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Continua la guerra entre China y EEUU, el Gobierno chino dejará de usar equipos informáticos extranjeros

Made in China tiene los días contados

09/12/2019 - 12:38

China ha movido ficha. Su siguiente paso en la guerra comercial que libra contra Estados Unidos implica una reestructuración completa de los equipos informáticos de la administración pública del país. Las oficinas gubernamentales de China tendrán varios años para deshacerse por completo de cualquier equipo y programa que proceda de una compañía extranjera. 

Esta medida es muy probable que suponga un duro golpe a empresas estadounidenses como HP, Dell y Microsoft. Es más, seguramente parte de la decisión tenga como objetivo hacer daño al Gobierno de Donald Trump que ha estado actuando de una manera similar desde que llegó a la Casa Blanca para frenar la economía y poder tecnológicos del gigante asiático. 

Primero Donald Trump impuso duros aranceles tanto para Asia como para Europa, después la tomó con Huawei y prohibió a las empresas estadounidenses que hicieran negocios con esta compañías. Por lo que China sale en defensa de sus compañías y da la orden de que tanto el hardware como el software que se use para trabajar en las oficinas del Gobierno deberán ser Made in China. 

Tal y como indica el Financial Times, el trabajo para reemplazar todos esos equipos comenzará en 2020. Se calcula que serán unas 20 o 30 millones de piezas. El cambio se realizará de forma progresiva, un 30% de todos esos equipos se cambiarán en el próximo año, mientras que en 2021 se realizará el 50% y el 20% restante en 2022. 

La orden, según los analistas, salió a principios de año de la cúpula del Partido Comunista Chino. Es una decisión que supone un reto para el propio país, que en su mayoría cuenta con sistemas procedentes de compañías de Estados Unidos. Es cierto que muchos empleados utilizan dispositivos de Lenovo, pero gran parte de los componentes que integran los ordenadores de esta marca china, proceden de empresas estadounidenses.

De la misma manera que no podrán usar el sistema operativo de Windows que suelen incluir en los ordenadores de Lenovo. La medida también hace referencia a la seguridad nacional y evitar que los sistemas puedan ser hackeados por países extranjeros a través de su tecnología, una acusación que también ha utilizado el Gobierno de EEUU más de una vez para justificar sus acciones contra la tecnología china. 

Sin embargo, esta postura se lleva barajando varios años por lo que ya se han planteado las medidas necesarias para producir sus propios chips que puedan competir con los del resto de empresas extranjeras y poder desmarcarse de Estados Unidos. La guerra abierta de Trump contra Huawei parece haber sido el punto de inflexión que necesitaban para terminar de decidirse. 

Por el momento, no hay respuesta de las compañías estadounidenses que se verán afectadas por esta decisión, así como tampoco sabemos cuál será la respuesta de la administración de Trump ante este golpe.