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Donald Trump, una amenaza para la neutralidad de la red

Donald Trump

10/11/2016 - 12:56

Aún no se ha producido el traspaso de poderes en Estados Unidos y ya se especula con varias leyes que podrían estar en peligro. Algunas, apuestas personales de Barack Obama, están en el punto de mira del nuevo presidente, Donald Trump. Una de ellas es la que garantiza la neutralidad de la red e Internet, pero no es ni mucho menos la única.

La Comisión Federal para las Comunicaciones (FCC) reguló en 2015 la neutralidad de la red, aprobando una serie de medidas radicalmente opuestas a las demandas de las compañías proveedoras de Internet. Barack Obama apostó parte de su capital político en defensa de esta máxima del Internet libre, ganándose las críticas de la mayoría republicana del Senado, las empresas más importantes del sector de las telecomunicaciones y del propio Donald Trump.

El magnate, nuevo presidente, comparó las Leyes sobre la Neutralidad de la Red con otras que garantizan el equilibrio informativo en la información política que ofrecen distintos medios de comunicación, algo aberrante desde su punto de vista.

Ted Cruz, una de las estrellas republicanas, llegó a bautizar estas leyes como “el Obamacare de Internet”.  Es una referencia un bloque legislativo que garantiza el acceso a un seguro sanitario a todos los ciudadanos, algo que no gusta nada a los políticos más conservadores. Es suficiente para hacerse una idea de hasta qué punto aborrecen el sector republicano la limitación del poder de las telecos.

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En ningún momento de su campaña, el final de la neutralidad de la red ha sido una promesa de Donald Trump. No obstante, pese a no estar entre sus propuestas, es bastante probable que aborde el problema. Sin ir más lejos, en el equipo encargado de la transición al nuevo ejecutivo podría estar Jeffrey Eisenach, conocido lobbista que ha llegado a cobrar de Verizon, una de los mayores operadores de EEUU.

Como carta de presentación, el equipo que rodea al nuevo presidente no puede inclinarse más en contra de la neutralidad de Internet. Con mayoría republicana en ambas cámaras, todo parece señalar que, de intentarlo, Trump no tendría ningún problema en eliminarla de un plumazo, al menos en Estados Unidos. Sin embargo, aunque de forma directa no afecte al resto del mundo, que la mayoría de los gigantes tecnológicos tengan sede en este país podría afectar indirectamente.

Mientras tanto, en otros países se producen debates similares. Las compañías que proporcionan las infraestructuras de conexión a Internet creen que es injusto que otras se beneficien económicamente de su utilización sin tener que pasar por caja. De momento no han conseguido forzar una legislación totalmente a su favor.

[Fuentes: The Verge, Politico y The New York Times]

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