El CD cumple 30 años

Sony CDP-101, puede parecer el nombre de otro gadgets más de los miles que sale cada día al mercado, pero nada más lejos de la realidad, ya que estamos hablando del primer reproductor de CD de la historia, que comenzó a comercializarse en Japón, hará ahora 30 años. Pero fue unos pocos años antes cuando dos gigantes de la tecnología, Philips y Sony, conocedores de estar trabajando de forma paralela en la creación de un soporte de audio alternativo al vinilo, más pequeño y con mayor calidad de sonido, unieron sus fuerzas para la invención del CD. Algo que, con el paso del tiempo, se ha convertido en uno los ejemplos de colaboración empresarial más rentables de la historia de la tecnología.

El sistema óptico fue desarrollado por Philips, mientras que Sony se encargó de la codificación digital y la lectura. Fruto de esta unión nació el CD que, con una tasa de muestreo de 44.100 muestras de sonido por segundo (44,1 kHz) y 16 bits de profundidad, consiguió acercar el audio HiFi al gran público. Muchas son las leyendas que circulan sobre este pequeño disco plateado. Por ejemplo, se dice que el tamaño de orificio central tiene el mismo tamaño que una moneda de 10 centavos de florín, porque así lo decidieron los ingenieros de Philips durante una comida, o que su diámetro, de 12 centímetros, se corresponde con el tamaño del bolsillo de una camisa, lugar donde, según la filosofía de Sony, debería caber casi cualquier cosa (en un principio Philips se decantaba por los 11,5 centímetros, la diagonal de una cinta de cassette).

Otra de las historias más célebres tiene relación con su duración, 74 minutos, cuya explicación más “romántica” cuenta que se corresponde con duración de la versión más larga de la novena sinfonía de Beethoven, obra favorita de Norio Ohga, entonces vicepresidente de Sony y uno de los grandes impulsores del CD. La realidad es que la duración original, después de muchas confrontaciones e intentos de boicot al rival, se estableció en 72 minutos, y fue Sony quien años después consiguió ampliarla hasta los 74 minutos. Hoy en día, pese al considerable descenso de ventas y los augurios de desaparición de Bill Gates, sigue siendo el soporte predilecto para la distribución musical.