricantes y distribuidores.

Desde el año 2005 España incorporó a su legislación una directiva europea de 2002 por la que se establecían las medidas para regular la gestión de residuos electrónicos. Entre ellas está la inclusión de un canon destinado a financiar su reciclaje, que paga el consumidor en la misma tienda, repercutiendo sobre el precio final del artículo, y que reciben fabricantes y distribuidores.

Este dinero lo deben utilizar estos últimos para pagar el reciclado de los productos. Esto significa, según la OCU, que si los residuos no entran en las plantas autorizadas, el dinero se queda en manos del productor.

Por lo que, concluye, el sistema que financian los consumidores no funciona. En su investigación también llaman la atención sobre la falta de control que ejercen las administraciones. Por ejemplo, una de las neveras utilizadas para la investigación fue a parar al centro Hermanos Lozano de Elche (Alicante), que se anuncia como una planta autorizada de reciclaje, pero sólo tiene licencia para almacenamiento y transporte.

teléfonos móviles basura electrónica

El vertedero de los países ricos

El problema es que todos esos aparatos electrónicos contienen sustancias tóxicas perjudiciales para la salud y el medio ambiente, y su inadecuado tratamiento aumenta su peligro potencial, que repercute, sobre todo, en los países más pobres.

Los envíos al extranjero de este tipo de residuos están prohibidos desde 1989 por un acuerdo internacional recogido en la Convención de Basilea. Sin embargo, se incumple de manera reiterada.

Gran parte de la basura electrónica de los países ricos se envía a África y Asia en contenedores de carga, junto con equipos nuevos, cuya importación y exportación sí está permitida. Los autores de este acuerdo, Atiemo Samson –investigador de la Comisión de Energía Atómica de Ghana– y Ruediger Kuehr –de la Universidad de las Naciones Unidas en Alemania–, advierten que la mayoría de estos residuos se destruyeron sin seguir las medidas de seguridad adecuadas, con los riesgos que esto supone para la salud.

Atajar este problema es difícil. No sólo en el lugar de origen de esos desechos, sino también en su destino, ya que es un negocio que supone el sustento de muchas familias. Se calcula que 100.000 teléfonos móviles contienen unos 2,4 kg de oro, lo que equivale a 100.000 €, más de 900 kg de cobre –76.000 €– y 25 kg de plata –21.000 €–.

reciclado electrónico Asia

La reutilización es la clave 

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente ya ha advertido de forma reiterada de la necesidad de tomar medidas urgentes, sobre todo en países como China, India y Brasil, donde su crecimiento es exponencial.

Sus expertos estiman que para 2020 el volumen de los residuos procedentes de ordenadores desechados crecerá un 500% en India con respecto a 2007; y en China y Sudáfrica, el 400%. En ese mismo año, la cantidad de teléfonos móviles jubilados en India y China será 18 y 7 veces mayor que la actual, respectivamente; mientras que los televisores y frigoríficos retirados en ambos países se habrán multiplicado por dos o tres. 

La que fuera secretaria de Estado de Cambio Climático, Teresa Ribera, afirma que estamos ante el fin de lo que llamó la ‘Era del Desperdicio’: “hay que desterrar la opinión pueril de que el planeta es una cuenta ilimitada de recursos naturales, que podemos usar de forma infinita. Hay que empezar a gestionarlos con más prudencia, es necesario hacer un uso más eficiente de estos recursos y, en este contexto, la reutilización resulta clave”.

Existen empresas que se dedican a la reciclaje de aparatos electrónicos, y a las que puedes acudir cuando decidas desechar tus electrodomésticos o equipos viejos, como Tragamóvil o Recilec. Además, en la OCU tienes un buscador de puntos limpios por comunidades.