Rockero derriba un dron a botellazos en un concierto

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Harry Arnold es un fotógrafo de 52 años al que se le contrató para grabar el concierto del grupo de punk rock Trash Talk. Hasta aquí todo podría ser normal, pero este hombre es fundador de Detroit Drone, un servicio que ofrece grabar cualquier evento desde un avión no tripulado.

El concierto comenzó a as 21:00 del sábado en el antiguo Teatro de Michigan. Todo podría haber resultado como se esperaba si Spencer Pollard, el bajista de la banda, no se hubiera dedicado a tirar botellines de cerveza contra el dron porque “le molestaba el zumbido del aparato”. Hagamos una pausa aquí para recordar que el señor Pollard, al que le molestaba un zumbido, es el bajista de un grupo de punk.

Antes de estrellarse, hubo dos intentos fallidos por parte del bajista hasta que, finalmente, un tercer impacto lo derribó. Antes caer al suelo, el fotógrafo pudo grabar varias escenas impactantes, como la habitual "pared de la muerte".Lo positivo de la historia es que el dispositivo se estrelló en una zona segura detrás de la barrera que permitía que los fans no pasasen.

No es el primer accidente de este tipo. Dos policías persiguieron a un dron en helicóptero pensando que se trataba de un artefacto terrorista. 

"Estoy contento porque nadie resultó herido", ha dicho Arnold. "Es muy peligroso que se estrelle un avión no tripulado en una multitud. Por suerte, éste aterrizó en la única zona segura que existía en la sala”.Según se informa, Pollard y Arnold se intercambiaron varias peinetas durante la negociación de una indemnización para reparar los daños del artefacto. Al final, fueron los responsables de la sala quienes se hicieron cargo de los mismos.

A pesar de que el bajista del grupo de punk rock derribó con un botellín de cerveza el dron que estaba grabando su propio concierto y estaba dirigido por Harry Arnold, el fotógrafo ha declarado que no le guarda ningún rencor. El vídeo está disponible en YouTube y ya lleva más de 28.000 visitas desde que Arnold lo publicó. En definitiva, parece que pilotar uno de estos artefactos se ha convertido en una tarea de alto riesgo.