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Consejos y guía para comprar un disco duro interno

La guía para comprar un disco duro interno

14/04/2018 - 12:05 | Actualizado 26/11/2018

Comprar el sistema de almacenamiento correcto no solo consiste en elegir la capacidad de almacenamiento que necesitas, también debe cumplir una serie de condiciones específicas que influirán en su velocidad, las opciones de conectividad, etc. En esta guía para comprar un disco duro interno te contamos todo lo que necesitas saber.

Tu disco duro ya no da más de sí. Funciona lento, necesitas más espacio de almacenamiento y está pidiendo a gritos una renovación. Ha llegado el momento de cambiarlo por uno nuevo y comprar un disco duro adecuado para tus necesidades. 

A no ser que seas un experto en hardware, es más que probable que te surjan muchas dudas a la hora de elegir el nuevo disco duro y que cumpla con las características que necesitas para tu ordenador.

En realidad, elegir un nuevo disco duro no es una tarea demasiado complicada. Solo necesitas tener en cuenta algunos detalles y características técnicas de las unidades de almacenamiento. Para ayudarte en esta tarea y que la tarea de comprar tu disco duro te resulte mucho más sencilla, hemos preparado para ti esta guía para comprar un disco duro interno, en la que te mostramos los principales aspectos que tienes que observar para escoger tu modelo. ¡Toma nota!

Tipo: HDD vs SSD

Una de las primeras decisiones que tienes que tomar a la hora de elegir un disco duro es qué tipo se ajusta mejor a tus necesidades y presupuesto. Básicamente existen dos tipos de almacenamiento: el tradicional disco duro y las unidades de estado sólido o SSD.

Por un lado tienes el tipo HDD (Hard Drive Disk, también conocido como disco duro mecánico). Estas unidades tienen partes mecánicas en su interior y se componen de un conjunto de varios discos magnéticos que giran a gran velocidad sobre el mismo eje, donde los cabezales de lectura y escritura leen o graban los datos magnetizando la superficie. Su punto fuerte es que proporciona una gran capacidad de almacenamiento por un precio muy asequible.

La guía para comprar un disco duro interno

Este tipo de unidades está especialmente indicado para almacenar grandes cantidades de datos o archivos de gran tamaño manteniendo un precio muy ajustado. También son perfectos como disco secundario donde almacenar los archivos del usuario.

El otro tipo de unidad que puedes elegir es SSD (Solid State Drive) o disco duro de estado sólido. En este caso, los datos se almacenan en memorias flash conectadas entre sí y un chip controlador que es el encargado de llevar a cabo las labores de escritura y lectura.

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En este tipo de almacenamiento los datos de almacenan en celdas de memoria en las que se escribe la información mediante impulsos eléctricos. Al no existir piezas mecánicas, la latencia (tiempo que pasa entre una petición de información y la respuesta a esa petición) es prácticamente nula, por lo que la respuesta de este tipo de almacenamiento es instantáneo.

En relación a los HDD, los SSD tienen la ventaja de que consumen menos energía, tardan menos tiempo en arrancar, son más silenciosos, proporcionan una mayor velocidad de transferencia de datos y su vida útil es mayor. Como contrapartida, los SSD ofrecen una capacidad de almacenamiento menor (hasta 4 TB generalmente) y resultan bastantes más caros que las unidades HDD.

Capacidad de almacenamiento

La capacidad es otra de las características importantes que debes tener muy en cuenta a la hora de comprar un disco duro. Dependiendo de tus necesidades de capacidad de almacenamiento, el uso que le vayas a dar y tu presupuesto, te interesará más escoger un disco HDD o un SDD

La guía para comprar un disco duro interno

Como decíamos en el punto anterior, los HDD te ofrecen mayor capacidad a un precio más económico. Tienes a tu disposición modelos de entre 500 GB y 12 TB, y el coste va incrementándose a medida que crece el almacenamiento. Por ejemplo, en Amazon España puedes encontrar discos duros de 1 TB por poco más de 40 euros, de 2 TB por algo más de 60 euros, de 4 TB por menos de 110 euros, de 6 TB por unos 175 euros, de 8 TB por unos 225 euros, de 10 TB por 316 euros y de 12 TB por unos 452 euros.

Las unidades de estado sólido te ofrecen una capacidad menor y son más caros, a pesar de que durante los últimos años han bajado considerablemente de precio. Esta diferencia del precio por gigabyte convierte a las unidades en unas excelentes candidatas para instalar el sistema operativo y los programas que uses en ellas, ya que ocupan menos espacio, mientras que los HDD se usan como soporte secundario en los que almacenar tus fotos, vídeos y archivos.

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Aunque ya se han presentado unidades de 100 TB a nivel empresarial, a nivel de consumidor los encontrarás de hasta 4 TB, aunque estas capacidades todavía tienen un precio prohibitivo. En Amazon España puedes comprar unidades SSD de 120 GB por menos de 28 euros, de 240 GB por unos 39 euros, de 500 GB por unos 70 euros, de 1 TB de capacidad por 150 euros y de 4 TB por unos 933 euros.

Velocidad

Al comprar un disco duro, fíjate en la velocidad de lectura y escritura. Esta es una de las características más importantes en la que te tienes que fijar, ya que de ella dependerá el tiempo que tardará la unidad en guardar los archivos y acceder a ellos. No todos los modelos ofrecen la misma velocidad de lectura y escritura y, en muchas ocasiones, detrás de ese dato se encuentra el motivo de la diferencia de precio entre dos unidades de almacenamiento aparentemente iguales.

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Si te decantas por comprar un disco duro HDD, tienes que fijarte en el dato que indica la velocidad de rotación, que se mide en revoluciones por minuto (rpm). Este dato es el que determina lo rápido que gira el disco y, por tanto, influye de forma definitiva en la velocidad de lectura y escritura a la que se pueden mover los cabezales por la superficie del disco.

En caso de que vayas a utilizar la unidad para instalar el sistema operativo, es recomendable que elijas un modelo con una velocidad de 7200 rpm o superior ya que necesitarás mayor velocidad para agilizar la ejecución de programas. Si lo vas a emplear como disco duro secundario, para almacenar datos e incluso como unidad de copia de seguridad, puedes hacerte con uno más lento de 5400 rpm ya que para el almacenaje de datos no necesitas que sea tan rápido.

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Además, algunos de estos discos con una rotación más lenta, han sido diseñados para suspenderse temporalmente si no se usan, por lo que además estarás ahorrando energía.

Si vas a comprar un SSD, al no tener partes mecánicas y almacenar los archivos en memorias flash, la velocidad no se mide en rpm, sino en MB/s, y varía en función de la memoria y la tecnología flash empleada. De esta diferencia de velocidades dependerá en gran medida el precio final de la unidad, ya que los SSD que usan memorias más lentas acostumbran a ser bastante más asequibles que los equivalentes con memorias más rápidas.

Memoria caché o buffer

Otra característica a tener en cuenta es la memoria caché o buffer del almacenamiento de la unidad. Este parámetro establece el espacio que la unidad usa para almacenar los archivos a los que accedes con más frecuencia para tener un acceso inmediato a ellos, o también pueden usarlo en forma de "sala de espera" en el que se guardan los datos que le está enviando el procesador mientras los cabezales de lectura y escritura escriben o leen información.

SSD vs HDD

De modo que, cuanto más amplia sea esta memoria caché o buffer, mayor será la cantidad de información que puede guardar en reserva. Los HDD modernos pueden tener una memoria caché de entre 8 MB y 256 MB, y en el caso de los SSD desde 32 MB.

Qué sistema de almacenamiento es mejor: SSD, SSHD o HDD

Existe una tercera variante de almacenamiento llamada SSHD (Solid-State Hybrid Drive) que consiste en un disco HDD tradicional, al que se le ha integrado un pequeño SSD a modo de memoria caché. Como puedes imaginar, al integrar esta parte electrónica su velocidad de lectura y escritura se agiliza con respecto a los HDD tradicionales, aunque este espacio de memoria caché no está accesible para el usuario, ni se puede controlar qué archivos se guardan en la parte del SSD o del HDD.

Interfaces de conectividad

La interfaz de conectividad es la forma en la que la unidad de disco se comunica con el ordenador, que no siempre se corresponde con el mismo formato de conector. Encontrarás distintas interfaces de conectividad en los discos duros, y el tipo de conexión también determina el rendimiento de la unidad.

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Teniendo esto en cuenta, al comprar un disco duro, es importante que te fijes qué interfaz usa, ya que esto limita la velocidad de transferencia. Si se trata de una unidad SATA 3, en ningún caso superará los 600 MB/s, independientemente de si se trata de un HDD o de un SSD. Lógicamente, los SSD siempre se acercarán más a ese límite de velocidad que los HDD tradicionales que se mantendrán muy por debajo.

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Otro protocolo, este más habitual entre unidades de estado sólido es NVMe, que es capaz de utilizar un ancho de banda muy elevado porque utiliza canales PCI-e y puede alcanzar velocidades por encima de los 3.000 MB/s dependiendo de su versión.

Factor de forma

El factor de forma también resulta decisivo a la hora de seleccionar el disco duro que necesitas para tu ordenador o portátil. Existen HDD en el tamaño tradicional de 3,5" que es el más habitual para instalar en el interior del ordenador por su tamaño y peso; o el de 2,5" que acostumbra a usarse en portátiles o unidades externas por su tamaño compacto y ligereza.

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Por otro lado, los SSD no cuentan con partes móviles, por lo que es habitual encontrarlo en un tamaño equivalente a los HDD de 2,5", aunque es importante tener en cuenta su grosor al elegirlo, ya que si estos van a ir montados en portátiles, es posible que no quepan en el hueco asignado. Existen versiones de 7 y 9,5 mm. Asegúrate de su grosor para evitar sorpresas al cerrar la carcasa del portátil.

El desarrollo de interfaces de conexión más rápidos, como el NVMe, ha hecho que la interfaz SATA 3 se quede corta y limite la tasa de transferencia de los nuevos SSD dando lugar a un nuevo factor de forma en el que las unidades SSD dejan de tener el mismo aspecto que un HDD tradicional y se acercan más al de un módulo de memoria RAM.

Todo lo que necesitas saber sobre discos duros

Este nuevo factor de forma recibe el nombre de estándar M.2, que es muy avanzado y permite que la unidad sea mucho más compacta que una normal. Este estándar permite que el dispositivo de almacenamiento se conecte con el ordenador a través del conector PCI-e y es mucho más rápido que SATA 3. Las unidades con factor de forma M.2 pueden utilizar SATA 3 y/o NMVe y en función de eso, variará su rendimiento y su precio.

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Visualmente es complicado diferenciar una unidad M.2 SATA 3 de una NMVe, pero un truco que acostumbra a funcionar es fijarse en las patillas del conector. Si cuenta con dos muescas, le falta un pin de conexión, por lo que su velocidad es inferior. Eso significa que esa unidad es SATA 3. Si solo tiene una muesca, es NMVe.

Durabilidad

El uso, el paso del tiempo o los pequeños golpes en el casos de los discos instalados en portátiles influyen (y mucho) en la durabilidad de tu disco duro, que varía en función del modelos que elijas y sus características.

Almacenamiento PC

Los HDD duran menos tiempo que los SSD, y además son más susceptibles a sufrir fallos mecánicos debido a los golpes. Por este motivo, para un ordenador portátil es más recomendable elegir un disco duro de estado sólido en lugar de un HDD. Conseguirás reducir ruidos y peso, al tiempo que ganas velocidad y estiras la autonomía de la batería ya que el SSD consume menos. 

La fiabilidad de los discos SSD, ¿mito o realidad?

Los HDD modernos tienen una tasa media de fallos de 1,5 millones de horas, mientras que la de los SSD es de 2 millones de horas. No obstante, estas cifras son una media y de ello depende el uso que se haga de la unidad y el diseño de la misma ya que hay unidades que han sido diseñadas específicamente para servidores y usos de alto rendimiento, en cuyo caso la durabilidad es mucho mayor.