Detenido conductor de Uber por atacar a cliente con martillo

Detenido conductor de Uber por atacar a cliente con martillo.

La economía colaborativa es loable y muy útil en tiempos de crisis. Pero para que sea eficaz, asume que todo aquel que participa es leal, y tiene buenas intenciones. Lo cual lamentablemente no siempre es así. Porque la naturaleza humana no es así.

Uber es un servicio de transporte entre particulares que se ha implantado en muchas ciudades de todo el mundo, incluyendo Madrid y Barcelona.

Ofrece transporte en toda la ciudad, asegurando un conductor en menos de cinco minutos, a un precio mucho menor que un taxi, porque en teoría sólo cobran por las dietas y los gastos de transporte, por eso los gobiernos lo permiten.

Pero en Uber los conductores son amateurs. Cualquiera puede apuntarse como conductor, y aunque supuestamente Uber realiza algún tipo de control, no son profesionales. No son colegiados, no pagan una licencia, no viven de ello, ni siquiera pagan impuestos.

Esto implica que no tienen la responsabilidad profesional que pueda tener un taxista, a la hora de tratar con los clientes.

Uber se estrena en Madrid con polémica entre los taxistas

Hoy hemos sabido, vía ValleyBag, que un conductor de Uber de San Francisco ha sido detenido y acusado de asesinato al atacar a un cliente, golpeándolo con un martillo en la cabeza.

Según cuentan los hechos, Patrick Karajah, de 26 años, recogió a dos hombres y una mujer en un bar a las dos de mañana. Durante el trayecto, discutieron sobre la ruta que deberían tomar, así que Karajah se detuvo en un cruce, obligó a los pasajeros a bajarse del coche, y después golpeó a uno de ellos con un martillo en la cabeza, sufriendo fracturas severas.

Es el problema de utilizar conductores que no tienen ninguna responsabilidad, más allá del acuerdo con Uber, que no es su trabajo y no les da para vivir.

Por supuesto, un taxista también puede sufrir un momento de enajenación mental y golpearte con un martillo en la cabeza, pero se juega su licencia, su trabajo y su modo de vida, tiene más responsabilidad para evitar este tipo de reacciones.

En todo caso, también hay que constatar que se trata de un caso aislado, y no se se han reportado otros abusos en los servicios de transporte entre particulares, más allá de incidentes llamativos como éste.